Ray Bradbury (Waukegan, 1920-Los Ángeles, 2012)
Ray Bradbury (Waukegan, 1920-Los Ángeles, 2012)
LIBROS

Ray Bradbury, el futuro ya estuvo aquí

Elogiosas palabras tuvo el autor de «Crónicas marcianas» para este ensayo -un completo repaso a su vida y obra- escrito por José Luis Garci, que ahora felizmente se reedita

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El arte de la biografía es la quintaesencia de una historia. «Ray Bradbury, humanista del futuro» (1971, edición revisada en 2019) de José Luis Garci no es una biografía según los cánones, porque supera los límites del género. Es una semblanza, una mirada certera, emocionada y total de un escritor. La esfera de la biografía es el cruce, la fusión entre las ideas históricamente relevantes, la obra del autor del que se trata y el entorno social, familiar, sentimental y literario del que surge y en el que, a su vez, influye. Bradbury conoció el libro, colaboró con el autor, proporcionó datos y se felicitó, y felicitó a Garci, por lo conseguido. Un proverbio oriental recuerda que «los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres».

¿Fue Bradbury un hombre de su tiempo? De acuerdo a esta formidable semblanza fue un hombre del futuro que vivía intensamente en su presente. Garci ha logrado adentrarse en lo más íntimo del personaje hasta trazar su geografía personal y literaria de manera ejemplar. Dibuja el hilo invisible que perfila al autor de Crónicas marcianas. Eso le permite a Luis Alberto de Cuenca en un prólogo tan breve como esencial señalar algo indiscutible: «Es un superhéroe de la narrativa capaz de competir con igualdad con monstruos como Poe, Melville, Hawthorne, Lovecraft, Hemingway, Scott Fitzgerald y otros nombres -no muchos más por otra parte- de semejante calibre que los USA nos han regalado». Garci conoció a Bradbury en la primavera de 1983, cuando el Oscar a «Volver a empezar», en Los Ángeles, gracias al gran Enrique Herreros. Volverían a encontrarse en los Cursos de El Escorial en 1991. El deslumbramiento de Garci ante el escritor norteamericano había comenzado con relatos como «Aunque siga brillando la luna» o «El vino del estío».

Garci conoció al escritor norteamericano cuando el Oscar por «Volver a empezar»

Sí, no es una biografía al uso. Se cuenta la evolución, o el trasiego de sus obras, sus colaboraciones cinematográficas (Bradbury fue un excelente guionista), con un epicentro decisivo: la infancia. Cómo se conforman vida y obra a partir de su decisión de ser escritor, sus primeras lecturas. Garci viaja a la semilla de Bradbury. Indaga, contrasta, persigue a una sombra y logra mostrarlo en toda su intensidad personal y literaria.

Lecturas infantiles

Es el Bradbury de Garci. Un lujo para el lector. Desde su nacimiento en Waukegan (Illinois), a las tempranas lecturas de John Carter, Tarzán, Buck Rogers..., la admiración por Lon Chaney, el descubrimiento de obras mayores, «Frankenstein», «Otra vuelta de tuerca», Poe, Carroll, Stevenson, «El mago de Oz», Machen, Lovecraft, Huxley. Para Garci «es difícil comprender la literatura de Bradbury -o adentrarse en ella- sin tener en cuenta todo este inmenso -¡y tan sólido!- poso cultural de sus lecturas infantiles». La singularidad de este libro es, precisamente, ese viaje a lo más íntimo y decisivo del escritor, la oculta genealogía de la que se derivará toda su obra. Para ello, se vale de una pormenorizada contextualización, de los pasos, ciudades y descubrimientos: «¡Hollywood! ¿Será posible? Hollywood es para el joven Bradbury la palabra más hermosa del mundo».

Como solo aquellos que entienden la literatura como un misterio, un asombro y un desafío, Bradbury también sale en busca de la ballena blanca, el mito por excelencia de la narrativa, y la cinematografía norteamericana. Garci es un soberano escritor, torrencial y apasionado, cada libro conmueve y emociona.

Emoción

Uno, aquí, vive con Bradbury, sueña con Bradbury, anhela con Bradbury, camina por los procelosos mares de la vida y la creación con Bradbury; contagia al lector de su pasión, le convence con el cúmulo de datos centrales y laterales incorporados, magistralmente, en el libro; es apabullante y sereno en sus melancólicos, irónicos y acertados comentarios. Es una escritura de la emoción, envuelve al lector y le lleva a un lugar en el tiempo. Su estilo avanza en espiral, sin apenas notas, ni resabios de estilo académico hasta alcanzar un pasado que convierte en un instante sin fin. El volumen, exquisitamente editado por Hatari! Books, incluye una conversación de Eduardo Torres-Dulce y Andrés Moret con al autor y sesenta líneas preliminares.

De la primera parte «El Hombre» al «Ilustrado» (comentario de las obras), de ahí a las anotaciones de «Medicina contra la melancolía» para concluir con una muy completa bibliografía y filmografía y las palabras que Bradbury le dedicó en 1991: «Garci [...] fue un pionero, porque el suyo es el único ensayo -hasta el momento- que ha sabido analizar mis novelas, relatos, guiones radiofónicos, etcétera, como una obra, a veces, muchas veces, alejada de la fantasía. De ahí que mi gratitud con José Luis Garci sea inmensa». No pocos lo escriben con tanta claridad. Y ahí sigue este monumento ensayístico de calidad memorable.