La actriz Marian Álvarez durante la presentación de «La Herida» en San Sebastián
La actriz Marian Álvarez durante la presentación de «La Herida» en San Sebastián - efe

Marian Álvarez: «Actuar me eligió a mí, yo iba dando tumbos»

La actriz ha recibido la Concha de Plata del Festival de San Sebastián por su interpretación en la también premiada «La Herida»

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Dejarse llevar puede ser a veces el mejor modo de elegir. Ese al menos fue el caso de Marian Álvarez, la actriz que ha conquistado al jurado del Festival de Cine San Sebastián con su dolorosa interpretación de Ana, una joven que padece un trastorno límite de la personalidad en «La Herida».

«Actuar me eligió a mí, yo iba dando tumbos», explica la ganadora de la Concha de Plata a la mejor actriz, que estudió Empresariales antes de matricularse, «como hobby, como quien se apunta a patinar en el Retiro», a las clases de interpretación de Juan Carlos Corazza, la misma escuela de Javier Bardem. «Ahí me di cuenta de que era la mejor decisión que había tomado en mi vida, me sentía realmente feliz y podía dar rienda suelta a mi mundo interior, así que decidí que iba a luchar por ello», asegura la madrileña, de 35 años.

Curtida en series de televisión como «Siete vidas» y «Hospital Central», Álvarez logró su primer reconocimiento internacional en 2007 por su papel en «Lo mejor de mí», la ópera prima de la catalana Rosa Aguilar, que le deparó un Leopardo de Plata en el Festival de Locarno (Suiza). Ahora ha vuelto a ser un debutante, Fernando Franco, quien le ha permitido llevarse su primera Concha de Plata y los elogios de la crítica.

«Aunque es su primera película, (Franco) tiene una carrera detrás como montador ('Blancanieves', 'Alacrán Enamorado') y cortometrajista muy brillante, yo era muy fan», dice la actriz. «No he encontrado a nadie con tanto talento y las cosas tan claras como Fernando», añade.

Perseguir la felicidad

«La Herida», también Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián, es el retrato psicológico de una joven, Ana, que sufre un trastorno borderline sin saberlo, lo que produce sus infructuosos y repetidos intentos de perseguir la felicidad, sus dañinas relaciones con los demás y consigo misma.

Cuando el pasado sábado Álvarez subió al escenario del Kursaal a recoger su galardón, se declaró orgullosa de pertenecer a «la familia del cine» que hace «visible lo invisible» y se lo dedicó «a todas esas personas que padecen algún tipo de trastorno psicológico». «Me llegaron mensajes de personas que padecen el trastorno y me daban las gracias por haberla hecho y me di cuenta de que, de alguna manera, necesitaba devolverles lo que me estaban diciendo», apunta. Fue su manera de defender ese cine «que da voz a quien no la tiene o no dejamos que la tengan».

«La Herida» fue concebida en principio como un documental pero, al prepararlo, su director se dio cuenta de que a los afectados, al hablar de su enfermedad, se les agudizaban las tendencias más autodestructivas. Por eso Álvarez no contactó con nadie para prepararse el papel, se limitó a leer mucho y a ensayar.

Otra dificultad añadida fue tener que conocer todo lo relacionado con la afección para luego olvidarlo, ya que la protagonista no tiene el trastorno diagnosticado, no sabe que lo padece. «Fue difícil, pero interesante y gratificante. Yo sabía que con este personaje tenía que ir a tumba abierta, abrirme en canal y desangrarme con ella», asegura.

Hace unos días, cuando presentaron la película en Toulouse (Francia), una mujer se acercó a darles la enhorabuena. «Nos dijo que ella tenía una hija con trastorno y que lo habíamos clavado, que le había tocado muchísimo. Y eso es lo que al final te llena», señala.

Ahora mismo, los planes de la actriz pasan por «seguir acompañando a la película en todo lo que está pasando», aunque también confía en que los premios sirvan para lograr financiación para nuevos proyectos. «Me gustaría mucho que a Fernando le fuese muy bien, que hiciese más películas y hacerlas con él. Aunque sea de árbol», concede.