Adolfo Marsillach, en «Tartufo»
Adolfo Marsillach, en «Tartufo» - ABC
TEATRO

Adolfo Marsillach, un autor dentro de un hombre de teatro

Se publica por vez primera el «Teatro completo» de una de las figuras esenciales de la escena española

Actualizado:

El título de este libro «Teatro completo de Adolfo Marsillach», es al tiempo certero y engañoso. Certero porque en él se reúnen todos los textos teatrales que escribió Adolfo Marsillach (Barcelona, 1928-Madrid, 2002); engañoso porque Marsillach es, en nuestra escena, una personalidad desbordante y reducir a sus obras escritas su «teatro completo» es no hacer justicia a una de las figuras fundamentales y de mayor trascendencia dentro del teatro español del siglo XX.

Marsillach fue actor, director, autor, gestor y articulista -en ABC gozamos durante años de sus sagaces y penetrantes escritos-, y uno de los grandes animadores de la escena española en los setenta y ochenta, fundamentalmente. Hay tres grandes hitos en su carrera teatral que destacan por encima de los demás: el estreno de «Tartufo», de Molière, en 1969 -con una versión de Enrique Llovet que trasladaba la obra a la actualidad política española, lo que originó su prohibición, aunque sería repuesta una década después-; la creación, en 1978, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y con ella el nacimiento de una nueva manera, más adecuada a los tiempos, de encarar el riquísimo repertorio de nuestro Siglo de Oro; y el estreno, en enero de 1981, de su primera obra como autor: «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?», un texto emblemático en nuestro teatro reciente.

Adolfo Marsillach tardó en revelarse como autor. Dice su hija Blanca que la empeñada dedicación a las otras tareas le restaba tiempo para la escritura. Pero entró por la puerta grande con la obra citada, y ninguno de sus restantes textos -ocho recoge este volumen- obtuvo el éxito de su opera prima, Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? -aunque, como señala el editor del libro, Pedro Víllora, antes escribió tres obras más, de las que ni el autor conservaba copia alguna.

«Teatro completo de Adolfo Marsillach». Edición de Pedro Víllora. Punto de Vista Ediciones. Madrid, 2018
«Teatro completo de Adolfo Marsillach». Edición de Pedro Víllora. Punto de Vista Ediciones. Madrid, 2018

No cabe ninguna duda de que la edición de su «Teatro completo» es un acto de justicia para un hombre de una inteligencia y un ingenio extraordinarios, de un hombre para el que las tablas eran su territorio natural, de un hombre avispado y dotado de una finísima ironía que sacaba a relucir tanto en su vida como en sus textos. En una entrevista con el propio Víllora, publicada por ABC en 2001, unos meses antes de su muerte, Marsillach hablaba así de su faceta de autor: «Yo creo que tengo cierta habilidad en que mis obras son teatrales, entre comillas; que no son aburridas, que tengo sentido del ritmo. Todo eso son cualidades, pero no sé más. De eso a afirmar que tengo talento de escritor de teatro, pues no lo sé. Hombre, yo he tenido éxitos, por ejemplo "Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?", así que algunas dotes debo de tener, pero nunca me he considerado un gran escritor. Me gustaría pero, por prudencia y por pudor, no lo sé».

Ocho obras, como ya se ha dicho, completan este Teatro completo: «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?» (1980), «Mata-Hari» (1983), «Proceso a Mata-Hari» (1984), «Se vende ático» (1990), «Feliz aniversario» (1990), «El saloncito chino» (1990), «Extraño anuncio» (1992) y «Noche de Reyes sin Shakespeare» (2000). Tres de ellas, «Mata-Hari», «Proceso a Mata-Hari» y «Se vende ático» se publican por vez primera, lo que confiere a este volumen un interés añadido, ya que además solo la primera fue estrenada. Tampoco lo fue «El saloncito chino», y los dos últimos textos que escribió vieron la luz de manera póstuma.

¿Qué tienen en común todos estos textos? Un evidente dominio del hecho escénico, unos diálogos marcados por la naturalidad y con un indudable latido dramático. Hay, además, en todas, un aroma otoñal (Marsillach había rebasado ya los sesenta años cuando escribió «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?») que otorga a todos los textos una distancia teñida en muchos casos de nostalgia.

Adolfo Marsillach y Concha Velasco, en «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?»
Adolfo Marsillach y Concha Velasco, en «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?»

Puede verse perfectamente en obras como la arriba citada -en la que se recorren varias décadas de la historia de España a través de sus dos protagonistas-; en «Feliz aniversario» -que, según él mismo escribió, «trata de las mujeres, de los hombres, de los hijos, de los años, de las esperanzas y de las desilusiones»-, o incluso en «El saloncito chino», una seductora y atrevida obra, escrita con una libertad formal absoluta, por la que su autor confesó sentir una especial predilección: «Puedo elogiarlo sin reservas -escribió en el prólogo de su publicación por la Asociación de Editores de Escena (ADE)- porque jamás se representará; no le gusta prácticamente a nadie».

Pero si algo caracteriza los textos que reúne este volumen es que a través de ellos se descubre a su autor. En cada una de sus palabras, de sus personajes, de sus situaciones, se puede reconocer esa elegancia y esa ironía tan británicas que caracterizaron a Adolfo Marsillach; la brillante lucidez de su pensamiento, su sorna, tan políticamente incorrecta, y ese distanciamiento que gobernó su manera de pensar.