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«Alain Delon era muy tímido»

Ildebrando Rossetti aprendió en el circo a arriesgar la vida por las estrellas de cine. La mayoría le han correspondido con su éxito

«Alain Delon era muy tímido»
Ildebrando Rossetti (Brandy) en la madrileña Glorieta de Bilbao - belen diaz
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El «Zorro» de Alain Delon no hacía cabriolas. Quien saltaba desde los tejados de la Baja California era Brandy, un madrileño oculto tras el antifaz. «¡Eso sí era un actor!», exclama Ildebrando Rossetti. «Era tímido, hablaba poco». Lo suficiente para reconocer que tenía cuatro dobles. El galán francés no es el único en la filmografía de este exespecialista de cine. Están Audrey Hepburn, Kirk Douglas, Catherine Deneuve, Sean Connery, Rita Hayworth...

Se marchó a Estados Unidos en 1964, tras debutar con apenas 20 años en el circo francés. Recorrió Norteamérica impulsado por el cañón del hombre bala. Sus 16 películas españolas y 41 coproducciones se despliegan sobre la mesa en forma de fotogramas. Debutó en el cine con «El fabuloso mundo del circo» junto a John Wayne, Rita Hayworth y Claudia Cardinale.

Allí conoció al jefe de especialistas de Samuel Bronston, que más tarde le invitaría al rodaje de «Cromwell» ante la dificultad de continuar con su carrera deportiva en España. Su dominio de la cama elástica, el minitramp y la esgrima le valió muchos éxitos, pero no empezó con buen pie. «Habían preparado un foso de 30 metros de ancho relleno de cajas y explosivos», recuerda. Estaba «cubierto por una lona césped para engañar a los caballos». Pero el suyo se retrasó y Brandy saltó por los aires, golpeándose las cervicales. «Cuando dijeron "¡corten!" sólo sentía hormigueo. Pero me levanté», recuerda. Tenía 29 años y no quería perder su trabajo.

Doblando a Alain Delon en «El Zorro» (1975)

Aunque su cuello evoca la masa fibrosa que lucía como indio de western, el tiempo le ha dejado una cervicoartrosis progresiva que le agarrota los dedos cuando intenta asir fotos como la de «Los crímenes de la calle Morgue», la adaptación cinematográfica del cuento de Alan Poedirigida por el ayudante de Alfred Hitchcock, Herbert Lom. Aquella fue su película más importante, en gran medida por el salto de 24 metros que hizo desde el Teatro de Rojas de Toledo, sobre un ejército de cajas de cartón. Lom no quiso mirar.

El inglés es otro «gentleman» en la lista de Brandy, que a sus 73 años recuerda cuando su mayordomo le llevó una botella de champán al camerino. Pero si hubo alguien generoso con sus dobles fue Terence Hill, el amante de Catherine Deneuve en «Marchar o morir». Él visitó las tiendas de los especialistas en el desierto marroquí para agradecerles con 15.000 pesetas a cada uno el esfuerzo de un rodaje en el que «la mitad» «se rompieron».

Curro Jiménez

«En Estados Unidos un especialista tiene la misma consideración que un actor. Aquí éramos profesionales sólo para nosotros», lamenta. El «problema» de los actores españoles es, según él, que «se quieren atribuir el trabajo del especialista, y son dos mundos aparte». Pero a pesar de los reproches, Brandy también fue feliz en España, donde prolongó su letargo americano doblando a Curro Jiménez, Dick Turpin, Alfredo Landa y Paul Naschy, entre otros.

«Antes éramos profesionales sólo para nosotros»«Este soy yo en una doble patada a un mongol», dice volviendo al álbum. Se refiere a «La maldición de la bestia». Los siguientes fotogramas le muestran con James Mason y «el Mesala de "Ben Hur"», saltando desde un árbol para derribar a un jinete en «El mariscal del infierno», «de Pancho Villa» y haciendo añicos una ventana. Ha atravesado muchas, y de algunas salió siendo mujer, como cuando dobló a la actriz Tota Alba en «Poseída por el diablo». Otra, más famosa, la traspasó como Michael York en «El regreso de los tres mosqueteros», y lo recuerda perfectamente: «Esto era un minitramp», dice señalando un toldo negro con forma de sofá sostenido por cuatro hierros. «Ella sale y él la sigue porque se va a ver con el duque de Buckinham», explica. Así que «pega un salto mortal y cae de pie».

Aunque la gravedad no siempre le ha acompañado -tiene «muchos porrazos»-, la vida le ha tratado bien para «las cosas» que ha hecho. Está casado y tiene tres hijos «estupendos». El pequeño se llama Brandy Stuckman, y «ha cogido el cine con muchas facultades», cuenta orgulloso. En su currículum conviven «Cuéntame cómo pasó», «Águila Roja», «Hispania»... Ahora está haciendo un curso de buceo. «Es importante» -dice Brandy-, por si le piden trabajos submarinos».