Léa Seydoux ha participado en películas como Robin Hoob o Midnight in Paris
Léa Seydoux ha participado en películas como Robin Hoob o Midnight in Paris - ap

Léa Seydoux, la nueva sex symbol del cine francés

La actriz es heredera de dos de las familias más influyentes de la burguesía parisina, losSchlumbergery los Seydoux

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El nuevo sex symbol del cine francés, Léa Seydoux (París, 1985), es la heredera de dos grandes familias de la más alta e influyente burguesía ilustrada, los Schlumberger y los Seydoux, apellidos ilustres en la historia de la cultura, las finanzas y la industria del cine.

Un Schlumberger ya era un gran patrón editorial que trataba en posición de fuerza a un Marcel Proust en busca de editor influyente. Un Seydoux (abuelo de Léa) es hoy uno de los grandes patrones que casi todo lo puede y financia en el cine francés.

Léa se siente molesta con ese pedigrí familiar y rechaza con un gesto su posible y benéfica influencia: «Mi abuelo Jérôme no ha sentido nunca el menor interés por mi carrera. Jamás ha movido un dedo para ayudarme. Tampoco yo le he pedido nada, nunca».

Vale. Ser la nieta de un gran productor y distribuidor de cine quizá no haya influido enWoody Allen, Tarantino, Rydley Scott o Amos Gitaï, que no se dejaron influir por ese parentesco para ofrecerle grandes y medianos papeles. Pero ningún director puede desdeñar a la nieta de un gran patrón, que puede financiar y distribuir productos tan aleatorios como las películas de cine.

Léa Seydoux, por otra parte, tiene algo que tampoco puede comprarse con un gran apellido. Ella es capaz de encarnar, con la majestad de las estrellas, grandes y pequeñas, una asesina a sueldo, una reina perversa, una enamorada lesbiana, una chica encantadora... y mucho más, con un físico que tiene el garbo naturaca de una proleta con mucho trapío y la sencillez natural de una aristócrata de 28 años que apenas aparente 20, vista a dos metros de distancia. Siguiendo los sinuosos contornos de su silueta, una generación de directores de cine, comenzando por Rebeca Zlotowski y Abdellatif Kechiche, la han convertido en sex symbol del nuevo cine y la nueva Francia, desvelando con elegante impudor los misterios que la desnudez ilumina en todo su esplendor.