Schnabel: «En España me siento en casa»

Rescata 80 polaroids de su álbum personal y las exhibe en el Centro Niemeyer de Avilés

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—Artista, pintor, fotógrafo, músico... Parece que hay varios Julian Schnabel trabajando codo con codo en cada uno de sus proyectos. ¿Cuál de ellos visita Avilés?

—Vengo con esta exposición de fotografías de 20 x 24. Acudo en mi estado actual, como artista.

—¿Hasta qué punto es significativo el papel que desempeña su herramienta de trabajo (su cámara) en su obra?

—En estas fotos en particular, un papel enorme; la cámara funciona como máquina del tiempo. A pesar de que las imágenes fueron tomadas en 2010, parece como si fueran de antes de que se hubiera inventado la polaroid.

—¿Cómo influye la plasticidad de la pintura en su técnica fotográfica y viceversa?

—Para mí, ambos son objetos físicos. Las fotografías no son imágenes de algo, son entidades en sí mismas. Transportan el tiempo consigo.

—¿Qué hace que valga la pena mirar una fotografía?

—Me atraen objetos, personas o acontecimientos a los que se ha dado de lado. Algunas de estas imágenes no son de nada, son retratos de momentos o lugares que, de no haber sido fotografiados, habrían pasado desapercibidos.

—¿Qué método o criterio sigue para elegir la manera de contar las cosas?

—Ahora mismo hablo de fotografía. Estas no son capturas, no es que vaya por la calle con la cámara retratando cosas normales: concretamente, estas imágenes tienen que ver con la familia, con amigos, con retratar lo que hago. Se convierten en un diario.

—¿Se ve jubilándose?

—No, un artista no se jubila. No existe la jubilación para un artista, solo la muerte puede retirarte.

—¿Cómo lleva la mezcla de vida personal y profesional?

—Lo mejor que puedo.

—¿Qué opina del panorama artístico español?

—Es vasto y horizontal, con un profundo sentido del crecimiento y del humor.

—¿Desde dónde miraría Julian Schnabel a España? ¿Por dónde empezar?

—¿Que cuál es el punto de partida? Milagros, una cocina de San Sebastián, o el abrazo de Javier Bardem. Construyo mi mirada de España desde San Sebastián, desde Madrid, desde Borox (Toledo). Como extranjero que siempre ha sido bien acogido por este país, digo que es un lugar cariñoso y familiar. Me siento en casa.

—¿Dónde concentraría esa mirada?

—En la belleza de Olatz. En el Prado, en Gaudí... En la lengua española.

—Conoce a Javier Bardem. Tras «Antes que anochezca», ¿volverá a trabajar con él en el futuro?

—Es un gran actor. Su talento está por encima de su trayectoria. Y también creo que Penélope es una gran actriz. Me alegro mucho por ellos. No necesitan una trayectoria: se tienen el uno al otro. Si hago otra película en algún momento, trabajaría con ambos.