#CuestionARTE: Cuando los creadores se convierten en palanca de la ayuda al desarrollo en el Tercer Mundo
«Hendou», fotografía de Paula Hanta, tras su paso por Mauritania con Oxfam-Intermon - abc
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#CuestionARTE: Cuando los creadores se convierten en palanca de la ayuda al desarrollo en el Tercer Mundo

La galerista Blanca Soto y Oxfam-Intermón desarrollan el programa «Más y Mejor Ayuda», con el que creadores españoles contemporáneos dan a conocer desde el arte el valor de la cooperación exterior. Una muestra reúne ahora sus obras

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Si hay algo que de inmediato conmueve a aquel que viaja a Colombia es descubrir que es lo que allí se entiende por «falso positivo». En 2005, el gobierno de aquel país emitió una normativa en la que especificaba la cuantía a percibir por facilitar información o entregar a guerrilleros, vivos o muertos. Los «falsos positivos» son los casos de civiles inocentes que fueron asesinados y entregados con uniformes militares para cobrar recompensas. Gracias a la cooperación internacional como la que llevan a cabo organizaciones como Oxfam-Intermón, estas historias salen a la luz y llegan al mal llamado «Primer mundo». Esta organización no gubernamental, que realiza una labor impagable, se planteó hace unos meses que el arte podría ser una buena herramienta para transmitir sus mensajes y dar a conocer sus –siempre modestos– logros. Es ahora la base del programa «MyMa: Más y Mejor Ayuda».

Comercio de la carne

Manuel Barbero ha sido uno de los creadores españoles que se han volcado con este programa. Él trabajó en el país sudamericano junto a Las Madres de Soacha, una organización que reivindica la inocencia de sus hijos, asesinados y utilizados como moneda de cambio del conflicto armado. La sensación que le produjo conocer esta cruda realidad le llevó a generar una obra en la que se denuncia este tipo de comercio de la carne, una carnicería en la que el menú es el propio ser humano. «Siempre he creído que el artista mira con más profundidad el mundo», explica la galerista Blanca Soto, coordinadora del proyecto. El programa está vinculado a la AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo) y a la Fundación Oxfam-Intermon, financiado por la FBMG, la fundación privada presidida por Bill Gates, el magnate de la informática, y su mujer: «Si lo pusimos en marcha –prosigue– es porque la política pública en España destinada a luchar contra la pobreza y desigualdad mundial ha sufrido un recorte de hasta un setenta por ciento del presupuesto desde 2009. Y, sin embargo, la filosofía de la cooperación representa nuestros valores como sociedad y nos posiciona en la Comunidad Internacional».

Es necesario dar a conocer el impacto positivo que tiene la cooperación. El arte es su vehículo ahoraPara sus promotores, lo que se pretende es «agitar conciencias y difundir este mensaje entre la audiencia del mundo del arte»: «Hemos desarrollado una serie de trabajos desde este sector para aprovecharnos de su libertad, su forma de expresión y su público. El arte es un verdadero motor de cambio con su lenguaje transformador y mágico». Es necesario dar a conocer el impacto positivo que tiene la cooperación sobre la vida de las personas, y el programa MyMa cumple una gran función social: «La cooperación funciona –agrega Soto–. Cambia y salva vidas».

Junto a Barbero, otros seis artistas y tres autores de cómic españoles han participado hasta la fecha en esta iniciativa. Junto a él, Paula Anta, Chus García Fraile, Ruth Quirce, Avelino Sala, J. E. Marchesi, PSJM, Sonia Pulido y los dúos conformados por Álvaro Ortiz e Isabel Cebrián y Cristina Durán y Miguel Giner Bou (La Grúa). Todos ellos, en un primer momento viajaron a un país en desarrollo de Latinoamérica, África y Asia para conocer durante dos semanas y de primera mano la labor de los cooperantes. Cada creador visitó distintos proyectos y se entrevistó con representantes de los organismos que trabajan sobre el terreno y, lo más importante, sus protagonistas anónimos, en muchos casos, a la fuerza. A su regreso, cada uno generó una o varias obras con los que plasmar la experiencia vivida.

En una nube (de polvo)

De su mano, podemos recorrer todo el planeta. África fue barrida por Anta, Marchesi y Chus García Fraile. La primera recaló en Mauritania, un país que se recuerda, según ella, no por sus colores, sino por ser una nube de polvo. Su serie fotográfica se titula Hendou, nube con arena en la lengua poulaar. La española se interesó por lo que hay detrás: «Esas realidades que no queremos ver porque preferimos quedarnos en la belleza de las partículas en suspensión». Sus nubes no pretenden ocultar nada, sino «mostrar el hecho de querer ver más allá de ellas». García Fraile denuncia la imagen exótica que nos traemos siempre de estos países. En Marruecos, la artista subvirtió el valor de sus alfombras como objetos decorativos y pra el turismo, generando una con la que denunciar el trabajo esclavo, la desigualdad de género y la inmigración que sufren las mujeres que las elaboran. Por su parte, Marchesi dio pie a un texto en imágenes de más de seis metros de longitud, cuyas letras se cubren con los retratos de los 300 beneficiarios de la ayuda exterior que conoció en Burundi.

«Siempre he creído que el artista mira con más profundidad el mundo» (Blanca Soto)Avelino Sala se desplazó a Filipinas. La suya es una obra frágil pero potente, a partir de los materiales de las tiendas de campaña de los refugiados afectados por los terremotos: «Tras la tempestad viene siempre la calma –asume–. El arte ha de ser un espacio de resistencia». Barbero ha sido uno de los artistas más prolijos. Hasta cinco obras le inspiraró su paso por Colombia. Frente a la ya mencionada Menú humano, otras tan directas a la vez que poéticas como El árbol de las amenazas: «Un gran árbol del que penden cuchillos que proyectan sus sombras y sus brillos sobre uno de los múltiples textos reales de extorsión recibidos por victimas de desapariciones en un país en el que las amenazas se cumplen», explica tajante. Los PSJM convierten el símbolo de la desigualdad en un emblema tras su paso por Nicaragua. Ruth Quirce encuentra el orden y la belleza en todas esas construcciones que nacen de forma aleatoria de la acumulación y la necesidad en República Dominicana.

Un grito en viñetas

Por su parte, los «comiqueros» también elevan su voz desde sus viñetas. La Grúa denuncia el día a día de las mujeres en Guatemala (argumento de El bote de mermelada), «el tercer lugar del planeta donde la violencia de género es más acusada». Ortiz y Cebrián se ocupan de otras mujeres, las marroquíes, sometidas a injusticias sociales y laborales en su labor en el campo (Femmes des fraises). Desde Colombia, Pulido transmite sin adornos y de manera directa la violación sistemática de los derechos que allí sufre su población civil.

Buena parte de estos trabajos se podrán ver desde este domingo y hasta el 3 de agosto en la exposición #cuestionARTE, en la Cantera de Marbella, dentro de los actos del festival Starlite, tras haber podido verse en ferias en Madrid como Casa // Arte o Just Mad. Es el turno de que los mejor situados tomen conciencia de su situación privilegiada. El arte, una vez más, al rescate de los más desfavorecidos.