Detalle de «Corazón monstruoso. Rojo»
Detalle de «Corazón monstruoso. Rojo» - A. B.
PROYECTO ABC CULTURAL

El «corazón monstruoso» de la pintora Ana Barriga

Con los restos de los bodegones que le sirven a Ana Barriga como modelos de sus pinturas compone ahora esta artista nuevas cajas, agrupándolos por colores, que dan pie a sus «corazones monstruosos», primer Proyecto ABC Cultural de 2019

Madrid Actualizado: Guardar
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El contenido de mi obra hace referencia a temas universales desde mi punto de vista. La sexualidad, la religión, la política y la muerte son ejes centrales que abordo desde el juego, el humor y la ironía, lo que me permite aliviar la carga dramática que estos puedan contener implícitos. Habitualmente, mi proceso de trabajo parte de la composición de bodegones o composiciones realizadas con figuras de cerámica y juguetes que manipulo a mi antojo hasta adaptarlos a la historia que quiero contar.

El cargo de haber «cometido un crimen»

En el transcurso, estos objetos pierden su fisionomía original ya que los pinto, mutilo y ensamblo. En su nueva composición adquieren una nueva vida, pero en mi memoria, queda el recuerdo de su fisonomía primigenia, y en mi consciencia, el cargo de haberlo «matado», por lo que siento el impulso de ofrecerle un homenaje de luz, a través de una vela, como si de alguna especie de ritual católico se tratase.

De los fragmentos que resultan, los sobrantes del desmembramiento son recopilados en cajas, algo que posiblemente pueda explicar con más fundamento mi psicólogo. Visualmente, estas cajas muestran una síntesis de aspecto que simula un acopio, cuya apariencia oscila entre lo figurativo y lo abstracto, quedando solo el color y la materia.

Detalle de «Corazón monstruoso. Rosa»
Detalle de «Corazón monstruoso. Rosa» - A. B.

Para este proyecto he separado estos fragmentos por colores que, con independencia de sus características materiales y pese a no tener una taxonomía ampliada para describirlos, puede desatar reflexiones acerca del objeto y de la singularidad individual. En este caso, el color sirve para dar la sensación de continuidad entre piezas que en realidad son incoherentes. Sobre el color acudimos a Stella Paul en su libro «Arte y alquimia» (Phaidon).

«Omnipresente y equívoco, efímero y lleno de sorpresas, el color es el mayor recurso del arte. Un color exquisito constituye un placer emocional e intelectual, pasional y racional a partes iguales».

Con estas piezas sueltas representamos un todo con una de sus partes; las composiciones se crean por adición de fragmentos diferentes y también es así cómo el espectador las lee: con significados concatenados, derivados y análogos, lecturas extremadamente personales. Cada fragmento representa un objeto diferente en un color y, en su conjunto, cada pieza se podría ampliar de forma infinita.

Detalle de «Corazón monstruoso. Verde»
Detalle de «Corazón monstruoso. Verde» - A. B.

De esta forma, las imágenes presentadas planteen un enigma: el de qué relaciones y qué historias tienen las piezas en común. Cada persona que las contemple puede construir su propia historia. Es un proyecto, por tanto, que no trata de ofrecernos lo que ya sabemos, sino invitarnos a abrir la puerta para ver qué se oculta tras ella.

De alguna manera, estos «corazones monstruosos» representan lo que hay en nuestros corazones: ilusiones, cosas incumplidas, deseos que no sabes cómo llevar al mundo, de cosas que no entiendes. Hay una vida escondida, la que de verdad nos representa, donde están nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestros sueños, todo lo que hubiéramos querido vivir y no hemos llegado a vivir, ofreciendo la esperanza de futuro, es decir, invitando a ser vivido.

Detalle de «Corazón monstruoso. Azul»
Detalle de «Corazón monstruoso. Azul»