Carlos Saura, a la derecha, delante del «Guernica» con Querejeta
Carlos Saura, a la derecha, delante del «Guernica» con Querejeta - ÁNGEL DE ANTONIO
CINE

Carlos Saura: los nuevos proyectos

Hay Saura para largo: cine, teatro y foto. Lo más inminente, «El Rey de todo el mundo», sobre la música popular mexicana. Después, su aproximación al «Guernica», adaptación de Vargas Llosa, y un proyecto sobre Bach, todavía en un boceto

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Carlos Saura parece que huya de dos cosas: la multitud y el vacío laboral. «Sin soledad no se puede hacer nada, yo soy partidario de la soledad compartida, porque la total es terrible». Su agenda da vértigo. Ahora La Coruña, luego Colombia para la adaptación teatral de «La fiesta del Chivo», de Vargas Llosa y probablemente el estreno comercial de su última cinta, «El rey de todo el mundo», de nuevo un documental sobre la música popular. El año próximo, una exposición de su obra fotográfica en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y después México para dirigir una reposición de la personalísima versión de «El gran teatro del mundo» de Calderón, «muy fuera de la norma y que no gustó nada a los ortodoxos».

Tiene la espinita de la película sobre el «Guernica» de Picasso, «que están los productores trabajando sobre ello». Le ha molestado que Antonio Banderas, con quien había comprometido su participación en este proyecto encarnando al pintor malagueño. «Esa posibilidad se mató» después de que Banderas hiciera de Picasso en la serie «Genius», producida por National Geographic. «No me gustó».

Con Querejeta ya se habría hecho

Pero Saura no desiste. «Existe la posibilidad de hacer esa película, aunque ahora será de otra manera». De lo contrario «me quedaré frustrado, porque es un proyecto que ha involucrado a tanta gente y ha estado a punto de hacerse cuarenta veces». No lo duda: «Con Querejeta ya se habría hecho». Tampoco descarta «un tercer "Flamenco"», después de haber filmado la cinta homónima y la previa «Sevillanas», dentro de su ciclo musical documental que completan «Tango», «Fados» o «Jota». «Cuando entro en una sala de ensayo y veo bailar flamenco, es que me entran ganas de coger una cámara y grabar».

Más remota parece su adaptación cinematográfica de la vida de Johann Sebastian Bach. «Me lo ha propuesto un americano que me escribe de vez en cuando por si sigo interesado, pero hasta que no vea una cosa concreta...». La idea le seduce. «Bach es mi ídolo musical», se confiesa el cineasta, que allá donde va lo hace pertrechado de una cámara de fotos, una de los varios centenares (se estima que sobre 700) que componen su colección personal. Con la que lo acompaña estos días ha retratado paisajes, calles y escenas de La Coruña. Pudo ser fotógrafo en «Paris-Match» en su juventud, aunque apartó voluntariamente ese cáliz. «Era el sueño de cualquier fotógrafo, pero luego me dije que menos mal, porque yo no podría haber tomado imágenes de las guerras, de gente que se está muriendo. Me saldría de dentro dejar la cámara e intentar ayudar. Vale, a mí me pagarían para el reportaje, pero no dejaría de ser una crueldad ver a alguien morirse y no echarle una mano», reflexiona.

Entre sus motivos de orgullo, que ABC publicara una foto suya como portada del periódico en el lejano 1949, durante su etapa como reportero gráfico en Madrid. «Y me pagaron la foto muy bien, eh», presume Saura. Efectivamente, Juan Ignacio Luca de Tena nunca pagó mal a sus empleados.