Detalle de «Thérèse sobre una banqueta» (1939), de Balthus
Detalle de «Thérèse sobre una banqueta» (1939), de Balthus - CHRISTIE'S

A subasta uno de los polémicos retratos que Balthus hizo de Thérèse, su niña-musa

«Thérèse sobre una banqueta» (1939) será vendido el 13 de mayo en Nueva York. Su precio estimado oscila entre 12 y 18 millones de dólares

MadridActualizado:

Tenía tan solo diez años Thérèse Blanchard cuando a finales de 1935 se cruzó en su camino un joven pintor de 28 años, de nombre y porte aristocrático: Balthasar Klossowski de Rola (Balthus). El estudio de Balthus se hallaba en Rohan, cerca de la plaza de l’Odeon en París, a pocas manzanas de la casa donde vivía la numerosa familia Blanchard. El padre era camarero. De 1936 a 1939 Thérèse se convirtió en la musa predilecta del pintor que colmó de deseo y erotismo la edad de la inocencia; la retrató, de los 11 a los 14 años, en unas diez pinturas. En algunos casos sola; en otros, acompañada de Hubert, su hermano dos años más pequeño que ella. Uno de esos cuadros es «Los hermanos Blanchard» (1937), que fue adquirido por Picasso y, tras su muerte, lo donó la familia al Estado francés.

El Metropolitan atesora en su colección dos retratos de la joven musa, ambos de 1938. Uno de ellos, «Thérèse soñando», sufrió un intento de censura: más de 12.000 personas firmaron en 2017 para que se retirara de las salas del museo neoyorquino, que no cedió. Estas tres obras cuelgan en la exposición que dedica a Balthus, hasta el 26 de mayo, el Museo Thyssen.

La sala Christie’s sacará a subasta el próximo 13 de mayo en Nueva York obras de la Colección de Dorothy y Richard Sherwood, pioneros mecenas artísticos de California que lograron atesorar una colección de gustos exigentes y calidad excepcional. La pareja tenían un profundo conocimiento del arte y había trabado amistad con artistas como Richard Diebenkorn, David Hockney y Robert Graham. Los Sherwood se sumergieron en la dinámica escena artística de California en la década de 1960. Artistas emergentes, conservadores de museos, historiadores del arte y marchantes frecuentaban las veladas en su casa. Durante décadas, la pareja dedicó su tiempo, su energía y sus recursos a ayudar a construir algunas de las principales instituciones en el sur de California, incluyendo el Museo de Arte de Los Ángeles (LACMA).

Detalle de «Thérèse soñando» (1938), de Balthus
Detalle de «Thérèse soñando» (1938), de Balthus - METROPOLITAN MUSEUM, NUEVA YORK

A lo largo de los años, construyeron con avidez su colección privada, comprando aquello que amaban: Picasso, Matisse, Henry Moore, Stuart Davis, Frank Stella... A menudo sus trabajos llegaban a su hogar directamente desde el caballete de un artista. En la mansión de los Sherwood cada habitación mostraba un tesoro. En la sala de estar estuvo colgado durante casi sesenta años «Thérèse sobre una banqueta», pintado por Balthus en 1939. Es uno de los diez retratos que pintó de la joven musa. Se vio por última vez públicamente en la exposición «Gatos y chicas», que celebró el Metropolitan Museum de Nueva York en 2013. El cuadro fue imagen de la portada del catálogo. Es la mejor obra de Balthus que ha salido al mercado. Su precio estimado: 12-18 millones de dólares.

Según Sabine Rewald, conservadora del Met neoyorquino y especialista en Balthus, «las niñas de Balthus, cuando están despiertas, nunca sonríen. Permanecen ensimismadas, pensativas, ociosas, absortas en sus fantasías, soñadoras», o simplemente aburridas por tener que pasar horas posando. Aparecen recostadas en un sofá o un sillón. En algunos casos, las niñas levantan sus faldas, dejando ver su ropa interior. Balthus retrata en estos polémicos cuadros el paso de la feliz infancia a la incómoda adolescencia, juega con el erotismo y la inocencia en los retratos de sus lascivas Lolitas. «Estas obras suponen un examen psicológico. Thérèse no era muy atractiva, y estaba malhumorada, pero él la retrató con una gran inteligencia y fortaleza en su interior. Fue la única niña a la que dio nombre en sus retratos. Su arte tomó a partir de entonces una nueva dirección», afirma Rewald, quien trató de localizar durante treinta años a Thérèse. Finalmente, en el distrito 14 de París le dieron noticias suyas: nació en 1925 y murió en 1950, a los 25 años, pero en el hospital donde falleció no le revelaron la causa.