«La mula»: historia y entresijos de la película 'maldita' del cine español

«La mula»: historia y entresijos de la película 'maldita' del cine español

Historia y entresijos de la película 'maldita' del cine español. El actor gallego y María Valverde hablan de un proyecto con un resultado notable

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Dicen los actores de «La mula» -y no sabemos si lo dicen en broma o en serio-, que han escuchado el rumor de que el rodaje de la película acabará inspirando el argumento de otra. Y no sería de extrañar... si tenemos en cuenta los avatares que ha atravesado uno de los proyectos más convulsos de nuestro cine reciente. Es la primera cinta en años que cuenta la Guerra Civil desde las filas del bando nacional, la historia está sustentada por una novela de éxito de Eslava Galán, cuenta con algunas de las caras más conocidas por el gran público -como la de Mario Casas- y se ha visto envuelta en varios litigios judiciales que han retrasado su estreno durante años. No le falta ni un detalle, es la tormenta perfecta.

Cuando el Festival de Málaga decidió estrenar «La mula», hace un par de semanas, lo hizo consciente de que proyectaría la primera película en la historia del certamen firmada por «Anónimo». Se puede considerar que esa palabra esconde el nombre de Michael Radford, el director británico que impulsó el proyecto y que lo rodó prácticamente hasta el final; también se puede pensar que «Anónimo» es Sebastián Grousset, el director al que se contrató cuando Radford abandonó el rodaje, pocos días antes de terminarlo en octubre de 2009; y una tercera opción apunta a Alejandra Frade, la productora que ha sacado el proyecto adelante hasta estrenarlo, aunque esa autoría debería ser compartida con la montadora Teresa Font.

Las crónicas periodísticas de los últimos años están llenas de culpables, señalados por dedos acusadores de toda clase y condición. El resumen del embrollo es complicado. La productora Gheko Films -propiedad de Alejandra Frade, hija del mítico José Frade- asegura que Radford incumplió sus compromisos financieros con la parte española del filme -porque «La mula» es una coproducción entre España, Reino Unido e Irlanda-; el cineasta alega que Frade se negó a firmar los contratos de coproducción que permitirían a la parte británica desbloquear las ayudas públicas a las que tiene derecho en su país, lo que le impide pagar; el ministerio de Cultura, ante aquel desaguisado, bloqueó la concesión de la licencia de exhibición para la película.

En julio de 2012, Radford -director de películas como «El cartero y Pablo Neruda» o «El mercader de Venecia»- emitió un comunicado en el que denunciaba que la productora había auspiciado un «montaje ilegal de la película con grabaciones en vídeo de las tomas del rodaje». Finalmente, Alejandra Frade, que había llegado a denunciar al exdirector del ICAA Ignasi Guardans por impedir el estreno de «La mula» por razones ideológicas, declaró a los medios el pasado otoño que los tribunales le habían dado la razón, y que la película podía estrenarse porque es netamente española. Quizá nadie emitió un suspiro de alivio mayor que el de Eslava Galán, el autor de la novela y coguionista. La historia del mulero Juan Castro es, al fin y al cabo, la historia de su padre.

«Cuando Radford se fue , pensaba que era una broma»

La rueda de prensa de la película, en el Festival de Málaga, comenzó de forma algo tensa. El interés por el conflicto que hemos intentado describir era máximo. El actor Secun de la Rosa, «El chato» en la cinta, aseguraba que «es una película de Michael Radford», mientras que Mario Casas, el protagonista, recordaba que «estamos aquí porque Alejandra ha luchado durante tres años para que se pueda estrenar». Durante su conversación con ABC, antes de esa comparecencia con el resto de los medios, Mario Casas rememoraba aquel fatídico final de rodaje: «Cuando Michael se fue yo no entendía nada, pensaba que era una broma. Quedaban cinco días de rodaje y creía que nos estaban tomando el pelo. Michael es un tipo irónico. Pero no», decía ensombreciendo el gesto.

«Hubo problemas externos de los que no me quise enterar», resuelve el actor. «No me quiero enterar... porque creo que va en mi contra. Al final, para lo que me pagan es para interpretar, para preparar un personaje. Lo que decidimos los actores fue tirar para delante. Ponernos la película en la mochila, a la espalda, estábamos haciendo un trabajo que nos estaba costando mucho. ¡Teníamos que olvidarnos de todo! Al final parece ser que Alejandra Frade lo ha conseguido, y es la persona con la que tenemos que estar, la persona que ha hecho que la película salga adelante y que hoy podamos verla». Casas asegura que, desde que Radford se marchó, ha hablado con él dos veces. «Hay que quedarse con el estreno de la película, con que la gente va a poder verla».

María Valverde, la coprotagonista, no quiere pensar en el montaje que pudo ser y que no fue. «Al fin y al cabo las cosas pasan por algo», dice en conversación con ese diario. «A los que tenemos que dar la cara por la película nos toca una labor complicada. Las circunstancias que han ido pasando nos han golpeado de frente a todos, pero no somos parte de eso. Tenemos que luchar por la película que hay, que es la mejor que podía haber. Y disfrutarlo. Sobre todo, que el público se divierta». Secun de la Rosa no se olvida de elogiar al director británico. «Lo bonito de mi personaje... se lo debo a Michael. Me encantaría que pudiese firmar una edición especial dentro de unos años, como hacen con ‘Alien’. Ojalá todo acabe en una conciliación», asegura.

Un premio para Casas

El paso de «La mula» por Málaga ha tenido un sabor muy dulce para Mario Casas. El jurado le ha concedido la Biznaga de Plata al mejor actor, y es el primer gran premio interpretativo que recibe... otorgado por compañeros de profesión. «No puedo ser objetivo con lo que he hecho en ‘La mula’», confiesa el actor. «A mí me cuesta mucho verme, me cuesta todavía más escucharme, pero lo que sí sé es que he seguido trabajando muchísimo, me he dejado la vida, me he dejado la piel, me he encontrado en el camino en estos cuatro años a gente que me ha aportado cosas muy buenas. Cada vez me siento más actor, cada vez quiero contar las historias mejor y seguir llegando al público», confiesa.

Su personaje, el mulero reclutado por el bando nacional que se enamora perdidamente de Conchi, la joven cordobesa que interpreta María Valverde, se presenta en la pantalla con un nítido acento jienense... que Casas tuvo que entrenar con la ayuda de un admirador. «Llegué a Andújar con un amigo, a la aventura, me fui a un hotel para coger habitación... y de repente vino un chico de 20 años y me pidió una foto. Lo oí y dije... ¡yo quiero ese acento! Me gustó el soniquete que tenía, que no era muy marcado, me gustó la inocencia que tenía en su voz, una naturalidad brutal. Le contesté que yo me hacía la foto pero que él tenía que echarme una mano. ¡Me llevó a su cortijo con su familia durante una semana!».

Valverde, su compañera en éxitos sonados como «Tres metros sobre el cielo», se alegra del reconocimiento al trabajo de Mario. «Lo ha demostrado siempre, lo que pasa es que, a veces, si haces un trabajo que tenga mucho éxito... corres el peligro de que te califiquen de una manera, aunque puedas ser todo lo contrario. Yo me alegro de que ahora se le vea con otros ojos, porque es un muy buen profesional y un muy buen actor, ¡pero lo viene siendo desde siempre!».