«Jornada laboral» (detalle). Hasta 26 tíckets de impresión térmica y libro (2015)
«Jornada laboral» (detalle). Hasta 26 tíckets de impresión térmica y libro (2015) - A. C.
«Darán que hablar»

Andrea Canepa: «Hay que confiar en la capacidad transformadora del arte»

A caballo entre su Lima natal y Valencia, Andrea Canepa se encarga de desmontar sistemas para, con sus piezas, generar nuevas estructuras. Eso nos alerta de sus arbitrariedades. Ella ya es, y con razón, de los artistas que «Darán que hablar»

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Nombre completo: Andrea Canepa Olaechea. Lugar y fecha de nacimiento: Lima (Perú), 1980. Residencia actual: Entre Berlín, Valencia y Lima. Estudios: Hice la licenciatura en Bellas Artes entre la Universidad Católica de Lima y la Politécnica de Valencia. En esta última ciudad también cursé el Máster de Artes Visuales y Multimedia. Ocupación actual: artista.

Qué le interesa. Siempre me ha interesado cómo la sociedad tiende a simplificar la complejidad del mundo con la intención de controlar aquello que no podemos entender. Tendemos a categorizar, organizar y administrar la realidad como si se tratase de un conjunto de fenómenos aislados e independientes, creando un sistema que tomamos como natural.

«No pinto, pero hay una escena de cuando era niña que se repite hasta hoy en mi cabeza»

Lo que yo hago como artista es alterar el orden de los elementos dentro de estos sistemas, organizándose bajo otros criterios. Lo que intento con esto es dar cuenta de que la regularidad del mundo obedece a un conjunto de reglas que, como tales, podrían haber sido distintas. En otras palabras: busco señalar que toda lógica de organización, sea como sea, podría ser diferente.

De dónde viene. Soy peruana y, a la vez, tengo un vínculo muy estrecho con España, así que casi todo lo que he hecho se ha visto en esos dos contextos. Tuve suerte y, al acabar el Máster, empecé a trabajar con la galería Rosa Santos de Valencia, con la que hay buen rollo de siempre y ha mostrado mi trabajo en muchos sitios. También, hace poco empecé a trabajar con Wu Galería, de Lima. Además del contexto galerístico, he participado en varios concursos como Generaciones 2014 en Madrid; Miquel Casablancas, en Barcelona y Pasaporte para un artista, en Lima. También he participado en exposiciones colectivas en espacios independientes. Quizá esas son las muestras que recuerdo con más cariño y en las que más me he divertido.

Supo que se dedicaría a esto del arte desde el momento en el que... No hubo ninguna decisión que tomar, no hubo epifanía. Lo tenía claro desde niña. Tengo un recuerdo muy antiguo, de cuando tenía 4 o 5 años. Dibujaba con crayones de color y rotuladores, pero un día vi un anuncio de témperas en la televisión. Mostraba pinturas supuestamente hechas por niños, y me parecieron maravillosas. Le pedí a mis padres que me comparan unas témperas. Mi padre, a quien siempre le había gustado pintar, me enseñó cómo usarlas. Después de una tarde entera concentrada en pintar una casa con unas montañas y un sol, terminé mi primera obra. Todo acabó en un drama; rompí a llorar a mares porque no se parecía en lo más mínimo a la imagen que tenía en mi cabeza de lo que quería conseguir. Ya no pinto, pero esa escena se repite una y otra vez hasta el día de hoy.

«Cuando un artista es sincero, se nota. Igualmente se nota cuando un artista no lo es»

Lo que sí me costó, fue darme cuenta de qué tipo de trabajo quería producir, no sólo a nivel conceptual (aunque ese proceso aún no se ha cerrado), sino también con qué medios quería trabajar. Durante la carrera salté por todas las disciplinas artísticas para, al final, darme cuenta de que no me casaba con ninguna. Aprendí mucho sin especializarme en nada y me la pasé súper bien.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Sobrevivir como artista ya es bastante raro en sí mismo. Para conseguirlo, primero tienes que sobrevivir a secas, así que he pasado por todos los trabajos típicos: camarera, dependienta, repartidora de publicidad... Durante años tuve que hacer malabares para encontrar tiempo para producir obra. Una labor muy especial que tuve fue cuando trabajé como asistente para Ignacio Uriarte. Se formó un equipo muy bonito; éramos Ignacio, Ramón Louro y yo trabajando juntos. Ramón e Ignacio son dos personas muy inteligentes y talentosas con ideas muy interesantes sobre el arte contemporáneo, y las conversaciones eran súper enriquecedoras. Aprendí mucho y encima me pagaban por ello.

Su «yo virtual». A pesar de que me resistí durante algunos años, al final uso lo mismo que la mayoría de la gente. Tengo Facebook que miro y un twitter que no tanto, aunque no me gusta usarlos para hablar de trabajo. Tengo una web (que no he podido actualizar desde el año pasado) y un blog en Tumblr, que utilizo para subir las obras que voy encontrando y que me gustan. Es como un archivo de referentes que puedo consultar en cualquier parte.Veo mucho arte por internet y creo que es parte del trabajo cotidiano de un artista, además, obviamente, de ir a ver en vivo todo lo que esté a tu alcance.

«Busco señalar con mi obra que toda lógica de organización podría ser diferente»

Suelo consultar, por ejemplo, Contemporary Art Daily, Art Viewer, Terremoto o la revista Mousse. Hay una web que me gusta mucho que se llama vvork. Tiene una sección en la que aparecen todas las obras organizadas por etiquetas, así que es muy fácil encontrar una selección de trabajos relacionados con un tema específico.

Agradezco de todo corazón a todos los artistas que se dan el trabajo de hacerse una web y, especialmente, a los artistas consagrados que ya no necesitan darse a conocer. «Bonus points» si son mayores y lo de Internet les pilló tarde. Lo considero un acto de generosidad para el público.

Dónde está cuando no hace arte. Me da vergüenza admitirlo, pero últimamente estoy focalizada en mi trabajo y no hago nada más. Antes he estado involucrada en la producción del fanzine Tigre Enorme, en algún colectivo artístico con el que no acabé muy bien y en una revista de arte maravillosa que se editó en Lima y de la que solo vieron la luz tres ediciones.

Qué se trae ahora mismo entre manos. Estoy a punto de acabar un proyecto en el que vengo trabajando desde hace tres años. Es una serie de 365 dibujos que muestran calles en Latinoamérica nombradas en conmemoración de cada una de las fechas del calendario. Se llama Todas las calles de año y la serie completa la voy a exponer a partir dl 19 de junio en el Museo de Teruel.

También acabo de terminar un proyecto para una exposición en el Centro García Lorca, en Granada. Lamentablemente aún no sabemos si ese proyecto va a ver la luz por problemas con la apertura del centro. Estoy trabajando también en un proyecto para Centro Cultural de la PUCP, en Lima, y a principio de julio empiezo una residencia en Gasworks en Londres.

Le gustará si conoce a... Se me queda corto el espacio para nombrar a los artistas que me gustan. No sé si necesariamente han influido en mi trabajo, o, por lo menos, no sé si se nota, pero definitivamente son autores de los que me gusta como piensan y cómo se aproximan al quehacer artístico. Entre los veteranos nombraría a On Kawara, Jac Leirner, Francis Alÿs, Marie Cool, Fabio Balducci e Isidoro Valcárcel Medina.

«Una labor muy especial fue cuando trabajé para Ignacio Uriarte. ¡Aprendía y me pagaban!»

Entre los de mi generación, a Meriç Algün Ringborg, Nobutaka Aozaki, Irene Kopelman, Charbel-Joseph H. Boutros, Taryn Simon, Pablo Accinelli, Tania Pérez Córdova, David Horvitz, el colectivo A Kassen y a los peruanos Juan Salas y Luz María Bedoya. Entre los españoles me gustan mucho, Fermín Jiménez Landa, Nuria Güell, Karmelo Bermejo y Cristina Garrido.

¿Cuál es su obra o proyecto favorito hasta el momento? Del que me siento más orgullosa es de Todas la calles, más que nada porque aún no me creo que lo haya acabado. Yo no tenía ni idea de en lo que me estaba metiendo cuando me lo planteé.

Al empezar un proyecto, siempre confío mucho en mi capacidad de trabajo, aunque luego a mitad de camino me arrepiento y ya es demasiado tarde. Me ha pasado ya varias veces con distintos proyectos, pero, por suerte tengo la buena costumbre de acabar lo que empiezo.

A una obra a la que le tengo especial cariño es a Another chance to rephrase the question. Es una serie de bordados de petit point, esos que hacen las señoras, que fui comprando en rastros. Los voy descosiendo poco a poco y luego, sobre la misma tela y con los mismos hilos organizados en bloques de color, bordo composiciones geométricas. Ese proyecto es muy agradable de hacer. También es eterno, pero yo me pongo en mi sillón, con un documental de fondo, como quien escucha la radio, y le voy echando horas. Me encanta.

¿Por qué tenemos que confiar en ella? Más que confiar en mí o en cualquier otro artista como individualidades, creo que hay que confiar en el arte y en su capacidad transformadora. Lamentablemente, hay ciertos comportamientos que embarran el mundo del arte hoy, pero cuando un artista es sincero se nota. Igualmente se nota cuando un artista no lo es. Es responsabilidad del público acercarse al arte con una mirada crítica.