Javi Al Cuadrado delante del montaje de «#Unknown», en La New Gallery
Javi Al Cuadrado delante del montaje de «#Unknown», en La New Gallery - @jdguardiola
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Javi Al Cuadrado: «Incluso copiando, hay que inventar mucho»

«#Unknown» es el título de la primera exposición del diseñador Javi Al Cuadrado en La New Gallery. Un proyecto de dibujo basado en los autorretratos que invaden las redes sociales y que evidencian nuestro consumo desaforado de imágenes

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Hace un par de años, el diseñador Javi Al Cuadrado (1978), trasteando en Instagram, dio con el perfil de un chico español que vive en Berlín y que publicaba compulsivamente su imagen en esta red social. Para el madrileño fue una ocasión única para darle una vuelta al género del retrato, comenzando a dibujarlo a bolígrafo sin conocerlo de nada. Ya no había relación entre artista y modelo, y la posibilidad de «interpretar» al personaje se reducía a un trabajo mecánico y repetitivo. El resultado es ahora #Unknown, una expisición en La New Gallery y un libro, con los que su autor se plantea nuestra manera de producir y consumir imágenes del mundo virtual en nuestro día a día real.

Toda obra artística se basa en una obsesión, pero en este caso eso es evidente.

#Unknown nació, realmente, de una manera casual. En un momento dado, me propongo a mí mismo «actuar como un “artista» y crear una obra hiperreflexiva, contundente... Y me planteé reflexionar en torno al retrato, a cómo las redes sociales y, sobre todo Instagram, han modificado nuestra manera de percibir o recibir el retrato. En mi opinión, el selfie ha modificado nuestra forma de entenderlo. Antes contábamos con un retratado y un retratista; el que hacía el retrato y a quien plasmaba.

«Mi proceder me ha permitido inventarme un personaje ficticio desde una persona real»

Eso significaba que siempre había un filtro impuesto por aquel que era el autor de la obra. Yo empecé a trabajar sobre eso pero eligiendo a gente de manera aleatoria... Hasta que descubrí el perfil del protagonista de #Unknown. Comencé con un único retrato, como había hecho con muchos otros modelos, pero pronto empecé a dibujarlo de manera recurrente. Con el tiempo me di cuenta de que sólo me apetecía dibujarlo a él. Pero todo sucedió de una manera muy orgánica, no planteándome basarme en una cuenta específica de Instagram o un modelo concreto. De hecho, no me di cuenta de lo obsesionado que estaba hasta que sucedieron determinadas cosas...

¿Confesables?

Sí, sí. Me di cuenta de que lo estaba dibujando y que lo estaba dibujando bastante. Pero un día, al chequear su perfil de Instagram descubrí que lo había dado de baja. Había dejado de subir fotos. Eso me hizo preocuparme por él, pensar que le había sucedido algo. Me preocupé como si fuera una persona cercana. Eso me llevó a buscarlo por Facebook, desde donde me confesó que se había cansado. Así descubrí cómo yo había entrado al trapo, cómo me había obsesionado con un desconocido. Y así fue cómo decidí cerrar el proyecto. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que tenía 300 dibujos colgados por las paredes: ¡si realmente hubieran matado a este tío y lo hubieran tirado a un río y alguien descubría mi casa, a mí me podían meter en la cárcel!

Digamos entonces que es ahí cuando usted revela el secreto.

Sí. Yo le cuento la historia, porque realmente no nos conocíamos. Aparte, tampoco sabía que iba a desarrollar un proyecto con él, pero sí que me di cuenta de que había tanto material que se podía hacer algo con ello. Fue entonces cuando se lo expliqué. Él se mostró encantado. De hecho, se ha convertido en el mejor publicitador de mi trabajo.

Habla de subversión del género del retrato. Sobre todo si partimos de la base de que no hay relación entre modelo y retratista, aunque usted llega a conocerlo al dedillo.

El modelo es virtual. Y yo además no lo quería conocer. Porque es inevitable que, cuando conoces al modelo, no pongas una determinada interpretación al trabajando sobre él. Mi manera de proceder me ha permitido inventarme un personaje ficticio desde una persona real, que en realidad es un personaje sobre «un personaje», el que esa persona ha creado en una red social. A eso se suma que yo he intentado no manetener relación con él en ningún momento, porque entiendo que lo que está vendiendo es un personaje de sí mismo. Y lo que yo interpreto se basa en esa creación original.

«He llegado a conocer al personaje hasta unos niveles que a veces me asusto»

Todo esto es una cosa muy de hoy. Las redes sociales nos llevan a esto: a inventarnos nuestro propio personaje. Yo llevo en Facebook probablemente ocho años. Hace poco me di cuenta de que, de las primeras fotos que comencé a subir a lo que publico ahora, hay un trecho. Vas descubriendo que una red social te puede convertir en una cosa o en otra muy distinta. El protagonista de #Unknown ha sido muy consciente de todo esto. Él ha ido creando su personaje y yo he ido siguiéndole el juego...

Y en el momento que él descubre que tiene un observador privilegiado, ¿cambia como modelo?

Sí. Hasta el punto de volver a Intastagram. No sé si lo ha hecho por mí, pero ese perfil vuelve a estar activo de nuevo. Algo tiene que ver.

Ha dicho 300 dibujos. ¿Qué aporta cada uno sobre el anterior? En el fondo, es el retrato de la misma persona. Se lo debe conocer de memoria.

Hasta unos niveles que yo a veces me asusto. Sé dónde tiene cada lunar. Y puedo contarte hasta cosas que no le he dicho ni a él: sé que se come las uñas. Y me he dado cuenta de que se las come más en invierno que en verano. Yo también lo hago, pero no soy consciente de en qué época del año lo hago con más asiduidad.

Esto mismo, ¿se podría hacer sobre otra persona, conocida o desconocida?

No. No tendría sentido. ¿Cuál es el sentido de hacer 300 retratos de alguien que conoces? Lo normal en esos casos es hacer un único retrato, una síntesis total de lo que te atrapa de ese individuo. Hacer «una gran obra». Al elegir a un desconocido, lo que pretendía era descubrir con cada dibujo diferentes aspectos de su personalidad. Y no lo consigues. Me he convertido en un copista muy particular, como aquellos que se dedicaban a copiar la obra de otros artistas. De hecho, hay retratos que los he hecho hasta siete veces. Y ninguno es igual que los demás. Eso es imposible. Sin embargo, es muy normal que, de manera recurrente, tiendas a hacer la misma imagen...

«Las aplicaciones que están funcionando son las que comparten cotenidos sin generarlos»

¿Me está confesando que no es solo una obsesión sobre un modelo, sino también una obsesión sobre algunas de sus imágenes?

De hecho, es más sobre las imágenes que sobre un modelo concreto. Hasta el punto que este tipo, para mí, es como un jarrón. A eso se suma que yo estoy trabajando sobre una imagen cerrada, lo cual es mucho más extraño todavía. Puedes recuadrarla, pero no puedes hacer nada más, cambiarle el tono, si acaso. Pero intentar hacer figuración sobre una imagen que ya existe es relativamente difícil. Puede que haya dibujantes que actúen como yo, y fotografíen al modelo para no tenerles horas posando. Pero lo habitual es que ese dibujante haga él mismo la foto. Yo me encuentro la foto ya hecha. No me pertenece. Y cuando intentas aportarle algo te das cuenta de que eso es muy complicado. Y te quedas un poco a medias.

Eso me genera una duda: ¿Se trataba de copiar miméticamente una imagen o, llegado ese punto en el que uno conoce tanto al modelo, aportar información de su cosecha? ¿Aquí hay imágenes que no se haya hecho el modelo?

No. Todas se las ha hecho él y salen de una imagen preexistente. Y era lo que yo necesitaba. Yo soy diseñador gráfico de profesión y he visto cómo ha evolucionado todo el mundo de internet hacia esta tendencia. ¿Cuáles son hoy las grandes aplicaciones que tienen sentido y que están funcionando? Aquellas que no generan contenidos, sino que los comparten: Facebook, Tumblr, Instagram... Si eso lo traslado al ámbito artístico hace que me plantee si merece la pena generar mis propios contenidos o si en realidad no hace falta; ya están ahí y se pueden coger.

Instagram tiene un formato cuadrado muy específico. Pero aquí hay versiones de las imágenes muy verticales...

En realidad, te tienes que inventar mucho más de lo que crees. Sobre todo, cuando te enfrentas a un formato grande. En esos casos, te lo tienes que inventar todo. Una imagen original que tiene 50 píxeles de alto, al traspasarla a un formato muy grande, te obliga a «rellenar», a aportar información secundaria que no posees en el original. El resultado es verosímil; eso es lo importante.

¿Cómo seleccionaba las imágenes? ¿Por qué unos posteos y no otros?

«Yo estudié grabado, por lo que creo que el uso del bolígrafo es consecuencia de esa época»

Casi no las he tenido que seleccionar. Ponía una diaria. En el fondo, son muchas, pero las iba eligiendo según me parecían. No ha habido demasiado filtro. De hecho, yo me di cuenta de que tenía un proyecto cuando descubrí que atesoraba muchas imágenes.

¿Y por qué esto comenzó en monocromo y ha acabado en color?

Es probable que comenzara en monocromo porque es más sencillo. Yo utilizo el bolígrafo como material y este, en color, es muy, muy complicado. Piensa que hay pocos colores. Eso me ha obligado a completar las imágenes con fondos de tinta, con impresión digital, porque es imposible reproducir determinadas tonalidades.

¿Y por qué el bolígrafo? No es el primero.

Yo estudié grabado, por lo que creo que el bolígrafo es consecuencia de esa época. De las primeras cosas que te enseñan es a interpretar en líneas. El lápiz tiene algo que está muy bien y es que permite intensidades. Con un bolígrafo, lo que realizas son grosores, pero no intensidades. Y yo, por mi formación de grabador, eso lo entiendo mejor: una línea en grabado puede ser más fina o más gruesa, pero no puede ser más clara o más oscura. Todo eso lo tenía muy abandonado porque no he vuelto a hacer un grabado desde que acabé la carrera. Es difícil tener un tórculo en casa...

Esto es una galería. Los dibujos están a la venta. Cuando uno se ha obsesionado tanto con algo, ¿es fácil desprenderse de las obras?

¡Facilísmo! Casi necesario. No quiero volver a verlos. Ni yo ni mi entorno. Mi pareja va a terminar cortando conmigo como no los saque de la habitación...

Es que es difícil explicarle a alguien que no conoce al modelo.

Ha sido demasiada invasión. Tengo que cortar ya con esto. Estar pendiente todo el día de una persona es complicado y, en realidad, nos está pasando mucho a todos. Yo empecé con esto por trabajo, pero hay personas que no tienen ningún tipo de motivación y que viven para darle al like de aquellos a los que siguen. Se generan relaciones muy, muy extrañas con gente que no conoces de nada. Y gente a la que sigues casi por obligación porque te siguen a ti, y te implicas con sujetos que a veces se esconden detrás de un pseudónimo y no sabes ni cómo se llaman, o que cuando sí que los conoces sabes que no tienen nada que ver con el personaje que crearon.

¿Y cómo encaja este proyecto en su proyecto?

«Estar pendiente todo el día de una persona es complicado y nos está pasando a todos»

Yo no soy artista, o al menos no me he dedicado nunca a esto. Yo soy diseñador gráfico, tengo una empresa y me he ocupado del mundo del arte pero desde otro punto. Estamos especialzados en catálogos de arte y hemos trabajado con casi todas las instituciones del sector. Hemos organizado ferias como Libros Mutantes o la publicación Newpapers, que era una especie de exposición para llevar. Pero hace aproximadamente un año y medio, se cayó uno de los clientes grandes que teníamos y nos vimos obligados a despedir a gente de la oficina y cerrar el espacio que teníamos. Nos quedamos los socios, pero nos quitamos muchos gastos. Yo me deshice también de mucha presión y comencé a tomármelo con más calma. ¿Y qué haces cuando te lo tomas todo con más calma? Que te metes en internet. Vamos: que todo esto ha venido de hacer el vago. Sin embargo, mi pereza dio pie a algo productivo, que gustó a los galeristas, y así me lancé. En este tiempo me han surgido varias expos y he presentado el trabajo en Toronto, he estado presente en ferias... Pero es cierto que esta es mi primera muestra con cierta coherencia y algo más elaborada.

Confiesa que necesita hacer un corte. ¿Es posible tras dos años de implicación con la misma persona? ¡Esto es como romper con un novio!

«Todo esto ha venido de hacer el vago. Sin embargo, mi pereza dio pie a algo productivo»

¡O peor! Pero tengo que hacerlo. Sobre todo por mi salud mental. Estoy un poco harto de tener una dependencia absurda. Es como cuando empiezas a fumar. Me ha aportado cosas buenas, ahora tengo una exposición, un libro, pero desde el punto de vista personal... Creo que hay que desengancharse de estas cosas.

Pero esto seguro que ha dado pie a algo más...

Estoy ya cacharreando en otra cosa que, de alguna forma, tiene que ver con esto. Quiero ocuparme de las personas que viven en y para internet, pero que son completamente anónimas. Eso es interesante porque estos son personajes puros y duros. Quiero colarme en esos resquicios que dejan al descubierto y que te llevan a la persona real. Cuando lo haces con alguien que escribe, es más sencillo, porque puedes descubrir un estilo, pero a través de imágenes es todo un reto. Estoy ocupado ahora con perfiles de gente medio oculta que tienen un pseudónimo, que son los que me interesan, porque son lo opuesto a lo que he hecho hasta ahora con el protagonista de #Unknown. Es el antiexhibicionismo.

¿Son más reales que los perfiles auténticos?

No lo sé. Es lo que tengo que averiguar. Internet es una mina. Hay gente con mucho ego, un ego muy desarrollado. Y lo mismo no se trata de retratarlos, sino de intentar interpretarlos. Tienen mucho que aportar y poco que mostar. Lo que no quiero es retratar compulsivamente.