Veronica Cartwright (Lambert) y su mal encuentro con la criatura
Veronica Cartwright (Lambert) y su mal encuentro con la criatura
CINE

Alien, un cuarentón en plena forma

Se cumplen cuatro décadas del estreno de la película de Ridley Scott, que no ha perdido eficacia pese a mezclar dos géneros que por lo general envejecen mal

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Hay obras que dejan aturdida a su víctima, sobre todo si es joven. Cuarenta años después de su primer ataque -que se cumplen en mayo, en septiembre en España-, Alien mantiene casi intacta esa capacidad de paralizar a la audiencia, por muy maleada y desbordada de imágenes que viva. La segunda película de Ridley Scott, tras Los duelistas (1977), es una joya del cine de terror y ciencia ficción que aguanta como pocas el paso de las décadas. La escena del monstruo saliendo del pecho de John Hurt ha sido copiada, parodiada y estudiada desde todos los ángulos, incluso desde el punto de vista del alienígena, pero la irrupción torácica sigue estremeciendo.

No hay grandes secretos, aunque sí un cúmulo de casualidades en la lozanía de un título de apariencia machorra que se atrevió a colocar a una joven inexperta al frente. Sigourney Weaver era la menos conocida de los pasajeros del Nostromo, nombre tomado de la novela de Conrad. La actriz le quitó el papel nada menos que a Meryl Streep, quien se retiró de la carrera por la muerte de John Cazale. Sorprende saber que Helen Mirren también optó al personaje.

Pese a su protagonismo, Weaver ni siquiera sale la primera en los títulos de crédito ni era la más apreciada por sus compañeros, probablemente celosos de la novata. El célebre octavo pasajero era Bolaji Badejo, invisible dentro del bicho. La novena era Helen Horton (la voz de Madre, ordenador central de la nave) y hay hasta un décimo inquilino, el gato Jonesy, en realidad cuatro mininos mal entrenados.

A Dan O’Bannon y Ronald Shusett les debemos el primer borrador de la historia, un esfuerzo voluntarioso de dos guionistas sin tablas. Si les quitas la palabra Alien su filmografía conjunta no es más amplia que la de Víctor Erice. El destino quiso que el libreto cayera en manos de Walter Hill (Límite: 48 horas), que abandonó la idea de dirigirlo cuando vio Los duelistas. Ridley Scott se hizo así cargo de una cinta concebida como una producción de serie B.

Los típicos bailes de nombres en el reparto no son nada (Harrison Ford se apeó de una nave menos fiable que el Halcón Milenario) al lado de los cambios en la historia, el presupuesto y el enfoque. Walter Hill hizo que Ripley se convirtiera en mujer e incluso añadió una trama romántica y una escena de sexo con Tom Skerrit, luego suprimidas. También se pensó en que los tripulantes despiertan del letargo desnudos, pero se decidió evitar posibles conflictos en muchos países, incluido Estados Unidos. Muy al contrario, en esa escena, Veronica Cartwright lleva unas gasas para evitar que sus pezones acaparen protagonismo. Scott añade otro dato que quizá sea leyenda: en una variante afortunadamente desechada, el monstruo se tocaba al ver a la protagonista.

Sigourney Weaver y el gato Jonesy eran los dos grandes novatos del reparto de «Alien»
Sigourney Weaver y el gato Jonesy eran los dos grandes novatos del reparto de «Alien»

Otra modificación esencial fue reducir la sangre. Las pruebas con público demostraron que la violencia explícita causaba rechazo. Jacques Tourneur se lo habría explicado por menos dinero. La exposición mínima del monstruo también es clave. De la necesidad volvió a nacer la virtud, porque los efectos especiales de la época no permitieron conseguir un muñeco teledirigido, como pretendía Scott. El expublicista quería evitar un aspecto humanoide. Fue una suerte encontrar en un pub a Badejo, un artista gráfico larguirucho que le daba al alien un aire de insecto. El xenomorfo apenas aparece cuatro minutos en total. De nuevo fue esencial sugerir más que mostrar, aunque sin descuidar el aspecto final, tan efectivo que varios fanáticos religiosos quemaron su maqueta en el estreno porque parecía «obra del diablo».

Sigourney Weaver, la más novata de los pasajeros del Nostromo, le quitó el papel a Meryl Streep

¿Qué idea tenían en realidad productores, director y guionistas? Alguien definió la cinta como «Tiburón, pero en el espacio» y Ridley Scott habla de tres referencias: La guerra de las galaxias, 2001: Una odisea del espacio y La matanza de Texas. El presupuesto era casi modesto, 4,2 millones que Twentieth Century Fox no se animaba a aprobar. Scott estaba tan aburrido con la espera que dibujó los «storyboards», inspirado por Moebius. El resultado, brillantísimo, logró el visto bueno inmediato y que el estudio duplicara la apuesta.

En el rodaje, el propio Ridley Scott llevó sobre sus hombros la cámara con que rodó la mayoría del metraje, que mantiene un ritmo esencial, que no iguala la precuela Prometeus (2012). La prueba de lo medido que está todo es que el famoso «Montaje del director» fue solo una argucia comercial. Para Scott la primera versión era la buena.

¿Debemos temer que Alien sea una profecía sobre nuestra especie? La historia transcurre en 2122, así que deberíamos estar tranquilos, si tenemos en cuenta el retraso que llevamos respecto a Blade runner, ambientada en 2019.

Alien se convirtió en un clásico instantáneo. Fue, de hecho, la primera cinta para adultos de la que se fabricaron muñecos infantiles. Fuera de contexto, el monstruo era asumible para un niño, pero el público de finales de los 70 estaba aterrorizado. Incluso el presidente de la Fox, Alan Ladd Jr, confesó que había pasado tanto miedo no se atrevía a salir de casa. Su padre (Raíces profundas) se habría sentido avergonzado, pero se cuenta que en las primeras proyecciones algunos espectadores gritaban y salían corriendo, muchos de ellos para vomitar en los servicios. Vista hoy, no es para tanto, por supuesto, pero como Tiburón, siguen siendo una cumbre de su género.