Claudia Lennear y David Bowie
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Claudia Lennear, la musa discreta de David Bowie y Mick Jagger

Un documental nominado a los Oscar reivindica el papel de coristas como esta mujer, que inspiró a los Rolling en «Brown Sugar»

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Creció en el anodino estado de Rhode Island y soñaba con una discreta carrera en la Organización de las Naciones Unidas, la menos brillante de las estrellas del firmamento internacional. Pero su familia se mudó a Los Ángeles en los 60 y, cuando solo tenía 16 años, su madre le llevó por primera vez a una de las discotecas californianas donde reinaban las Supremes y Marvin Gaye. La vida de la joven Claudia Lennear cambió de rumbo para siempre. Muy pronto, se convirtió en la cantante de su primera banda, los Superbs. Años más tarde, sería la musa que inspiró los tema «Brown Sugar» (1971) de los Rolling Stones y «Lady Grinning Soul» (1973) de David Bowie.

«Bien, me gusta tu voz pero, ¿puedes bailar?», le preguntó Ike TurnerLennear se presentó a las pruebas para chica del coro de la banda que formaban Ike Turner y su mujer Tina. «Bien, me gusta tu voz pero, ¿puedes bailar?», le dijo Ike. Podía. Y la minifalda hizo el resto. Transformada en «Ikette», uno de los cuerpos de baile más cotizados de la época, Lennear cantó y bailó detrás del matrimonio Turner cuando telonearon a los Rolling Stones en el Great Western Forum californiano en 1969.

Ahora, una de las películas nominadas al Oscar al mejor documental recuerda las vidas de Lennear y otras coristas que atravesaron los locos años 70 «a tres metros del estrellato», según recoge el director Morgan Neville en «20 Feet from Stardom». Además de la propia Lennear, rescatada a sus 66 años de una discreta vida de profesora de español y francés en Los Ángeles, el filme recoge testimonios de músicos como Bruce Springsteen, Stevie Wonder, Sheryl Crow, Mick Jagger y Sting.

La presunta «dulzura» de Mick Jagger

La película fue estrenada a finales del año pasado en Estados Unidos y ha pasado este fin de semana por el festival de cine de Glasgow, con la musa de «Brown Sugar» de estandarte. «Siempre me encantó Londres... Ya no es igual que entonces, pero sigue teniendo animación; estuve aquí con Mick Jagger cuando "Brown Sugar" era un hit, y eso fue probablemente lo que me dio notoriedad», explicaba la cantante al «Evening Standard». Si alguna vez tuvo fama de dura con los hombres, Lennear no lo muestra en la película.

De Ike Turner (1931-2007), acusado de proxenetismo y de abusos sexuales por Tina Turner, dice que fue «como un padre» para ella. Una versión tan «protectora» de progenitor que Mick Jagger tuvo que pedirle permiso para llevarse a la cantante a Las Vegas en un avión privado. «Solo estuvimos allí un par de horas, recorrimos distintos casinos y volvimos», recuerda. Aunque tan cándida no debió ser su relación si inspiró una canción que evoca la heroína, o «azúcar marrón».

En cualquier caso, en el documental Lennear opta por no desenterrar el hacha de guerra de los sexos. Joe Cocker es «un ángel»; Mick Jagger, «una persona muy dulce»; y George Harrison -que olvidó su nombre cuando le hizo los coros en el Concierto de Bangladesh de 1971-, alguien «sensible y cariñoso». Pero advierte: «Ya se conoce a los hombres, no les gusta que se les diga lo que deben hacer, y mucho menos que lo haga una mujer».

La película, al contrario que Lennear, que mantuvo una relación también con Bowie, sí se detiene en el duro entorno en el que trabajaban las coristas de los grandes artistas de la época. «Me quedé muy impactada al ver la película: mucho talento, oportunidades perdidas, sexismo, racismo, explotación, egomaníacos malvados, dignidad en medio de la adversidad y sexo... lo tiene todo», escribe Stefanie Marsh en «The Times».

En su entrevista a Lennear, esta defiende su territorio. «"Brown sugar" es sobre mí», afirma, frente a las tesis que defienden que el cantante de los Rolling Stones tenía en realidad en mente a otra de las musas negras de la época, Marsha Hunt (con quien el músico tuvo un hijo). La fascinación por la música negra del «dulce» Jagger -y por las mujeres afroamericanas- no corrigió su falta de tacto, que inicialmente pensó en titular la canción como «Black Pussy», en referencia al sexo de las mujeres de color.