Fernandini posa con una obra del artista plástico peruano José Tola
Fernandini posa con una obra del artista plástico peruano José Tola - ABC
ARCO'19

Petrus Fernandini: «Con los cuadros es como con el vino: el mejor es el que te gusta a ti»

El empresario, de origen peruano, ha donado tres colecciones al MALI durante los últimos años

MadridActualizado:

Dice Petrus Fernandini (Suecia, 1968) que se le nota «un poco» el acento español tras haber vivido en nuestro país durante años, aunque últimamente se siente «bastante peruano». De su abuelo, el empresario Eulogio Fernandini de la Quintana (1860-1947), no solo ha heredado el negocio de la minería, sino también su pasión por el arte y el coleccionismo.

¿Qué opinión le merece la elección de Perú como país invitado en ARCO?

Me siento superorgulloso. Es un buen momento para el Perú: la gente le está poniendo énfasis al arte y está entendiéndolo mejor. Es un superpaso para animar a la gente a seguir coleccionando.

Usted y su mujer Verónica donaron al MALI la colección «El arte de la pintura en los Andes».

Son tres colecciones en realidad. La primera que donamos al MALI fue De Cupisnique a los Incas. El arte del valle de Jequetepeque, 73 piezas de cerámica antiguas que resumen 2.000 años de Historia, durante los cuales pasaron las culturas Mochica, Lambayeque, Chimú e Inca. También hemos donado 2.500 dibujos de Camilo Blas, pintor indigenista de Cajamarca; compramos toda la colección a la familia. El arte de la pintura en los Andes es un conjunto de 25 cuadros virreinales; trabajamos cinco años con los curadores y conseguimos algo inusual: tener una colección permanente en un museo.

¿En qué momento empezó a coleccionar?

Mi familia se tuvo que ir del Perú porque nos expropiaron y acabamos en Europa; tenía una colección muy importante de 450 cuzqueños únicos antiguos, pero murieron mis abuelos y se fue vendiendo, repartiendo entre toda la familia y al final no quedó nada. Por eso decidimos hacer una colección basada en lo que habían hecho mis antecesores; nos encantaba además el arte cuzqueño colonial. Con los cuadros es como el vino: el mejor es el que te gusta a ti.

Aparte de las donaciones al MALI, ¿coleccionan más obras para su disfrute propio?

En todas las casas que tenemos por todo el mundo hay arte. Una pared no puede estar en blanco. Compramos de todo… Lo que pasa es que tengo una pasión por la Antigüedad; entonces voy a las casas de subastas de Madrid y me vuelvo loco.

¿Cómo califica la salud del coleccionismo peruano actual?

Cuando nosotros empezamos a trabajar una colección en 2005, había muy poco. Nuestra duda era hacerlo anónimamente, pero pensamos que había que predicar con el ejemplo. Esto ha ayudado a que salgan otras familias importantes del país y hagan lo mismo. El coleccionismo peruano está en un auge maravilloso: si antes compraban joyas, ahora cuadros. A la gente le ha cambiado un poco la mentalidad.