Sergio Bang (de pie) y Goyo Villasevil (sentado), dos de los socios fundadores de Swinton & Grant
Sergio Bang (de pie) y Goyo Villasevil (sentado), dos de los socios fundadores de Swinton & Grant - isabel permuy
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Swinton & Grant: «Si lo que te gusta está lejos, lo mejor es montártelo aquí»

Cuando el señor Swinton encontró a Grant nació en Madrid uno de los ámbitos creativos más vibrantes de la capital. Una librería y una galería de arte que se retroalimentan pero que no se entorpecen. Eso sólo lo consiguen los bailarines más expertos

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¿Qué puede llevar a dos ganadores de un Premio Goya y al ex jefe de prensa de la Federación Española de Automovilismo a montar una galería de arte que se combina con una librería? «Fue solo un corto y por nuestra participación en el montaje», se quita méritos Goyo Villasevil, la mitad de ese galardón (la otra corresponde a Eloy González) y un tercio de Swinton & Grant. La respuesta es casi más rocambolesca: un paseo. Y nos la da Sergio Bang, el ex periodista, la tercera pata del proyecto: «Si hay algo que nos gusta es pasear. Lo tomamos como un proceso activo. De nuestro gusto por el arte y por las caminatas surgió nuestro gusto por el arte urbano, aunque conviene matizar que no es el único que nos tienta. Por otro lado, nos dimos cuenta de que había un montón de artistas que nos interesaba que no encontraban sitio para mostrar su trabajo. Llega un momento en el que te planteas cómo tú como individuo puedes aportar algo a lo que tanto te gusta y cómo puedes ayudar a aquellos con los que compartes inquietudes. Y lo mismo se puede aplicar a los libros». Así nació Swinton & Grant.

Una pareja imposible

Swinton & Grant. Han leído bien. Y su ubicación es el madrileño barrio de Lavapiés. Sus promotores bromean sobre el nombre. «Swinton y Grant son como los dos miembros de una pareja imposible. Desde el comienzo, tuvimos muy claro que teníamos que separar los dos espacios, el de la galería y el de la librería (que además cuenta con una pequeña cafetería). No queríamos que este fuera el típico local de hostelería en el que puede exponer un artista». Por eso, cada una de las áreas de este negocio tiene su personalidad: Ciudadano Grant para la librería. Swinton Gallery para la promoción del arte. «El nombre es un guiño al de esos espacios que aprovechan el apellido de sus dueños. Pero López no quedaba bien. Había que buscar algo sonoro. Y estos, que chocan mucho en el ámbito español, en el internacional nos funciona estupendamente».

S&G ha levantado dos muros, tal vez dos de sus proyectos más singulares

En la calle Miguel Servet, 21, y con más de trescientos metros cuadrados divididos en dos plantas, Swinton & Grant echó a andar en mayo de 2014, tras más de un año buscando el local ideal por la ciudad: «Lo cierto es que nosotros no hemos inventado nada. Este modelo funciona bien en otras capitales fuera de España y nos decidimos a importarlo y adaptarlo a nuestra cultura y nuestra economía. Hemos viajado mucho buscando el arte y los libros que nos gustan. Era el momento de traer todo eso aquí. Y ahora que ya tenemos un rodaje, son muchos los que nos reconocen que Madrid necesitaba algo así, aunque nos llegamos a plantear no abrir aquí».

Obras de arte que no se ven

Un antiguo bazar –que también fue inmobiliaria, y peluquería, y agencia de viajes...–, muy cerca de Tabacalera, es ahora uno de los espacios culturales más atractivos en Lavapiés. Ellos no lo cuentan, pero durante las semanas de acondicionamiento del local, ya estuvo trabajando en él el autor con el que se estrenaron, el artista urbano E1000, que aprovechó para esconder algunas de las piezas entre los cimientos. Ellas formarán parte para siempre de la «colección permanente» de Swinton & Grant, alejadas de las miradas de dueños y visitantes. Todo ello casa muy bien con el vibrante lema del que hacen gala la galería: «Arte valiente para gente valiente». Pero, ¿a qué arte se refieren? ¿Y a quién va dirigido? No dudan a la hora de responder: «El arte valiente es el que habla de lo que no queremos escuchar; el de los artistas que son fieles a su estilo a pesar de los envites del tiempo; el que se la juega aún a riesgo de perder estabilidad e ingresos. Y la gente valiente, la que valora todo eso».

La librería y la galería funcionan como dos bailarines que entrecruzan su sus pasos, pero que no se pisan, que se complementan, pero con sus propias líneas de actuación y, en ocasiones, su propio público. «Ciudadano Grant –exponen– es posiblemente una de las mejores librerías en la ciudad sobre arte de vanguardia y arte urbano. También nos nutrimos de novela gráfica seleccionada desde un punto de vista artístico. Los fanzines, los libros de artista y los fotolibros también ocupan un lugar destacado, como esos volúmenes internacionales tan difíciles de encontrar. Aquí está presente todo ese mundo que nos gusta, muy underground, pero muy selecto, junto a cosas de toda la vida, como pueda ser un Batman». Y no hace falta llegar a casa para disfrutar de todo ello. Las mesas de la cafetería invitan a ojearlos mientras se degusta un café o una de las tartas artesanales que allí mismo nos ofrecen.

«No es normal circular por una galería con audioguía. Aquí se descargan de códigos QR»

La galería, una planta más abajo, cuenta con dos salas, con sus propios nombres, como en los grandes museos americanos. Andy Mouse es la más amplia (y en la que actualmente expone Dos Jotas); un homenaje al personaje creado por Keith Hering inpirándose en Warhol y el ratón Mickey. Y Ma Hunkel (la que ahora ocupa José Salguero), que fue la primera superheroína de la Historia del cómic, una mujer negra de los años cincuenta que se calzó una olla a presión en la cabeza a modo de casco. Allí se han ido sucediendo las exposiciones que ahora se han abierto incluso un hueco arriba, cerca de la barra, en lo que los directores de Swinton & Grant denominan el Mini Solo Show: «Este es un espacio más improvisado, para una pieza grande o dos pequeñas, que nos dimos cuenta que era preciso tener. Cuando uno gestiona un local tan grande, a veces surgen cosas que quieres enseñar ya y no puedes». Esta tercera «sala» permite desasirse de ataduras y programaciones, y mostrar lo que no puede esperar.

Los límites del cubo blanco

No es el único entorno al que se ha expandido el arte en esta galería, que demuestra ser mucho más que un espacio al uso. De hecho, sus responsables han levantado «dos muros» (que no barreras), con resultados más que satisfactorios. Nos referimos a las iniciativas «Mind the Wall» y «El muro magnético». La primera se trata de una pared, primero en la calle Tudescos, ahora la de San Millán, en la que se invita a intervenir a los artistas urbanos con los que colaboran: «A este tipo de creadores no puedes encerrarlos en un cubo blanco. Se les queda corto y pierden fuerza». Villasevil muestra sus manos manchadas de pintura. Precisamente viene de culminar los trabajos para cubrir el último proyecto sobre esa pared de Sabek para dejárselo todo listo a los siguientes, los integrantes de Astro Naut. La segunda recibe su nombre de la plancha metálica en la que se cuelgan obras en formato papel con imanes: «“El muro magnético” es como una galería dentro de la galería, una muestra colectiva en la que cada artista presenta una obra de pequeñas dimensiones y que, si se vende, el dinero revierte en su totalidad a su autor. Es otra manera de iniciar al público en el coleccionismo y de que nosotros nos rodeemos de muchos más artistas interesantes. En realidad, es que tampoco sabemos decirle a nadie que no».

«La verdad es que no sabemos decirle a nadie que no»

Tanto es así, que Swinton & Grant no sólo selecciona a sus artistas, sino que incluso hace un Open Call anual para descubrir a esos nuevos talentos que tal vez a ellos se les pasaron desapercibidos. Salguero, que ahora apura muestra en la galería, fue descubierto así. «La primera convocatoria la lanzamos cuatro meses después de abrir y nos llegaron 250 dossieres, de los que nos quedamos con cinco. La segunda la abrimos hace unos días y permanecerá en marcha hasta el 1o de agosto». Ya han llegado algunos e-mails... Por si no fuera poco, la firma tiene su propio programa de residencias de artistas, del que se suelen beneficiar los autores que van a exponer en la galería.

Swinton Gallery se ha especializado en arte urbano, pero no es el único tipo de arte que le interesa. «En un año, hemos hecho ya mil cosas. Arrancamos con E1000, un artista que se conoce la ciudad al dedillo; hemos trabajado con Rallito X, que es prácticamente un desconocido aquí, pero una máquina fuera. Y hemos expuesto la fotografía de Sergio de Arrola; hemos dedicado una especie de retrospectiva a Andrés Senra, que no se caracteriza por ser artista urbano, aunque trabaje en la calle. Pronto expondremos a Judas Arrieta, del que nos seduce su capacidad para actuar con total libertad... ¿Sabes qué? Esa es la razón por la que pusimos esto en marcha, porque, aunque suene pedante, y después de trabajar mucho documentando arte, llegó un momento en el que queríamos trabajar con artistas, formar parte de su proceso. En el fondo, lo que hace cada uno de nosotros, tú y yo, es buscar su verdad a través de aquellos que nos son afines».

La galería como caja de resonancia

Si hay algo que ha cuidado también mucho este espacio desde su arranque ha sido la comunicación. No es normal circular por una galería con una audioguía. Unos códigos QR permiten descargarse en el móvil, usando el wifi del local, lo contenidos audiovisuales de las exposiciones y visitarlas así «acompañados» por los artistas: «Es algo que se nos ocurrió con la exposición de Senra, por ser una cita algo más compleja al ser un repaso a una media carrera, y que se ha convertido en algo habitual. Pero, si la tecnología lo permite, ¿por qué no usarla? Para nosotros es un lujo ver las muestras de la mano, aunque sea virtualmente, de sus autores, que las explican con sus propias palabras». La comunicación es básica para unos dinamizadores artísticos que vienen de estos ámbitos. A ello se unen los contenidos en web o en redes sociales: «¿De qué sirve una galería que no difunde lo que hacen sus artistas?», nos responden.

Exposiciones de Luis Pérez Calvo, Víctor Solana, FlanKo o S.A.M; Participaciones en ferias como Jääl y Room Art Fair; presencia en festivales e iniciativas como Asalto, Open Studio, A3Bandas, In Transit... Tras un año tan intenso, ¿qué queda por hacer?: «Seguir trabajando. Nos hemos planteado acortar el horario, cerrar a mediodía, perono bajar el listón». A la vuelta del verano, los señores Swinton y Grant nos estarán esperando con la maleta llena de novedades. Y sin tener que ir muy lejos. Estaremos atentos.