Los más de cien paneles se exponen en un espacio abierto, en la sala 105 del Guggenheim - EFE

Las «Sombras» de Warhol, sin muros en el Guggenheim

El museo bilbaíno acoge los 102 paneles de una obra que muestra al artista en su faceta más «abstracta»

PABLO PAZOS
BILBAOActualizado:

Sin muros y sin restricciones. Así se exponen desde este viernes y hasta el 2 de octubre, en la sala 105 del Museo Guggenheim Bilbao, los 102 paneles que compone la obra «Sombras (Shadows)» de Andy Warhol. «Es una obra que se modula en función de los espacios en los que se expone. La primera vez que se expuso en la galería en enero de 1979 solamente pudieron exponer 83. Y solo 67 al público. El resto estaban en la parte privada de la galería», ha explicado Lucía Aguirre, comisaria de la muestra, en la presentación de la exposición. «Contamos con un espacio que nos permite que veamos la obra de manera completa, sin ningún muro ni ninguna construcción que haga que perdamos la perspectiva de lo que es la obra en su totalidad. La sala tiene 1.000 metros cuadrados y nos ha encajado al milímetro. 103 no entraban. Hemos tenido una suerte impresionante». Es tan solo la segunda ocasión -la primera fue en París- que se muestran los 102 paneles en Europa.

«Al público le va a sorprender», avanza. «Se aleja de la faceta más conocida o habitual de Warhol», amplía Juan Ignacio Vidarte, director general del Museo Guggenheim Bilbao. Creada por el mítico artista estadounidense cuando tenía 50 años, forma parte de sus seis series tardías, que comenzaron con «Corrosión» y terminaron con «Los hilos», y que están consideradas «abstractas, entre comillas», dentro de su producción. «Una obra muy pictórica, muy manual, a pesar de la apariencia repetitiva», subraya Vidarte. En efecto, al ingresar en la sala se tiene la sensación de que se trata de la misma creación y que la única diferencia la marca el color -17 diferentes en total-.

Nada más alejado de la realidad. Esta obra, de hecho, permite «perder esa imagen de la serialidad en la obra de Warhol», aclara Aguirre. «Cada uno de los 102 lienzos son totalmente diferentes. Cuando entramos tenemos esa sensación de repetición, pero según vamos avanzando, vamos captando todas esas diferencias». La comisaria explica así el proceso de creación: «Utilizó una mopa con espoja cargada de pintura, en diferentes colores. Hay colores en los que quiere que se evidencie más el uso de esta técnica, por ejemplo los berenjenas, los verdes; en otros pasa más desapercibida, los rosas, los azules. Sobre esta primera aplicación de acrílicio serigrafió dos imágenes. Una es "The peak", la más alta, que sería el positivio, y la otra "The cap", el negativo».

Aguirre añade que «Sombras» permite estudiar la técnica, la misma que tienen las Marilyn», expuestas en la tercera planta del Guggenheim bilbaíno. «El icono de Marilyn es lo que nos llama la atención. Es lo que sucede en la mayoría de las obras de Warhol, las imágenes icónicas es con lo que nos quedamos. El color y la técnica de aplicación muchas veces pasa a un segundo plano. Sin embargo en las "Sombras" eso pasa a un primer plano. Los colores son lo que más nos llama la atención, y también ver los trazos de la pintura acrílica».

Mejores críticas para sus fiestas

«En su época supuso algo muy importante para Warhol», sitúa la obra en su contexto la comisaria. «En el 65 produjo un parón en su producción pictórica. Regresó en el 72. La primera gran exposición que tuvo fue en el 74 en París, la exposición de Mao, pero esta es la primera gran exposición en Nueva York después del parón del 65». Fueron de hecho dos las inauguraciones. «A la primera acudió muy poca gente, era para un grupo reducido el círculo de amigos en torno a Warhol». Personajes como Truman Capote y Philip Johnson. «Al día siguiente, el comentario que hace sobre la inauguración más pública, es que le dolía la mano porque tuvo que saludar a 3.000 personas».

El encargo inicial consistía en crear 100 paneles, pero Warhol elaboró 108. Los 102 que se muestran en Bilbao pertenecen a la Dia Foundation, mientras los seis restantes están repartidos en colecciones privadas. Recibió, en su momento, «críticas positivas y negativas». En un artículo para «New York Magazine» comentó que «todas sus exposiciones tenían malas críticas, pero las fiestas tenían unas críticas estupendas».

En ese mismo artículo, relata Aguirre, se recoge un episodio controvertido que tuvo lugar durante la presentación de «Sombras», relatado por el propio artista. «Habla de la obra como si fuera un disco decorado. Sin embargo, en la inauguración, cuando René Ricard le dice que esta obra es decorativa, es algo que le molesta profundamente, pierde los papeles». Un arranque de ira consignado en sus diarios. «Dice que perder los papeles y que le vieran de esta manera es algo que le avergüenza».

«No creo que considere que es una obra menor. Dice que es impactante por su monumentalidad», resume Aguirre la impresión del propio Warhol sobre «Sombras». En Bilbao se disponen en un «espacio abierto», lo que permite una «visión completa» y un disfrute sin (apenas) precedentes.