Un trabajador termina de rematar el cartel de la 68 edición del Festival de Cine de Cannes
Un trabajador termina de rematar el cartel de la 68 edición del Festival de Cine de Cannes - REUTERS

Festival de Cannes: pleno de cine francés e italiano

Mañana arranca la 68 edición de la cita francesa, con diecinueve películas compitiendo por la Palma de Oro

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Faltan unas horas para que el Festival de Cannes abra un año más su gran zoco cinematográfico, probablemente el «pasen y vean» más grande de cuantos se celebran en el mundo. Esta 68 edición ha elegido como imagen de cartel a Ingrid Bergman, y como imagen más allá del cartel, y a la vista de la programación oficial en competición, podría decirse que se ha elegido como imagen en primer plano al propio cine francés y al italiano: de las diecinueve películas que compiten por la Palma de Oro, casi la mitad de ellas pertenecen a estas nacionalidades, cinco son francesas y tres italianas.

Jacques Audiard, Stéphane Brizé, Valéry Donzelli, Maïwenn y Guillaume Nicloux son los directores que este año juegan el partido en casa, y tres cineastas italianos de infinito peso, como Paolo Sorrentino (que, tras el pelotazo de «La gran belleza», se examina ahora del doctorado con «Youth»); Matteo Garrone, también un habitual de Cannes, con «Il racconto dei racconti», y Nanni Moretti con «Mia madre». No estarán, y hay que subrayarlo, los hermanos Dardenne, que son al Festival de Cannes algo parecido a los huevos rotos en Casa Lucio. Un tachón en el menú.

Y si no están los Dardenne, cómo iba a encontrar ni el menor resquicio el cine español en la Sección oficial de Cannes (al baranda de Cannes, Thierry Frémaux, le gusta tanto el cine español como a Mafalda la sopa), aunque siempre le procura un clavo ardiendo para que se agarre: en esta ocasión es Fernando León de Aranoa el que llevará su película «Un día perfecto» a la sección de la Quincena de realizadores… Pues eso, un día, un Festival.

Entre el bosque de películas francesas e italianas a competición, se pueden observar con claridad algunos ejemplares formidables de árboles capaces de tapar el bosque, dos de ellos, los grandes directores chinos Jia Zhang-Ke (con «Mountains may depart») y Hou Hsiao-Hsien (con «The assasin»), que presentan películas siempre con el cascabel de ganadoras y que, además, son de coproducción francesa. Y el japonés Hirokazu Kore-eda, con «Our Little sister». Da la impresión de que fuera de estos nombre, quedará muy poco que rascar de la Palma de oro, aunque aún hay tres o cuatro cineastas que no convendría descartar, como los americanos Todd Haynes (con «Carol» y Cate Blanchett) y Gus Van Sant («The sea of tres»), o el griego Yorgos Lanthimos, aquel que paraba el tiempo, o algo así, en «Canino», y que presenta aquí una historia de amor con Colin Farrell y Rachel Weisz titulada «The lobster».

De todo este cine prometedor y en competición es de lo que habrán de dar cuenta los hermanos Coen, presidentes del jurado de este año, entre cuyos miembros está ¡Rossy de Palma! Y se librarán del juicio, pues comparecen como testigos solamente lo último de Woody Allen, «Irrational man», y la curiosidad de ver cómo se las ha arreglado Mr. Banana para mantener controlado en el rodaje y en la pantalla a Joaquin Phoenix. Y lo último de Pixar, «Inside Out». Y lo último de George Miller, que es una puesta en limpio del viejo «Mad Max», con Tom Hardy y Charlize Theron.

Inaugura esta edición, sorpréndanse, ¡una película francesa!, «La tête haute», de Emmanuelle Bercot, y protagonizada por Catherine Deneuve. Y en la sección de complementos, en la llamada «Une Certain Regard» (o sea, los que pudieron llegar a la competición, pero no llegaron), se puede destacar el hecho de que ahí están algunos de los penúltimos directores preferidos de Cannes, como los japoneses Naomi Kawase y Kiyoshi Kurosawa, el malayo Apitchapong Weerasethakul o el filipino Brillante Mendoza.

El día previo al arranque del mastodóntico Festival de Cannes solo se puede ofrecer un breve batiburrillo de nombres y títulos que serán, o se supone que serán, los más llamativos dentro del programa, pero con la certeza de que el día a día del festival es un campo de minas y en cualquier momento saltarán otros nombres y títulos por los aires.

Total, que se abre Cannes con el programa completo: cineastas de prestigio, sorpresas que afilan sus armas, cine espectacular, mucho cine «jartible», una colección de estrellas que se van abriendo paso casi a codazos en la pasarela (no suele faltar ni un solo «grande» del cine americano, pues el que no está en el Palais, está en La Croisette, y si no, a media milla de la costa en un yate como un casino de Las Vegas). Sobre el día a día de las películas y sobre los detalles y marcas de las embarcaciones de lujo y recreo, ya iremos dando puntualmente cuenta.