Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968)
Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) - Inés Baucells
LIBROS

«El abrazo del monstruo», de Félix J. Palma: crueldad por duplicado

Después de destacar en el género de la ciencia ficción, Félix J. Palma se adentra en el «thriller» y no defrauda con una novela con toques a lo Stephen King

Actualizado:

La primera vez que escuchamos el nombre del gaditano Felix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) asociado al éxito no fue a causa de una novela policiaca, sino gracias a una novela fantástica, «El mapa del tiempo», con la que ganó en 2008 el Premio Ateneo de Sevilla e inauguró su «Trilogía victoriana», que completan «El mapa del cielo» (2012) y «El mapa del caos» (2014); tres historias ambiciosas, en las que invención y hechos reales conviven gracias a la pericia del autor; títulos capaces de conquistar a los lectores de más de veinticinco países y pertenecientes a un género, el de la ciencia ficción, con el que no resulta nada fácil ascender posiciones en las listas de ventas, más aún si nos referimos a la ciencia ficción española.

Lo curioso es que, tras alcanzar esta envidiable zona de confort, lejos de establecerse en ella, Palma ha preferido asumir el riesgo de adentrarse con su nueva propuesta, «El abrazo del monstruo», en el ahora más que nunca competitivo espacio de la novela negra. El resultado, 736 páginas fácilmente digeribles y ágiles, donde, a pesar de los buenos diálogos, destaca la calidad de la descripción de espacios y sentimientos; y en las que no sólo se cuenta el secuestro de la pequeña Ariadna, hija de Diego Arce, un afamado escritor, sino también los terroríficos sucesos que el protagonista relata en el «best seller» que lo hizo rico.

Sufrimiento

En «El abrazo del monstruo» lo más interesante es este juego que permite que el sufrimiento se narre en dos planos distintos: por un lado, asistimos al desarrollo de la trama central, en la Barcelona actual, donde Diego Arce, cuya carrera transcurre a la sombra del éxito que obtuvo con «Sangre y ámbar», su primera novela, deberá superar una serie de pruebas terribles si quiere recuperar a Ariadna con vida; y por otro, encontraremos intercalados en la acción fragmentos de la citada «Sangre y ámbar», el «thriller» de misterio que encumbró a Arce a lo más alto del panorama literario y en el que el secuestrador de Ariadna, El Monstruo, se inspira para llevar a cabo su cruento plan.

Los hechos de «Sangre y ámbar» transcurren también en Barcelona, pero se remontan a la segunda década del siglo XX, la época en la que se hundió el Titanic y la ciudad, en la que la miseria y la falta de higiene convivían con la consolidación de la clase burguesa, adicta a las compras en los almacenes El Siglo, se dejó impresionar por los rumores que envolvieron la detención de Enriqueta Martí, la vampira del Raval. La destreza de Palma para describir estos escenarios con regusto a viaje en el tiempo es absoluta, una habilidad que ya demostró al recrear el Londres de finales del XIX en su famosa trilogía, y con la que logra hacernos disfrutar de la lectura a pesar de que los hechos narrados sean truculentos.

Macabros retos

Sin desvelar más detalles del argumento, en el que brilla la figura física y mentalmente grande del inspector Rocamora, y donde un exceso de información sobreprotege en contadas ocasiones al lector, hay que destacar esa dualidad entre la realidad de Arce y su ficción, que marca el ritmo narrativo y nos plantea una pregunta que asusta, probablemente más vigente ahora que nunca, tan válida para la realidad de los periódicos como para las mentiras verosímiles de la literatura: ¿Por qué, a pesar de conocer el horror del sufrimiento propio, asistimos con ansia e incluso diversión al sufrimiento ajeno? Ocurría en el Circo romano, ocurrió en El Liceo Barcelonés, escenario de macabros retos, dignos de las mejores entregas de Saw, en «Sangre y ámbar», y ocurre en nuestros días, en las noticias que abren los informativos y en la cotidianidad de «El abrazo del monstruo», una novela que nos entretendrá como esas películas que vemos con gusto los viernes por la noche y en la que Palma, con un tono muy similar al de «Black Mirror» (recordarán este comentario cuando conozcan en qué consiste la primera prueba que El Monstruo le impone a Diego) nos dejará claro que, incluso en este mundo tan distinto a los que nos precedieron, con nobles actitudes y exceso de medios, seguimos siendo tan crueles como siempre.