Una fotografía familiar de los Brajnovic
Una fotografía familiar de los Brajnovic
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Los Brajnovic, una historia ejemplar

La periodista Olga Brajnovic relata la lucha de sus padres –una pareja croata separada por la II Guerra Mundial– por reencontrarse

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Este es uno de los mejores ensayos biográficos que he leído en los últimos años, basado en los diarios y en la correspondencia de sus protagonistas, Luka Brajnovic (Kotor, 1919-Pamplona, 2001) y Ana Tijan (Senj, 1920-Pamplona, 2017). Es sabido cómo la II Guerra Mundial afectó al Reino de los serbios, croatas y eslovenos (posteriormente Yugoslavia) creado al final de la Gran Guerra en favor de la dinastía serbia de los Karadjordjevic. La consecuencia fue un multilateral conflicto internacional y civil. Solo en este marco se entiende la vida del joven Brajnovic, quien, como su novia Ana, formaba parte de la organización católica Domagoj. Durante el conflicto bélico Luka fue detenido en dos ocasiones: en 1941, mientras estaba de vacaciones en Kotor, por los militares italianos; en marzo de 1943 por los partisanos titoístas. En ambos casos pudo huir.

El diario de Ana explica la decisión de casarse en plena guerra: «A los que viven en paz les parecerá una insensatez. Pero no lo es. Los peligros unen, el amor es más sincero, el egoísmo desaparece. Solo se piensa en el bien del otro. No hay exigencias o caprichos personales, solo el deseo de compartir juntos la vida o la muerte». Así, el 22 de noviembre de 1943 Luka y Ana celebraron su boda. La alegría aumentó cuando, el 15 de diciembre de 1944, nació Elika, la primera hija del matrimonio.

Dolorosa separación

Poco después la guerra se acababa: en Croacia, como en toda Yugoslavia, los partisanos ganaban terreno apoyados por los rusos y por la aviación aliada. El 6 de mayo Luka y Ana tomaron una dolorosa decisión: separarse «por unos meses». Luka huiría de Croacia hacia Austria, mientras Ana se quedaba en Zagreb cuidando de su hija. Pero la separación acabó durando doce años, que él pasó en el exilio, primero en Italia y después en España, mientras ella tenía que subsistir en unas condiciones dificilísimas, discriminada por el nuevo régimen por el mero hecho de practicar –y enseñar a su hija– la religión católica. Finalmente, la famosa Ley Rankovic favoreció la reunión de las familias separadas. La historia, que tiene como fondo, testimoniado por los diarios y las cartas, el profundísimo amor humano y espíritu cristiano de marido y mujer, termina bien. Los Brajnovic se establecieron en España, primero en Madrid y después en Pamplona, donde él fue durante más de tres décadas uno de los más queridos profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, y tuvieron otros cuatro hijos. «Los dos continuaron rezando todos los días el Rosario –la oración que les había mantenido unidos durante sus años de separación forzosa–, y así lo hicieron durante toda su vida», hasta la muerte de Luka en febrero de 2001.

«Una odisea de amor y guerra». Olga Brajnovic. Rialp, 2019. 288 páginas. 18 euros.