Contra la crisis: arte conceptual hispano
El galerista Francisco Rovira junto a la obra Dibujos low budget, del puertorriqueño Jesús 'Bubu' Negrón - e. j.
arco2013

Contra la crisis: arte conceptual hispano

La crítica social domina «Focus Latinoamérica»

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Solo Projects: Focus Latinoamérica, un espacio que ARCO dedica este año a 21 obras de artistas sudamericanos, cumple su tercera edición. En el pabellón 8 se reparten los estands de artistas seleccionados por cinco comisarios: el costarricense Inti Guerrero, la mexicana Catalina Lozano, el neoyorkino Gabriel Pérez-Barreiro, la chilena Alexia Tala y la brasileña Cristina Tejo.

Álvaro Barrios asiste a su segundo ARCOmadrid. El primero fue hace treinta años, «cuando la feria apenas tenía exposiciones individuales». Más tarde surgieron otras citas internacionales, y hoy este artista colombiano regresa con la galería neoyorkina Henrique Faria. Lo hace con la instalación El mar de las Malvinas, un conjunto de láminas azules que cuelgan del techo. Cada una representa un pedazo del Caribe, «escenario de grandes guerras». A los lados, las imágenes intercaladas de la Reina de Inglaterra y Eva Perón ilustran el conflicto.

«Nos hemos propuesto el rescate de la memoria latinoamericana a través del arte conceptual, que crea ideas imborrables», dice Henrique Faria. El galerista venezolano asiste por quinta ocasión a un evento en el que ha llegado a participar en dos secciones a la vez. «Nos pareció muy indicado presentar El mar de las Malvinas, aunque cuando decidimos traerla todavía no había reexplotado este tema», comenta sobre la obra de Barrios. Creada en 1971, la obra «nos permite entender el presente, y esa es la magia del arte contemporáneo», sentencia.

La memoria latinoamericana también está presente a pocos metros de Henrique Faria, donde varios cuadros enmarcan llaves y fotografías. Son las imágenes de piezas arqueológicas mexicanas que el artista Eduardo Abaroa compró en el mercado negro y guardó en las taquillas del Museo de Antropología de Ciudad de México. Pendiente de ilustrar a los visitantes sobre el significado de Inserción Arqueológica, el galerista José Kuri (galería Kurimanzutto) justifica su ausencia de los últimos años en Ifema en que «de pronto hubo muchas ferias y era imposible venir, pero estoy contento de estar de vuelta».

Al otro lado del pasillo central de Solo Projects varias propuestas desafían a la crisis. Si la galería Henrique Faria no ha traído más que una obra debido a «la situación internacional», el artista puertorriqueño Jesús ‘Bubu’ Negrón cobra 200 euros por sus Dibujos low budget. Una de sus miniaturas más representativas es la de un toro bravo que la galería Roberto Paradise regala a los visitantes. Ausente por un compromiso en EE.UU, ‘Bubu’ «podría vivir en el siglo XIX », según su galerista Francisco Rovira Rullán. Además, «dibuja cosas accesibles a todo el mundo, ve cada dibujo como un módulo donde cada uno puede crear su obra», en un claro gesto de democratización artística.

«Se alquila esta mañana», anuncia una cabaña en el estand vecino. Es la casa de Sandra Nakamura, una artista chilena que desembarcó en ARCO hace cinco años como estudiante y ahora debuta como expositora en Wu Galería. «Cuando me propusieron venir aquí me lo cuestioné. No quería traer una obra en la maleta y simplemente colgarla». Acostumbrada a realizar proyectos sobre el valor simbólico de la propiedad, del suelo, Nakamura reflexionó sobre el significado de alquilar un espacio en la Feria, donde «lo valioso no es el suelo, sino la pared». La artista decidió «intervenir la obra, cortarla y con esas piezas armar un kiosco», símbolo en Latinoamérica de un mercado autogestionado que surge en momentos de crisis. Aunque se puede armar y volver a pegar en la pared, «siempre va a quedar el corte».