«Desatar tiempos» (2015), de Beth Moysés
«Desatar tiempos» (2015), de Beth Moysés
ARTE

Los campos de batalla de Beth Moysés

La brasileña Beth Moysés selecciona a diez creadoras para recoger la denuncia de la mujer en el arte actual

MadridActualizado:

Año 1989. «Tu cuerpo es un campo de batalla». Barbara Kruger (Newark, Estados Unidos, 1945) ponía el dedo del corazón y la mente en la llaga de un cuerpo con demasiada frecuencia lacerado: el de la mujer. La artista, una de las principales figuras feministas de los ochenta, trataría de explorar de qué manera las estructuras de poder se basaban en condicionantes de género y se materializaban en una lucha cuerpo a cuerpo… También, en ese sentido, Juan Antonio Ramírez afirmará en su imprescindible «Corpus Solus»: «Nuestro cuerpo es un ámbito conflictivo difícil de delimitar, un lugar de convergencia o disputa de complejas pulsiones, morales, biológicas y políticas. La batalla social, la lucha de géneros y de clases, se desarrolla en tu cuerpo».

Año 2016. Ocho de marzo ¿qué mejor día para escribir esta crítica? Como señala la brasileña Beth Moysés (São Paulo, 1960), comisaria del proyecto: «La corteza del alma es una metáfora para referirnos a las capas del cuerpo, la casa de los sentimientos físicos y espirituales. Sus protagonistas son diez mujeres de distintas nacionalidades y generaciones cuyas obras están relacionadas con las multiplicidades de lo femenino a través de diferentes temas que abarcan las injusticias sociales, las cuestiones de género, la violencia física, psicológica, las discriminaciones raciales o la sexualidad».

Arte y parte

A través del trabajo de Yolanda Domínguez y Marina Núñez (España), Catherine Dong (China), Regina Galindo (Guatemala), Moysés y Rosana Paulino (Brasil), Marta María Pérez Bravo (Cuba), Teresa Serrano (México), Mimi Smith (EE. UU.) y Sue Williams (Reino Unido) se dibuja una compleja y plural cartografía corporal femenina.

Es bien cierto que, a lo largo de la Historia del Arte, el cuerpo ha sido la gran línea conductora que le daba coherencia formal y conceptual por medio de su representación tradicional (desnudo, retrato…); pero no lo es menos que, en las últimas décadas, ese cuerpo se convertirá en material de creación artística. Un soporte sobre el que proyectar mensajes relacionados con las nuevas estrategias generadas a raíz de la crisis del sujeto tradicional (la otredad, lo genérico, lo identitario, la búsqueda de los límites físicos y psíquicos de lo corporal), y que ha acabado por significar una práctica común dentro del arte.

Este es un proyecto expositivo honesto, valiente y sentido, pero también algo desigual

Pero dentro de este territorio, la presencia del cuerpo femenino se ha ido convirtiendo en uno de sus principales habitantes. Así, tal como apunta Aurora Extremera en su interesante «Mujeres en la sombra. No sólo musas»: «El cuerpo femenino se convierte en discurso, en elemento de choque y protesta».

Estas son las claves de un proyecto expositivo honesto, valiente y sentido, pero también algo desigual. Destacaría ciertas obras, entre ellas, «Beauty», de Y. Domínguez, una divertida parodia sobre el sometimiento de la mujer en busca de la belleza; el inquietante vídeo de Regina Galindo, dura «piedra» de toque respecto a la objetualización femenina; los confesados «Consejos» de Beth Moysés (arte y parte –¿y por qué no?– de la muestra); los dibujos de Rosana Paulino, poderosos y frágiles a un tiempo; la pequeña en tamaño pero intensa pieza de Teresa Serrano «5 words», o la lencería que Mimi Smith transforma en una segunda y más profunda piel. Encuentro ciertas propuestas menos sugerentes y conseguidas, más obvias. Después de tantos campos de batalla, es tiempo de intentar otros modos de grabar el dolor y la denuncia sobre la corteza del alma.