Detalle de un momento de la edición de 2018
Detalle de un momento de la edición de 2018
ARTE

ArtsLibris, lluvia de ferias en Barcelona

La feria del libro de artista de Barcelona, ArtsLibris, cumple diez años esta semana. Su interés por la digitalización del sector coincide con su salto en mayo a Lisboa

Actualizado:

Hace algo más de diez años, la galerista Rocío Santa Cruz (propietaria de la galería homónima en la Ciudad Condal) se trasladó desde París hasta Barcelona. En Francia fundó su primera galería (Raíña Lupa) con la que ya había participado en ferias dedicadas a la edición y al libro de artista. Dada la gran pujanza del sector editorial en su nuevo destino, eso le hizo reparar en la falta de iniciativas como esa en Cataluña. La excusa final, y catalizador del nacimiento de una feria española de esta naturaleza fue la invitación por parte de la Feria del Libro de Fráncfort a las letras catalanas en 2007: «Eso dio pie a una exposición sobre ediciones de libros de artista en Cataluña comisariada por Vicenç Altaió, que terminó recalando en Barcelona -recuerda la propia Santa Cruz-, evento que se transformó en un encuentro que suscitó mucho interés. Ello nos sirvió para lanzar la ida de hacer una feria aquí». Había nacido ArtsLibris.

La feria, que cumple diez años, se pensó vinculada al MACBA, a imagen y semejanza de citas similares, como OffPrint, en la Tate,Friends with Books en la Hamburger Bahnhof de Berlín o la desaparecida de París del Pompidou: «No pudo ser -se lamenta su directora-. El proyecto se derivó al CCCB, donde nos pilló otro cambio de dirección. Entonces es cuando Altaió llega a Santa Mónica, nuestra sede actual, que ve con buenos ojos la creación de la feria, siempre que se produjera como algo exterior al centro. Y así es como me convierto también en productora cultural».

Desde sus comienzos, ArtsLibris hizo suya una particularidad del sector en su contexto: la gran relación entre artistas y diseñadores gráficos. «Sin embargo, y creo que en ello radica la clave de nuestro éxito, hemos procurado renovarnos con cada edición, implicando a los mejores y más variados agentes». Este año le toca a Mela Dávila, experta en edición contemporánea y archivos (Documenta, Archivo Lafuente-Reina Sofía…), encargada de todo el programa paralelo de la feria, que recalará en el MACBA o la Tàpies, entre otras sedes. No en vano, ArtsLibris es entendida en Barcelona ya no tanto como feria comercial, sino como festival.

Por otro lado, si algo caracteriza a esta propuesta y lo diferencia de otras similares (donde, según sus organizadores, «los modelos suelen ser muy anglosajones»), es su «mediterraneidad»: «Nos definimos por estar al sur de Europa, en Barcelona, donde franceses e italianos han sido numerosos como expositores desde el comienzo. Ahora crecemos hacia Israel, hacia Egipto, Turquía o Marruecos. Por otro lado, el ámbito español, e Iberoámerica por nuestro salto a Madrid, y Brasil, por nuestra llegada inminente a Lisboa, son escenarios fundamentales para nosotros».

Porque esta feria, como muchas otras, ha tendido en los últimos años a la apertura de sucursales. La primera llegó hace cuatro años, cuando ARCO le pide a Santa Cruz que se encargue de hacer frente al creciente interés de la feria (tal y como ya venían haciendo otras como Basel o Paris Photo) por el libro de artista: «Carlos Urroz me propuso un comisariado y yo le ofrecí hacer ArtsLibris directamente allí. En ese sentido, fue muy generoso». El salto este mismo 2019 a Lisboa es, pues, una cuestión lógica derivada de lo anterior, pues allí ya tiene sede la filial de Ifema: «Es otra locura. Cada año estamos más asentados, por lo que nos lo planteamos como un proyecto a largo plazo. Además, en Portugal hay unas ediciones estupendas, unos editores muy interesantes, trabajando sobre todo el fotolibro. Y a ellos les cuesta salir de su contexto», explica la galerista.

Cerca del mercado

Madrid y Barcelona marcan también el signo del público de una propuesta como esta. Para los organizadores de ArtsLibris, la sede en la capital les aproxima más al mercado («son los cien mil visitantes de ARCO que se convierten en potenciales compradores»). Sus receptores también aspiran a productos más especiales. El de Barcelona es un público más variado, de ediciones más económicas. El de Lisboa está por ver, pero algo que tienen claro desde la feria es la alta cultura del portugués.

Mucho ha evolucionado la escena editorial y del libro de autor desde que ArtsLibris iniciara su andadura. Este año, el salón dedicará una sección especial, Post.Print, a los proyectos de edición en línea. Porque si algo ha cambiado por completo el panorama editorial en esta década, eso ha sido la digitalización. También la autoedición: «En manos de los artistas, internet es una herramienta creativas de primer nivel, que permiten además que desaparezcan muchos intermediarios en la edición. Ya puedes maquetar tu libro desde tu portátil, imprimirlo en tu impresora... Buena parte de los editores existen ya solo en el ámbito digital».

De cara al futuro

Entre el 26 y el 28 de abril, ArtsLibris reunirá hasta cien expositores en Santa Mónica: de Gustavo Gili a Brumaria o Artika; de Malenki.net a Edizioni Corraini. La feria se alía con el MACBA, donde un día antes se desarrollará un seminario sobre prácticas editoriales, o con la Fundación Tàpies, con un ciclo de cine sobre los libros de artista en la gran pantalla. También con la Fundación Banco Sabadell, que permitirá, con su premio, ampliar su colección de más de 200 títulos con los mejores libros de artista, o gracias a su ayuda, que Serie AL edite un nuevo volumen (este año, de la mexicana Mariana Castillo Deball), entre otras iniciativas.

«La feria tiene futuro. Si no, no haríamos Lisboa. Nos da un poco de vértigo lo de los diez años, pero mientras sigamos renovándonos, y siga habiendo editores con trabajos interesantes que mostrar, seguiremos adelante. La feria son ellos».