Algunos de los integrantes de «Mano sobre mano», en Nave Oporto - Angel de Antonio
ARTE

Baile por parejas en el espacio de ABC en ARCO'18

Once artistas componen la nómina de «Mano sobre mano», la propuesta de nuestro diario en Ifema, la cual irá creciendo con los días de la feria

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Nuestro diario retó en 2017 a once artistas emergentes a construir una especie de obra conjunta en el estand de ABC en ARCO. La idea era que, durante los cinco días de la feria, por él fueran pasando diferentes autores que compusieran sobre los restos del anterior. Eso fue « Cada-Ver Exquisito». Este año, volvemos a lanzarle el guante a otros once creadores pero retorciendo un poco más las reglas del juego. La obra compartida la idearán de dos en dos; pero la nómina de artistas se ha realizado teniendo en cuenta que entre ambos miembros de cada pareja ya existía una relación afectiva previa. Sin embargo, nunca se habían atrevido a trabajar en conjunto. ¿No les parece sugerente? De esas uniones, ¿nacerá un tercer artista, una pieza en la que se reconoce a cada uno de sus promotores o un auténtico Frankenstein? Ése es el reto de «Mano sobre mano», nombre del proyecto.

Hasta un trío

Les pongo un ejemplo: Javier y José Luis Valverde son hermanos. Y Victoria Maldonado, la pareja de este último, porque hasta un trío acogeremos en la propuesta. Ellos han compartido galería, y han expuesto juntos en alguna feria (en Art & Breakfast, bajo el comisariado de un tercero). En el estand de ABC en ARCO propondrán un paisaje fragmentado, porque, tras analizar la propuesta y analizarse ellos mismos, se dieron cuenta de que ése es el nexo común de sus intereses hoy.

Junto a ellos, la lista se completará con otras dos parejas de las de «toda la vida» (la de FOD y Sonia Navarro, y la de Josep Tornero y María Carbonell) y otra más joven (la de María Chaves y Jan Matthews, los benjamines); y una última, la de Nino Maza y Carmen González Castro, que si bien han trabajado juntos como comisarios, nunca se habían planteado lo de crear a cuatro manos.

«En nuestro caso -cuenta Maza en Nave Oporto, donde nos hemos reunido para desvelar sus propuestas- se ha producido una colisión de lenguajes, hasta convertirnos en un tercer artista, un colectivo. El proceso ha sido enriquecedor porque nos sacó de la zona de confort. Y nos obligará a fijar hasta dónde somos capaces de transigir y hasta dónde debemos imponernos». Para María Carbonell, la gracia del asunto es su punto competitivo: «En los ensayos que hemos realizado, ibas viendo el avance del otro, y te ibas picando». Su pareja de baile, Josep Tornero, reconoce que por tenerlo tan fácil (comparten estudio, técnica, soporte) «todo se complicaba mucho»: «Sólo decidir si optar por mi blanco y negro o su color era una elección importante». Por eso, ellos apostarán por fusionarse, partir de una misma imagen, analizada desde el imaginario de cada uno. Es una opción. Otra, la de FOD y Navarro, será la de ir acoplándose, mientras que Matthews y Chaves separarán su acción en su fragmento de pared: «En realidad, nosotros nos comunicaremos por compartir referentes, banco de imágenes -explica él-. Es lo mejor para no caer en efectismos».

Algo físico

Todos se muestran ilusionados con la invitación, que Carbonell reconoce que será como «repetir lo del día a día en el estudio, pero haciendo esa proximidad realmente física». «Será como unas convivencias -remarca González Castro- solo que exprés». La firma Royal Talens les ayudará un año más aportándoles los materiales que usarán en la elaboración de sus obras.

Josep Tornero y María Carbonell
Josep Tornero y María Carbonell - Ángel de Antonio

De repente reparamos en que en la mesa que compartimos, las parejas se han separado por sexos, y que los grupos resultantes integran de un lado a los que no les importa trabajar con público y a las que les aterra; ellos son además los que llegarán serenos, mientras que ellas conforman «el ala de la ansiedad», en palabras de Chaves. «La ventaja con respecto a los artistas de 2017 es que siempre tendremos un hombro en el que apoyarnos, alguien con quien lidiar nervios y liberar estrés», añade Maza. Como Carbonell, él es de los que piensa que lo importante no serán tanto los resultados, como el proceso: «Para nosotros -precisa ella- lo será descubrir cómo resuelven los compañeros. Para el espectador, ver cómo trabaja un artista».

Todos reconocen que llegan a Ifema «pensando en grande», nada de obras pequeñas. Todos, que estar en ARCOes una oportunidad. Lo resumen los Valverde y Maldonado: «Esto nos va a dar muchas tablas, y, sobre todo, gran visibilidad. Quién sabe si de aquí puede surgir algo que se complete más tarde». Desde luego, y pese al título del proyecto, no serán estos días para estar «mano sobre mano».

Victoria Maldonado entre Javier y José Luis Valverde
Victoria Maldonado entre Javier y José Luis Valverde