¿Tendrá consecuencias el desplante de Trueba al recibir el premio Nacional?

Méndez de Vigo tenía preparado un gran elogio del cineasta, pero decidió ahorrárselo después del polémico «no me he sentido español ni cinco minutos»

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Fernando Trueba ha declarado que quiso lanzar un mensaje contrario a los nacionalismos y que sus palabras se han sacado de contexto, pero nada más lejano a la interpretación unánime que su discurso mereció, después de una frase indigna de alguien que está recogiendo el premio Nacional de Cinematografía de España: «Ni cinco minutos de mi vida me he sentido español». El premio está dotado con 30.000 euros, que el cineasta recibió de manos del ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo. ¿Tendrá consecuencias? ¿Las está teniendo ya?

Lo que ocurrió después fue tenso, muy tenso, a pesar de que se mantuvo en el tono caballeroso propio de un ministro que procede de la carrera diplomática. Según fuentes ministeriales, Méndez de Vigo llevaba un discurso trabajado y muy elogioso con Fernando Trueba, en el que lo tomaba como epítome de las virtudes del cine español. Pero tras escuchar a Trueba, en vivo y en directo, y ver cómo se convertía en epítome de la soberbia de quien recibe un premio y escupe en la mano que lo otorga, el ministro decidió guardarse las palabras que llevaba preparadas y, al contrario, hablar brevemente de las bondades del cine español sin citar a Trueba.

Fue una lección de diplomacia que, sin embargo, no ha contentado a todos, pues hay sectores del mundo político (del PP fundamentalmente, donde se ha vivido una larga querella con las actitudes políticas de algunos miembros de la industria) que han criticado a Méndez de Vigo una falta de resolución para haber puesto a Trueba en su sitio. Incluso se expresan en términos de pérdida de una oportunidad para haber reivindicado la dignidad de unos premios a los que, por falta de reacción en los últimos años, varios artistas galardonados han renunciado con desprecio. No es el caso de Trueba, que aceptó el monto y la dignidad que el premio le ofrecía.

El peor lugar para la polémica

Pero una cosa es pensarlo y otra hacerlo sobre un escenario como el del Festival Internacional de San Sebastián, el mejor de los escaparates que tiene el cine español para mostrarse al mundo. Fuentes de la industria lamentan también que «Trueba, con inconsciencia incomprensible, no midiera sus palabras, fuera cual fuese su intención al decirlas, porque ha vuelto a poner sobre el tapete los problemas del cine español con un Gobierno que , en este caso, no estaba más que para reconocerle». O mejor dicho, el cine español, de nuevo, como problema. Y además, ha eclipsado con una polémica gratuita, añaden, todas las valoraciones de los productores y su tradicional rueda de Prensa de FAPAE en el Festival.

Sin duda, la tensión que se vivió en San Sebastián traerá cola. Ya en el almuerzo formal posterior a la entrega la mujer del galardonado, Cristina Huete, hizo cuanto estuvo en su mano por rebajar la tensión, lo mismo que su hermano David Trueba. Pero ni sus buenos oficios pudieron terminar más que diplomáticamente una cita de la que se podría haber esperado mucho más, con la presencia de Antonio Resines, presidente de la Academia, que negocia con el Gobierno las ayudas y las nuevas políticas puestas en marcha, y otras figuras del cine que han trabajado con Trueba, como Aida Folch, protagonista de «El artista y la modelo», la última película de Trueba ambientada en la guerra civil -una más-, asó como Daniel Vilar, su director de fotografía, o la productora Anne Deluz, entre otros.

Torpeza

Se quiera o no, la torpeza de Trueba, del que no se esperan disculpas por el error en ningún ámbito, ha vuelto a poner sobre el tapete los problemas del cine español con su relación con los políticos (no solo con los del PP, porque llegó a costar el puesto a varios ministros del PSOE en la época de Zapatero). Incluso con las cuotas de pantalla mejorando tras los últimos éxitos, que no proceden de Trueba especialmente, que consiguió 70.327 espectadores para su filme «El artista y la modelo», según datos del ICAA de 2012, lejos de muchas producciones españolas, no digamos de éxitos como «8 apellidos vascos».

«Las palabras de Trueba no han hecho más que remover el fango»

Fuentes del sector también señalan que cultivar la imagen victimaria y de permanentemente insatisfacción no se casa con las necesidades de un sector que vive un buen momento y está inmerso en esfuerzos negociadores mantenidos por la Academia y FAPAE, que engloba a los productores, durante los últimos años. Más bien vuelven a poner al cine en la picota política. En el PP, desde luego, y con las campañas electorales en curso y en previsión, «las palabras de Trueba no han hecho más remover el fango».