Gonzalo Elvira: «Soy un historiador visual»
Gonzalo Elvira durante el montaje de su exposición en Madrid - j. d.-g.
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Gonzalo Elvira: «Soy un historiador visual»

Primera exposición de Gonzalo Elvira en la galería My Name's Lolita Art (Madrid). En ella homenajea a la Bauhaus, en un conjunto que subraya su interés por la Historia y su pertinencia

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Gonzalo Elvira (1971) traslada hasta la sede madrileña de la galería My Name's Lolita Art el espíritu de la Bauhaus, una escuela que nace en un periodo convulso en el que acaba de producirse la revolución soviética, en la inestable República de Weimar, el mismo año en el que tienen lugar la Semana Trágica en Buenos Aires o el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebneckt. A este creador de origen argentino, afincado en Barcelona desde hace años, le interesa comprobar cómo realidades tan diversas se sitúan en el mismo plano, y cómo, en el fondo, todo termina estando conectado. Sin ir más lejos, esta muestra es una prolongación de «Assaig S. T. 1909-1919)», en etHall, celebrada el pasado mes de marzo. Sobre su filosofía hablamos en esta entrevista.

¿Cómo definiríamos «Bauhaus, 1919. Modelo para armar»?

El proyecto nació a partir del trabajo anterior centrado en las Semanas Trágicas de Barcelona (1909) y Buenos Aires (1919) con el que entré en EtHall en marzo. Al investigar todo lo acontecido en esa década me doy cuenta de que la Bauhaus, fundada en esa última fecha, nace en un contexto en el que están sucediendo cosas muy diferentes en muy diferentes partes del mundo. Se origina así todo un sistema de relaciones que da pie a la idea de trabajar en una serie. Por eso diría que este es casi un conjunto que me encontré, que no fue planeado.

¿A qué se refiere?

Uno tiene siempre un atlas personal, y esta serie está contenida en él, pero lo normal en mí es que las investigaciones se desarrollen durante mucho tiempo, dos o tres años, lo que facilita que surjan temas que se solapan a lo que me ocupa. Este fue el caso. Saltó sin más y decidí desarrollarlo, darle una entidad. Generalmente los temas dpor los que me intereso forman parte de un archivo, del que los extraigo cuando creo que es el momento o tengo los medios para hacerlo. Pasaron cinco años desde la primera investigación sobre la Semana Trágica y su materialización.

El caso es que la Bauhaus tiene ahora un peso clarísimo.

Siempre me ha interesado la Bauhaus, un modelo que me atrevería a decir que tenemos idealizado. También tuvo sus más y sus menos. El proyecto se asienta sobre dos cuestiones que quería remarcar. Una de ellas fue su implicación con la arquitectura, lo que me llevó a interesarme por el monumento que Gropius dedicó al trabajador desconocido y que luego fue destruido, y el que Mies Van der Rohe dedicó a Rosa de Luxemburgo y Karl Liebneckt, y que también fue derribado. Estos dos autores mueren además el mismo año que la Semana Trágica de Buenos Aires. Todas estas relaciones casi rizomáticas me interesan mucho. A la par, Grete Stern estudió fotografía en la Bauhaus junto con Horacio Coppola. Luego se fueron a vivir a Argentina.

«Hoy vuelven a cuestionarse avances que hacen que mi mirada al pasado no sea tan incosciente»Por último, está el papel que desempeñaron las mujeres en la Bauhaus y que me sugestionó mucho. Siempre hemos tenido la idea de que esta fue una escuela muy abierta, avanzada y de vanguardia, pero cuando uno se pone a investigar, descubre que no fue así, que a las mujeres se les aconsejaba no trabajar ni en los talleres de arquitectura, ni en los de carpintería porque se alegaba que tenían problemas con la tridimensionalidad y por eso se las iba apartando hacia la cerámica y los telares. Por eso casi todas las piezas tridimensionales que incluyo en esta exposición tienen que ver con esas «actividades femeninas». En el cuerpo de profesores de la Bauhaus solo hubo una mujer: Gunta Stolz. En cualquier caso, es muy probable que, para la época, eso sería una revolución.

¿Y cómo se materializan todas estas ideas? ¿Qué es finalmente lo que entra en la galería?

Bauhaus significa «casa en construcción» y la exposición está pensada como si esto fuera una vivienda. No es solo una muestra de pintura. La parte objetual está formada por muebles y unos libros realizados en madera con la inscripción de algunos de los nombres propios que hemos mencionado y que funcionan casi como lápidas. Luego estaría la habitación y la cocina de los alumnos, y hasta una pieza de suelo que es como una alfombra. De ahí el título, «Modelos para armar». Pensé en incluir la figura humana, pero opté finalmente por una arquitectura vacía donde está presente el contenido humano pero dispuesto de otra forma.

¿Cómo se relaciona entonces este conjunto con el de EtHall?

Yo lo veo como una prolongación. Esta fue una puerta que se abrió en su línea de trabajo y que vino a continuarlo. Lo que los diferencia es que la cita de Barcelona estaba más basada en el papel como soporte. Alguna pintura y algún objeto aquí repite la técnica empleada, con la que perforaba la superficie de la obra. Pero los planteamientos formales son diferentes entre ambas citas.

Es curioso, pero Barcelona viene siendo un personaje velado en muchas de sus últimas series. ¿Es otro elemento unificador?

Quizás tiene que ver con mi condición de inmigrante. Yo nací en la Patagonia, y una serie sobre la Semana Trágica me permitía juntar realidades tan distantes. Lo que iba a ser exclusivamente un trabajo sobre mi tierra, la Patagonia trágica, me lleva a descubrir que la primera huelga que se hace allí en 1921 se la dedican a Ferrer i Guardia y a la Pasionaria. Todo está conectado y todo me sirve para ampliar las conexiones. Nací en la Patagonia, pasé muchos años en Buenos Aires y ahora hace muchos que vivo en Barcelona. Todo ese magma da sus frutos y sirve para autorreconocerse. Evidentemente, la ciudad te marca. Supongo que si viviera en Nueva York o en Londres buscaría otros referentes. Pero entre Argentina y España las conexiones siempre han sido infinitas. Nada es casual.

«Siempre me ha interesado la Bauhaus, un modelo que creo que tenemos idealizado»¿Por qué cree que son necesarias las revisiones históricas como las que realiza con su trabajo?

En mi caso particular, nunca intento hacer una apología o revindicación de ese pasado. Se trata más bien de intentar reconocer o reconocerse en determinadas situaciones. Para mí, este periodo es importante porque es en el que comienzan a gestarse todos los derechos sociales, un momento convulso, el del periodo de entreguerras, en el que se construye la base de lo que estamos viviendo hoy. Y esa base, hoy, vuelve a estar puesta en cuestión, luego todo esto no es algo tan lejano. Trabajar sobre un hecho histórico que no es tan lejano, desde el presente, ayuda a visualizar incluso cosas que te ocupan ahora. Y de todo se aprende. Claro que me he ocupado de temáticas más actuales, pero el hecho de trabajar con un contenido histórico permite cierta distancia. Aunque la mía sea una investigación visual. Soy un historiador visual.

¿Ha cambiado su estilo desde que llegó a España? Ya son 13 años.

Seguro que sí. El medio me ha modificado. Y me veo trabajando cuestiones de las que yo mismo me sorprendo. La infinidad de exposiciones que veo, el contacto con los artistas... Todo ayuda a conformar un mundo muy diferente al que podía estar acostumbrado. Aquello es Latinoamérica. Esto es el centro, donde tienes la posibilidad de ver cosas. En cuanto a la información, hoy, en un mundo global y conectado en la red, no es una cuestión prioritaria estar acá o allá. Pero poder experimentar algo in situ es fundamental. Es probable que en España se haya acentuado mi interés por la investigación, pero en Barcelona hay una tradición especial basada en lo conceptual que está en el ambiente.

¿Qué es lo que se mantiene de siempre?

El interés por la Historia y la Historia del Arte. La investigación: lo que se mantiene es la investigación. Porque no quiero que los resultados sean puros ejercicios visuales. Por eso tardo tanto tiempo en sacar adelante un conjunto. Dedico mucho tiempo a la lectura. Por ejemplo, para la serie de etHall por primera vez perforaba el papel con clavos y martillos. Pero a esa técnica llegué después de investigar como tanto en las cárceles de Buenos Aires como en Barcelona los presos eran torturados con alfileres. Esta fue mi manera de trasladar ese proceso al arte.

¿Quizás por esa necesidad de tiempo sus técnicas más recurrentes sean la pintura y el dibujo?

Seguramente. En el caso de la Bauhaus, el tema de la artesanía era básico. Siempre he hecho mucho dibujo y pintura. También he trabajado el objeto, el libro de artista... Poco a poco he ido incorporando la fotografía... Pero es cierto que le he dedicado mucho tiempo a la pintura. Además yo casi siempre trabajo en blancos y negros, unos grises muy atemporales, porque es un carácter que me interesa que se refleje en las obras. Por eso me gusta trabajar con temas y fórmulas que me permitan marcar una distancia, sin resultados inmediatos. Hay artistas a los que eso les sale fenomenal, que cogen un tema actual y lo desarrollan envidiablemente, como Carlos Aires. A mí eso me da placer verlo, pero me cuesta desarrollarlo.

Habla de libros de artista, pero sus cuadernos de apuntes ya son de por sí un proyecto.

En Barcelona, en primavera, ya los enseñé, y aquí también traigo uno. Es algo habitual en mis últimas exposiciones. Pero sí me gustaría algún día hacer algo con todos esos libros. Cuadernos de bitácoras que terminan convirtiéndose en piezas autónomas. Son casi como un diario.

Como su estudio. Hablemos de Obra Door.

Es mi estudio en Barcelona, el espacio en el que desarrollo las clases y donde hace un par de años decidí invitar a otros artistas para colaborar de forma conjunta. En eso sí que la Bauhaus me interesa como referente: un entorno en el que convergían diferentes tipologías o modos de ver y que se ponían en común. Además eso es algo que sí que hecho de menos con respecto a Argentina. Allí, cuando quieres aprender a pintar o dibujar, no solo vas a la universidad, sino también al estudio de los artistas. Aquí eso no es tan normal. Y es una pena. Y como vengo de ese modelo, me interesa invitar a otros al estudio, como he hecho con Yamandú Canosa o con Óscar Alonso Molina, porque no tienen por qué ser artistas. Compartir experiencias y relaciones me da placer.