La gata Misha es la protectora de la Fundación Newcastle, por la que marcha tan campante
La gata Misha es la protectora de la Fundación Newcastle, por la que marcha tan campante - abc
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Newcastle: La fundación más pequeña del mundo, en una casa de muñecas

Arte en miniatura. La Fundación Newcastle, dirigida por Javier Castro Flórez, se despliega, con su colección de arte de los más destacados artistas jóvenes españoles, en una casa de muñecas. Un canto a la potencialidad de lo mínimo

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Tiene todo lo que un artista o director de museo pudiera desear: tres plantas; dos dedicadas a la exposición de obras de arte y una última, la más alta, destinada al almacenaje. Cuenta con su sede en Murcia capital y una subsede en Valladolid, aunque sus responsables se comprometen a abrir nuevas delegaciones e, incluso, a llevar toda su colección a donde haga falta. Otorga dos becas al año para artistas y comisarios. Y tambén posee un gato (bueno, en realidad es una gata), que se sirve y se sobra para controlar todo el cotarro. Si esto es posible es porque esta fundación ideal no levanta diez palmos del suelo y está emplazada... En una casa de muñecas.

De ahí su nombre: (Fundación) Newcastle, nomenglatura del modelo 38061 de la marca Chaves, cuyas medidas son 34 x 40 x 75 cms. Su director y presidente es Javier Castro Flórez, el que fuera director de la galería Bores & Mallo en Cáceres hasta 2006 y responsable de la feria Art Salamanca, y que actualmente trabaja en el Centro Párraga de Murcia. Castro lo tiene claro: no tener dinero no implica tener que renunciar a un sueño: «Ser mecenas, coleccionista a impulsar iniciativas de esta naturaleza ha estado tradicionalmente reservado a personas con ingresos muy altos, pero, ¿por qué no soñar por el hecho de no tener pasta?». La humildad no le resta un ápice a la ambición, muy acorde con estos tiempos de crisis que nos ha tocado vivir.

Con cita previa y por las tardes

La Fundación está ubicada en su propio domicilio, por lo que es visitable pero sólo con cita previa (y, a ser posible, sólo por las tardes, que el director tiene que cumplir con su –otro– trabajo en la mañana). Comenzó a funcionar en marzo de este año y, desde entonces ha dado importantes pasos (pasitos, en su caso): De esta forma y, a día de hoy, ya cuenta con su propia colección artística, con las «diminutas» aportaciones de artistas como Carla Andrade, Daniel Silvo, Javier Núñez Gasco, María Sánchez o Juan Zamora. Ha otorgado sus dos primera becas: al artista Juan de Santos, lo que le permitió exponer en la segunda sede de la fundación en Fuente Olmedo (la Fundación Newcastle se alió allí con la residencia de artistas El Huerto del Tertuliano de Rubén Polanco) y al crítico, comisario y bloguero Nicola Mariani. Cien eurazos se llevó cada uno de ellos: «Nuestro agradecimiento a las personas que se presentan a una beca tan humilde –nos cuentan– por su generosidad al participar en algo que se basa más en valores que en ilusión». Para nuestra tranquilidad, nos aclaran que la gata Misha es la encargada de supervisar siempre la transparencia de todos los procesos.

Las reducidas dimensiones de todo (presupuesto y espacios) no impide un trabajo serie y riguroso. De hecho, para los creadores, es todo un reto, que está dando pie a una interesante colección de arte español «con obras pequeñas pero bonitas», suscriben sus responsables en su statement. De cada una de las piezas de este conjunto se edita una postal (por lo que si «van» a la Fundación, no olviden darse una vuelta por su «postalero», casi más alto que la institución que lo alberga), que incluye un texto compuesto por un crítico: «Nuestro objetivo es que los viajeros que lleguen a Murcia puedan llevarse a sus casa una imagen que les gustó o les hizo soñar. Y que puedan ponerla con un imán en la nevera o usarla de marcapáginas».

«No tenemos un pavo»

Todas las exposiciones, con sus pequeñas grandes obras, itineran por ambas sedes. Castro y Polanco nos indican que su amor por lo pequeño es fruto de sus escasos medios, no de un «interés por la miniaturización» («hay muchas obras que nos encantan pero que no podrían formar nunca parte de la colección debido a que no tenemos un pavo, pero, sin embargo, sí que hay otras piezas preciosas y baratas que sí hemos podido comprar. Ese encuentro entre la pobreza y la belleza bien merece ser recordado y guardado»). El suyo es pues un acto de resistencia, «una defensa de lo utópico y lo humilde» que pone en evidencia «la pérdida de espacio en nuestras vidas cotidianas, el ahogamiento de una generación condenada a vivir en pequeñas habitaciones en pisos compartidos».

Desde esta semana, las «estancias» de la Fundación acogen las obras de la colectiva Desapariciones: imágenes del cuerpo en la colección Newclastle, una muestra que incide en la naturaleza de la institución, el fracaso del acto de coleccionar y la imposibilidad del museo para proteger las obras. Las que forman parte de la muestra son «presencias que se despiden»: «Pero esta exposición habla a la vez del tiempo y entona un canto a la intensidad de la vida». Carla Andrade, Irene Cruz, José Luis Serzo, Juan Zamora o Tamara Feijóo son algunos de los autores convocados.

Este amor por lo pequeño es fruto de escasos medios, no de un interés por la miniatura