Cristina de Middel: «La censura de la censura da pura poesía»
Fotografía de la serie «Party» (2014) - crsitina de middel
arte

Cristina de Middel: «La censura de la censura da pura poesía»

Es una de las jóvenes artistas españolas más internacionales. Una doble exposición en La New Gallery y Xavier Fiol y un premio PhotoEspaña al mejor libro autoeditado justifican el porqué

manuel muñiz
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China es el país hacia el que Cristina de Middel (Alicante, 1975) dirige su mirada en Party, el proyecto que presenta estos días en Madrid ( La New Gallery) y Palma ( Xavier Fiol). Una visión ácida sobre la tensión entre la versión oficial de una China comunista y la realidad, usando páginas «editadas» del Libro Rojo de Mao para subrayar los contrastes. El proyecto se ha alzado también con un premio de PHotoEspaña a la mejor publicación autoeditada.

¿Le resultó muy complicado retratar la sociedad china?

Es una sociedad inabarcable y al mismo tiempo bastante hermética. Es muy difícil encontrar paralelismos y comprender qué está sucediendo a tu alrededor y por qué; pero precisamente por eso decidí pasar allí un tiempo, para «resetear» radicalmente mi acercamiento a la fotografía y forzarme a empezar de cero después de varios años como fotoperiodista. Debido a la barrera del idioma y la cultura, decidí quedarme en la superficie de las cosas, no tratar de comprender nada y observar a mi alrededor para contrastarlo con los clichés y prejuicios con los que todos cargamos sin darnos cuenta. Desde la superficie también se puede documentar y explicar... Se explica la superficialidad de todo.

¿Cómo surgió la idea de manipular páginas del «Libro Rojo» para acompañar a las fotos?

La edición facsimil del Libro Rojo de Mao ha sido el punto de partida de toda la serie que está ahora expuesta, sin el valor histórico y político de los textos no tendría sentido como proyecto. Hay un juego basado en sacar de contexto estos dictados políticos y aplicarles el mismo filtro que emplean ellos para anular lo que no les conviene. Censurar al que censura. Y el resultado es muy similar a la poesía, como una combinación de negativos que resultan en algo positivo.

«Después de años como fotoperiodista, ahora me he reseteado para ser artista»El díptico es una forma que ha empleado en varios de sus proyectos, ¿qué le atrae de ella?

Me gusta la imagen fotográfica pero no como imagen aislada. Para mí, las fotos son como palabras en una frase y cada una tiene un significado dentro de una narración, por lo que la secuencia y las combinaciones son casi indispensables en mi trabajo. Supongo que me viene de mis inicios haciendo cómics y de mis años como fotoperiodista. Si cogemos Party, por ejemplo, los textos son como los pies de foto imposibles de imágenes incomprensibles.

A menudo ha retratado países lejanos, digamos «exóticos».

Me encanta viajar y sentirme fuera de lugar. Como fotoperiodista he viajado bastante y ahora estoy retomando los mismos temas que documentaba hace unos años, pero consciente de que soy extraña al lugar y de que no pertenezco. Es un paso atrás que me permite documentar los clichés en lugar de aspirar a contar la verdad sobre lugares con los que no tengo nada en común. Hay que documentar el cliché como una realidad, poner encima de la mesa los prejuicios que tenemos y hacer una análisis crítico de las imágenes que nos llegan cada día a la retina.