Leonora Carrington: figura secreta

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Leonora Carrington, británica de nacimiento, irlandesa de madre, y mexicana de adopción, parecería que hubiera vivido, no una, sino varias vidas, todas ellas novelescas. Alumna de Ozenfant, pronto, de la mano de Max Ernst, dejó de lado las aristas nítidas del purismo por los laberintos y enigmas del surrealismo. Contribuyó decisivamente a la vertiente narrativa del movimiento, con «Abajo», impresionante relato, escrito a instancias de Pierre Mabille, de su huida hacia Madrid y de su internamiento en un psiquiátrico santanderino.

Partícipe, en ausencia, en 1940, en la Exposición Internacional del Surrealismo de México, organizada por André Breton —que tampoco estuvo presente—, César Moro y Wolfgang Paalen, en 1942 llegaría ella misma a la región más transparente, casada por conveniencia con el poeta y diplomático mexicano Renato Leduc. Maravillosas fotos amarillentas, tomadas por Caty Horna, nos la muestran, en aquella tierra de asilo, junto a los citados César Moro y Paalen, a Alice Rahon, a Benjamin Péret, a Remedios Varo... Con el fotógrafo húngaro Chiqui Weisz tuvo dos hijos, uno de los cuales, Gabriel, en 1989 me enseñaría con muchísimo misterio el retrato de su madre por Max Ernst, en un bosque como del aduanero Rousseau.

Fascinante el universo plástico y literario de esta figura secreta. Universo onírico, hermano del ocupado por Remedios Varo, y en el cual confluyen diversas mitologías y leyendas, sobre todo la celtas de su Inglaterra natal, y las mayas y demás de su patria de adopción, donde uno de quienes mejor tradujeron a palabras su pintura, fue Octavio Paz, que en una ocasión la vio como moradora de un «país de nieve y alas», y en otra evocó a su propósito el mundo de Alicia, y en otra más, la describió, en una fotografía de juventud, como «una sonámbula escapada de un poema de Yeats, entre las rocas blancas y el mar verde del Norte»…