Charles Manson, fotografiado en 1971
Charles Manson, fotografiado en 1971 - AFP
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Charles Manson y el caos

Vincent Bugliosi desgrana en «Helter Skelter», obra fundamental de la literatura criminal, la investigación de unos asesinatos inconcebibles

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Puede que los crímenes que perpetraron los integrantes de la Familia Manson en el crepúsculo de los «felices» años sesenta sean los más estrambóticos de la historia criminal de Estados Unidos, y por ello son también los más atrayentes para una sociedad hambrienta de iconos, aunque sean asesinos en serie.

A la secta liderada por el sanguinario y carismático Charles Manson se le atribuyen entre 35 y 40 asesinatos. El más mediático es el de la actriz Sharon Tate. La mujer de Roman Polanski se encontraba con cuatro amigos en la vivienda que compartía con el cineasta en Los Ángeles cuando unos veinteañeros entraron y los cosieron a puñaladas. La noche siguiente de aquel agosto de 1969 la carnicería se trasladó a la mansión del matrimonio LaBianca.

Los sucesos acapararon las primeras páginas de los diarios desde el primer día. La identidad de las víctimas –gente guapa del faranduleo angelino– y la brutalidad empleada –los ataron con cuerdas y los apuñalaron incluso después de muertos– eran ingredientes demasiado morbosos. Los asesinos escribieron en las paredes, con sangre de las víctimas, las palabras «PIG» (cerdo), «DEATH TO PIGS» (muerte a los cerdos), «RISE» (alzaos) y «HELTER SKELTER».

«Helter Skelter» puede traducirse como confusión, y con esta expresión tomada de una canción de los Beatles, Manson se refería a una supuesta guerra racial entre blancos y negros que estaba por venir. Según su teoría, los blancos culparían a los negros de los crímenes de la Familia Manson y se alzarían en una cruzada que terminarían perdiendo. Pero los negros, a quienes Manson veía incapaces de gobernarse a sí mismos, le terminarían entregando el poder a este gurú mefistofélico.

Detrás de las órdenes y deseos de Manson había –hay– una legión de fanáticos dispuestos a todo

Manson elaboró esta profecía con remiendos de la cienciología, la Biblia y letras de los Beatles durante los diecisiete años que pasó en correccionales, antes de quedar en libertad con 32 años. En la calle enseguida encontró adeptos entre adolescentes inadaptados e influenciables ante quienes se autoerigió como una suerte de Jesucristo. Los introducía en la comuna con la promesa de sexo fácil y, una vez integrados, usaba las drogas para convencerlos incluso de que debían matar por él. Manson no pisó la casa de Sharon Tate y abandonó la de los LaBianca antes de que empezara el baño de sangre. Sus acólitos ejecutaron el plan con un entusiasmo inquietante.

Todos estos elementos hicieron de Manson el asesino en serie más aterrador: detrás de sus órdenes y deseos había –hay– una legión de fanáticos dispuestos a todo. Películas, grupos de música y hasta óperas han mantenido vivo el mito. Aún hoy, un año y medio después de su muerte y tras pasar los últimos 48 entre rejas, será uno de los protagonistas de la segunda temporada de «Mindhunter» y Tarantino lo recuperará en su próxima película.

«Helter Skelter» puede traducirse como confusión. Es una expresión tomada de una canción de los Beatles

Por eso la editorial Contra vuelve a « Helter Skelter», el impresionante libro que escribió en 1974 el fiscal que llevó el caso, Vincent Bugliosi (Hibbing, 1934; Los Ángeles, 2015). Con una prosa huesuda y eficaz, más cercana a la literatura jurídica que a los arabescos característicos del «true crime», el autor narra en esta obra fundamental cómo levantó un proceso mal llevado por la policía y que derivó en un larguísimo juicio con incidentes de todo tipo, incluido el asesinato de un abogado defensor.

El «Helter Skelter» de Bugliosi es una investigación abrumadora, con más de ochocientas páginas de datos, pruebas y declaraciones que echan por tierra cualquier intento de mitificación. Porque aunque difícilmente podrá repetirse un caso tan increíble, «no hace falta ser un profeta para ver al menos algunas potencialidades de su locura en el mundo actual», advierte Bugliosi. «Cada vez que las personas entregan ciegamente sus mentes a figuras autoritarias para que hagan lo que quieran con ellas –ya sea una secta satánica, las ramas más fanáticas del Movimiento de Jesús, la extrema derecha, la extrema izquierda o las confusas sectas de la nueva sensibilidad–, existen esas potencialidades». No está de más recordarlo.