Lois Duncan, una de cuyas hijas fue asesinada a tiros cuando era adolescente
Lois Duncan, una de cuyas hijas fue asesinada a tiros cuando era adolescente
LIBROS

«Blackwood» para principiantes

En este título imprescindible de Lois Duncan se basa la última película de Rodrigo Cortés

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Publicada en 1974 y actualizada años después por su autora para adaptar la acción a un tiempo, el nuestro, en que las nuevas tecnologías hacen que el aislamiento cada vez resulte más difícil, «Blackwood», la novela en la que la estadounidense Lois Duncan (Filadelfia, 1934-Florida, 2016) convierte a cuatro adolescentes en prisioneras de sus profesores, acaba de llegar a nuestras librerías precedida por el estreno de su adaptación cinematográfica, a cargo de Rodrigo Cortés.

Entre una y otra edición de «Blackwood», cuyo título original era «Down A Dark Hall», Lois Duncan, que escribió más de 50 libros, entre los que destacan aquellos dedicados al suspense juvenil (suya es la historia que inspiró la famosa película «Sé lo que hicisteis el último verano»), sufrió en 1989 el asesinato a tiros de su hija adolescente, lo que, lejos de distanciarla de la ficción relacionada con la maldad y lo sobrenatural, acentuó su deseo de adentrarse mediante la literatura en las zonas más oscuras del ser humano.

En el internado

Si bien la corta edad del lector al que va dirigida la novela marca su estilo, la calidad de la propuesta de Lois Duncan es indiscutible y entronca directamente con el tono de las narraciones góticas que, a lo largo del siglo XIX, prepararon el terreno para el éxito de la narrativa criminal durante la primera mitad del XX. Como en las obras que la inspiraron, la trama de «Blackwood» concentra su fuerza en el escenario: una siniestra y destartalada mansión en medio de ninguna parte, reconvertida en un sofisticado internado de élite que, por alguna extraña razón, sólo admite a cuatro alumnas. De todas ellas, la sociable Kit Gordy descubrirá muy pronto que, como sus compañeras, posee un extraordinario don, motor de las perversas intenciones de Madame Duret, directora del centro.

Ambientada en un entorno que nos recuerda el paisaje de Manderley y la oscuridad plagada de incógnitas de «Rebeca», «Blackwood» merece un lugar destacado entre los títulos que componen el curioso subgénero de mentores, pupilos y parajes lúgubres, en la estela de «Otra vuelta de tuerca» o «Pícnic en Hanging Rock». Quien se acerque a ella ya desde una perspectiva adulta no se sentirá decepcionado y descubrirá en sus últimas páginas, a propósito de la desesperación que marca los días de algunos de los personajes principales, sofisticadas pinceladas de crueldad y sadismo, descritas con una economía del lenguaje que ninguna imagen en la pantalla puede superar.