ENTREVISTA

Mingote: «No creo en los límites previos»

Junto a José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia y compañero de pupitre académico, publica «El mundo de Ícaro», que trata de los cielos...

MADRID Actualizado:

Para Antonio Mingote, la amistad es la forma más sincera y desinteresada del amor. Y así la lleva dibujando, escribiendo, diciendo y trabajando sin descanso con el único objetivo de ganar amigos. Tras el delicioso «¡Viva la Ciencia!», se presenta mañana "El mundo de Ícaro" (Crítica), donde Antonio Mingote y su amigo José Manuel Sánchez Ron vuelven a unir sus fuerzas para estudiar, desde la maestría de sus dibujos y palabras, lo que está por encima de nuestras cabezas: planetas, estrellas, cuásares, aves, máquinas voladoras... Subimos al globo aerostático de Antonio Mingote.

—Con «El mundo de Ícaro» tanto José Manuel Sánchez Ron como usted honran la memoria de todos aquellos que anhelaron ir más lejos de lo que sus posibilidades razonablemente les permitían. Ansiaron ser mejores. Una gran lección para los tiempos convulsos, de crisis que no cesa, que padecemos, ¿no cree?

—Creo que no basta con saber por qué no se cae la Luna o por qué pueden volar los aviones. También importa conocer a esos sabios cuya vida y trabajos nos aleccionan y enriquecen, y a quienes debemos agradecer el bienestar de que disfrutamos y que nos permite confiar en un futuro aún mejor. A no ser que lo escachifollen los políticos, cosa previsible. Por otra parte, este libro del que soy ilustrador es una invitación al vals de la cultura total, la que reniega de los que dicen: «Eso yo no lo sé porque soy de letras», o bien «Eso me importa poco porque soy de ciencias». Quien aspire a ser medianamente culto no puede poner límites a la curiosidad. Y se puede ser un excelente químico y escribir un buen soneto. Y a ningún novelista le estorba, sino que le conviene tener una idea de las leyes de la Termodinámica.

—A ustedes les ayudaron a ser mejores, a volar más alto, Isabel y Ana, sus respectivas esposas, y a ellas va dedicado deliciosamente el libro. ¿Qué habría sido de nosotros sin las mujeres que alientan cada minuto de nuestras vidas?

—De mí puedo decirle que sin Isabel usted no podría hacerme esa pregunta, porque yo ya no estaría desde hace tiempo. Lo que no sé si es conveniente, pero a mí no me parece mal.

—¿Quiénes representarían hoy la inconsciencia, la temeridad irresponsable en la España actual?

—Si cree que voy a decirle los nacionalistas, los políticos y gente así, acierta: los nacionalistas, los políticos y por ahí adelante. Y, por supuesto, los españoles inconscientes, temerarios e irresponsables, tan propensos a culpar a los demás de las desgracias que nos propiciamos nosotros mismos.

—Usted proviene de una Constelación (Trabaja y No Pares) en la que ha trascendido sus propios límites. Es absolutamente inalcanzable. ¿Cómo podemos trascender nuestros propios límites nosotros, los pobrecitos habladores?

—No creo en los límites previos, creo que se nos van agrandando o achicando según lo que cada cual hace o deja de hacer.

—¿Se reconocen con orgullo, tanto Sánchez Ron como usted, en los Ícaros de todos los tiempos?

—Me parece que a José Manuel, sabio infatigable, le saldrán las alas en cualquier momento. Y me conformaré con que mis vacilantes piernas me lleven a la pista de despegue para despedirlo.

—¿Qué valor tuvieron tipos como Otto Lilienthal, los hermanos Wright, primeros planeadores; o los astronautas que se metían en minúsculas cápsulas espaciales lanzadas entre infiernos de fuego?

—Estos y los otros protagonistas de nuestro libro son héroes de la voluntad, el sacrificio y el tesón puestos al servicio del conocimiento, empujados por la curiosidad y asistidos por el talento. Son los verdaderos héroes de nuestro tiempo.

—Ellos y Gagarin, Goddard, Cayley, Tsiolkovsky, Arquímedes, Oberth, Whittle, Ohain, Galileo, Zeppelin, Hubble, Da Vinci, Einstein, Hermanos Montgolfier, Korolev, Bernoulli, Armstrong, Lindbergh, Lilienthal, Von Braun, Newton, Von Ka'rma'n son los 25 principales y... Laika. ¿Qué sentimientos le inspira esta deliciosa perrita?

—Murió en acto de servicio. Deberíamos silbar un himno en su honor.

—¿Nuestros hijos llegarán a conocer un Planeta con vida propia?

—Ojalá nuestros hijos lleguen a encontrar habitable y acogedor el planeta en el que viven.

—¿Dónde hay más basura circulando: allá arriba, en los cielos, o aquí abajo, en la tierra?

—Al menos, la basura de ahí arriba ha sido o sigue siendo útil y beneficiosa. La de aquí abajo tiene la particularidad de ser, además de pestilente, absolutamente idiota.

—¿Hay alguien ahí: en Mercurio, Venus, Marte, Saturno, Urano, Neptuno o Júpiter?

—Claro que sí. Ahí estamos nosotros escudriñando con la esperanza de encontrar algo posiblemente menos interesante de lo que podríamos encontrar aquí si lo buscáramos.

—Nos revela usted, en primicia, lo que dijo Armstrong al pisar la Luna: «Me gustaría ver a Fred Astaire con este traje, dando el primer paso con soltura y elegancia»...

—Imaginé lo que podría haber dicho yo de encontrarme en esa penosa situación.

—¿Sánchez Ron y Mingote son ya pareja de hecho?

—Al menos somos pareja de editorial. Pues ya llevamos hechos dos libros y un tercero en marcha.