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Siete galerías se instalan en el Palacio de Santa Bárbara para visibilizar el arte español

El deseo de dar a conocer el arte español al público extranjero durante ARCO lleva a siete galerías a «ocupar» el Palacio de Santa Bárbara en Madrid. Bienvenidos a «Casa Leibniz»

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Lo primero que nos dejan claro los agentes implicados es que «Casa Leibniz» no será una feria más en la semana de ARCO. «Esto es una exposición», remarca Jacobo Fitz-James Stuart, de Espacio Valverde. Pero no una exposición cualquiera. Siete galerías –la suya más F2, Alegría, la valenciana Espai Tactel, Javier Silva desde Valladalid y Ángeles Baños de Badajoz, más la portuguesa Múrias Centeno– se han puesto de acuerdo para desarrollar un «proyecto ilusionante» cuyo fin último es dar visibilidad a la creación joven de nuestro país. «Preferimos el calificativo de “artistas jóvenes” (todos nacidos entre 1975 y 1985) al de “emergentes”, porque emergente significa “superficial” ,y nosotros exigimos una profundización en las obras de proponemos». Tomarnos un tiempo.

Darnos tiempo

Y de ahí el nombre. Casa Leibniz. Afirmaba este pensador alemán que sin materia no hay sucesos y que sin sucesos, no hay tiempo. Siguiendo el símil, las obras de arte funcionarían como la materia que da pie a unos sucesos y que fabrican, pues, tiempo: «Los artistas convocados tratarán, con sus obras, de hacer tiempo, otro tiempo,y, a la vez, exigirnos tiempo para interiorizar sus propuestas», subraya, Fitz-James. Para que esto sea así, el escenario que se ha buscado para tal fin estará a la altura de las circustancias: el Palacio Santa Bárbara, en la calle hortaleza, 87. «Hace unos años, un grupo de artistas realizaron algo similar en plena Gran Vía madrileña a lo que llamaron Sin título –nos recuerda Enrique Tejerizo, de F2 Galería–. Esto es algo similar pero gestionado por galeristas». «Y por el hecho de no ser una feria, no presentaremos obras por su espectacularidad, sino trabajos más delicados, que se ajustan al lugar. Esta es una exposición muy al gusto de McLuhan, en la que el medio hará al mensaje. Y así, por ejemplo, aquí habrá mucha pintura», continúa el director de Espacio Valverde.

Es Cristina Anglada la que coordinará el montaje, junto con el equipo de V15 de Miguel Rosón y David Cuero. Ella le está buscando los mejores rincones en las dos plantas del palacio que ocupará el proyecto a las obras de los artistas seleccionados («porque no vamos a tener una estancia para cada galería, como en las ferias, sino que las obras estarán mezcladas en busca de los mejores diálogos», apunta Ángeles Baños).

Allí se mostrarán grandes lienzos de Felipe Talo inspirados en San Juan de la Cruz propuestos por Galería Alegría o la gran fuente cerámica que ultima Xavier Mañosa para esta misma firma; el trabajo antropológico de Andrés Pachón de la serie «Tropologías» (que también se cuela estos días en el Museo de Antropología) o los libros de botánica intervenidos por Manuel Antonio Domínguez (los dos seleccionados por Ángeles Baños); las pinturas metafísicas de Pere Llobera o las aportaciones de Diego Delas de F2; los dibujos tridimensionales de Antonio Fernández Alvira –que podrían ser vistos como las propias ruinas del Palacio– y las piezas de Ana Barriga; y los trabajos de Elena Alonso, Luis Vasallo y Jorge Diezma por Espacio Valverde, junto a los de José Castiella, Seila Aparicio y Salim Malla, de la galería Javier Silva. Otros autores, como Ignacio Bautista o Daniel Martín Corona, buscarán ocupar con sus propuestas algunos de los espacios de paso del Palacio, como su patio o sus escaleras, fomentando así un recorrido fluído y dinámico.

«Nuestras propias ferias priman lo extranjero en un afán por internacionalizarse»

Y junto a estas seis galerías españolas, una portuguesa, que representa, sin embargo, a Daniel Steegmann Mangrané, natural de Barcelona: «La presencia de Múrias Centeno no es sólo una apuesta por la internacionalización del proyecto, sino también nuestra manera de reconocer a las firmas extranjeras que apuestan por el arte español», explican los responsables de Galería Alegría. «Creemos firmemente que hay que apoyar y difundir el arte español –continúa Ángeles Baños–. Da la sensación que nuestras propias ferias priman lo extranjero en ese afán por “internacionalizarse”. A los artistas hay que valorarlos por su calidad, no por su origen».

Todas estas firmas se definen como «galerías afines» («nos conocemos de trabajar en ferias, pertenecemos a la misma generación. La decana es Ángeles Baños, pero, como los demás, defiende a artistas jóvenes», explican los chicos de Espai Tactel). Todas tienen ya su público, sus coleccionistas, casi todas estarán representados en Madrid, durante la semana de ARCO, en alguna de las ferias paralelas; «pero necesitábamos hacer algo para dotar de mayor visibilidad a los artistas. El Palacio de Santa Bárbara es genial por eso: está en el centro, cerca de JustMad, con quien compartimos horarios, en torno a muchas galerías... Celebramos esta iniciativa junto a la eclosión de actos que tendrán lugar en Madrid la última semana de febrero, justamente porque es en la que más afluencia de visitantes extranjeros amantes del arte habrá», concluye Fitz-James Stuart.

El arte con letra entra

En ese deseo por profundizar en el arte, las siete galerías de Casa Leibnizse han asociado con un grupo de intelectuales y escritores que han compuesto unos textos que, a modo de cartelas, ayudan a contextualizar las obras desde la literatura. Son, entre otros, Javier Montes y Óscar Alonso Molina, críticos de ABC Cultural, la historiadora Estrella de Diego, los escritores Marcos Giralt Torrente y Enrique Vila-Matas...: «Nosotros proponemos un proyecto visual. Ellos, otro tipo de trabajo para las neuronas. Sus generosos textos introducen al no iniciado y eliminan prejuicios de los ya acostumbrados al arte». Los libros también tendrán un apartado en la muestra, en un ámbito en el que colabora IvoryPress.

Entre el 24 y el 28 de febrero, Casa Leibniz abrirá sus puertas, pero la intención de sus promotores es que la iniciativa se perpetúe en el tiempo. A ello ayudará el ciclo de conferencias que sobre arte joven se desarrollará en los próximos meses en el Museo Romántico, y un catálogo que se editará a posteriori, iniciativas ambas en las que participa el Ministerio de Educación y Cultura. «Este es un formato nuevo, sin precedente, en el que las obras que mostraremos son todas inéditas y en el que se ha trabajado con generosidad, sumando recursos, al contrario de lo que sucede en otros proyectos artísticos de emvergadura», comentan. «Como explicaba Leibniz, somos unidades metafísicas aisladas que nos cordinamos y somos capaces de construir un universo nuevo. Quizás habría sido más moderno decir que esto es un proyecto rizomático –bromea el director de Espacio Valverde–, pero nos gustaba más esa idea de sentirnos, galerías y artistas, como un universo sin presencia divina». Una «única y enorme galería», que «comparte alma». Sea.