José Luis Sáiz (Sexto Derecha): «El salón de mi casa no es particular»
José Luis Sáiz, promotor de Sexto Derecha - jose ramon ladra
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José Luis Sáiz (Sexto Derecha): «El salón de mi casa no es particular»

El actor y director de escena José Luis Sáiz da la bienvenida a Sexto Derecha, un nuevo espacio teatral habilitado en su propia casa, que se ubica en el Madrid de los Austrias

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«Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro lo observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral». Este célebre aserto de Peter Brook, expuesto al comienzo de su obra más paradigmática, «El espacio vacío», mantiene toda su vigencia y resulta una base privilegiada a la que remitirse especialmente en etapas de crisis. Es sabido que la simple queja no conduce a ningún lado y hacer de la necesidad virtud puede llevar a sugerentes resultados.

Esto se aprecia de manera palmaria en Sexto Derecha (c/ Toledo, 107), iniciativa puesta en marcha por el actor y director de escena José Luis Sáiz, que ha convertido su propio domicilio en un nuevo espacio teatral: «Atravesamos –apunta– unos tiempos muy complicados para todos y en el ámbito específico de mi profesión hay un altísimo porcentaje de paro. La subida del IVA ha supuesto un duro mazazo y, también, se han reducido de una manera drástica las giras. Y eso que yo no me considero especialmente maltratado. Ante esta situación, caben varias opciones. Yo he optado por la de tirar para delante, pues estoy convencidode que lo decisivo es continuar con el oficio».

Sáiz: «Mucha gente me dice que ha entrado en un piso y ha salido de un teatro»«Es –añade– como si a un cirujano le dicen que no puede trabajar durante años. Perdería la agilidad en las manos, su capacidad de concentración. Lo peor para cualquier persona es la inactividad, y, sobre todo, la mental. Los actores no deben quedarse paralizados. Su trabajo tiene mucho físico, en cuanto que el instrumento es su cuerpo. Pero hay algo más terrorífico: que a causa de la inactividad te quedes mentalmente inerte, suspendido en la nada. Claro que también esto tiene que ver con el carácter de cada cual. Yo no soy de los que llevan bien la espera. Siempre he sido muy activo en mis casi cuarenta años de profesión como actor, director y profesor de interpretación en verso –tambien en mi casa, imparto un taller en este terreno–. Soy incapaz de estar al lado de un teléfono, esperando la llamada de un Godot, y más en estos momentos en los que no suena».

Los sofás del salón, patio de butacas

Sáiz tiene muy claro lo peculiar de su apuesta: «No es un piso alquilado para representaciones teatrales, sino ofrecerlas en la casa donde vivo desde hace más de veinte años. para brindar la ocasión de entrar en un reducto de privacidad. A diferencia de la famosa canción infantil que dice el patio de mi casa es particular, el salón de mi casa no lo es. Y, a la vez, mantener la separación entre el escenario y el público, que, en número de unos quince por función, se sitúa en el patio de butacas que forman los sofás del salón. Mucha gente me dice, después de asistir al espectáculo, que ha entrado en un piso, con gran expectación ante lo que iba a encontrarse, y ha salido de un teatro. Es nuestro propósito no ahorrar esfuerzos en el montaje».

Sáiz interpreta la pieza en un prodigioso ejercicio de bubulú No obstante, está sorprendido por la acogida: «La reacción del público ha sido muy buena, por lo que le estamos muy agradecidos. Curiosamente, quienes más han acudido son personas de entre cincuenta o sesenta años, o incluso más. Nunca lo hubiera sospechado, sobre todo teniendo en cuenta que las redes sociales son nuestra principal forma de darnos a conocer. Ahora están empezando a venir jóvenes y, lo que es llamativo, se interesan grupos de amigos para hacer reservas de entradas de grupo».

A este éxito, no es ajeno la elección de la obra con la que se ha inaugurado el espacio: «El lector de Romeo & Julieta», escrita por Magda Labarga –quien la dirige–, y por el propio José Luis Sáiz, que la interpreta en un prodigioso ejercicio de bubulú, en el que da vida a casi una decena de personajes: «Esta pieza nació ya pensada para este espacio. Así, el espectador entra en la intimidad de la casa del actor y en la de un personaje que investiga a las criaturas shakespereanas. Siempre he tenido ciertas sospechas sobre el comportamiento de los adultos en esta obra de Shakespeare, y, sobre todo, de fray Lorenzo, quien casa a los jóvenes y da a Julieta el bebedizo que finalmente desencadenará la tragedia. No actúa por maldad. Por eso da pie a reflexionar sobre la torpeza, la cobardía, los errores fatales».