Una de las imágenes de la muestra - ABC

Hiperrealismo vasco para estrenar el otoño en el Bellas Artes de Bilbao

La pinacoteca abre temporada con una revisión a la trayectoria de Jesús Mari Lazkano

BILBAO Actualizado:

El Museo de Bellas Artes de Bilbao abre la temporada otoñal con una revisión a la trayectoria del pintor Jesús Mari Lazkano (Bergara, Guipúzcoa. 1960), uno de los nombres más eminentes del panorama artístico vasco actual.

La muestra, que lleva por título «Lazkano. De la arquitectura a la naturaleza», explora la interacción entre ambas con representaciones hiperrealistas de la realidad, que beben de la tradición romántica, con especial influencia de Caspar David Friederich, y el espíritu de los surrealistas. En sus propuestas, el artista guipuzcoano propone sutilmente al espectador un juego conceptual entre lo real y lo representado, «dejando al descubierto un mundo simbólico muy complejo, un laberinto de intenciones», según ha explicado durante la presentación el director de la pinacoteca, Javier Viar.

Oníricos paisajes

El montaje incluye 82 pinturas de distintos formatos entre las que se incluyen representaciones personalísimas de la Roma imperial o del «sky-line» neoyorquino, de las edificaciones de Mies van der Roe o Frank Lloyd Wright, o composiciones dominadas por oníricos paisajes naturales. La cuidadísima técnica con la que Lazkano resuelve sus pinturas las convierte en realidades casi fotográficas. Destaca especialmente la serie de 20 obras realizadas ex profeso para la exhibición y que están dedicadas al propio Museo de Bellas Artes de Bilbao. Fascinado por los dos edificios que conforman la pinacoteca -el neoclásico y el más moderno, que recoge la herencia de Mies van der Rohe- y el privilegiado entorno que rodea al conjunto, pulmón de la capital vizcaína.

Durante el acto de presentación de la exposición, celebrado ayer en la pinacoteca bilbaína, el artista habló de su fascinación por la arquitectura y naturaleza e invitó al espectador a repensar su obra. «Entiendo la pintura como una construcción intelectual que te empuja a la reflexión. Siempre he sido muy consciente de que mis cuadros no terminan en el estudio, sino que son narraciones que deben ser completadas por el espectador», señaló Lazkano