La exposición en Berlín ha causado gran expectación
La exposición en Berlín ha causado gran expectación - REUTERS

Solo seis obras de la colección Gurlitt, el marchante nazi, han sido restituidas en seis años

Las obras requisadas al hijo del marchante de los nazis se exponen en Berlín por primera vez

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Las autoridades alemanas han confirmado esta misma semana que han sido identificados como obras expoliadas por los nazis cuatro dibujos que pertenecieron a la familia de Cornelius Gurlitt, el anciano alemán que en 2013 escandalizó al mundo cuando trascendió que guardaba una espectacular colección de arte en casa. Era hijo de Hildebrand Gurlitt, el marchante de los nazis que, aparentemente, atesoró una gran colección mientras distraía obras requisadas por los nazis.

Los cuadros eran de la hermana de Gurlitt, fallecida en 2012. Tras su muerte, pasaron a manos de nuevos propietarios, quienes decidieron entregarlos al Centro Alemán de Pérdidas de Bienes Culturales para que los estudiara y determinara si habían sido confiscados de forma ilegal a sus dueños por el Tercer Reich.

Pero se trata solamente de excepciones, De las 1.500 obras de primer orden que aparecieron amontonadas en un apartamento de Múnich y en una casa que poseía Gurltt en la ciudad austríaca de Salzburgo, solamente 6 han sido restituidas hasta ahora durante los cinco años que duran ya las investigaciones.

«Tenemos un sistema de colores. Una vez es investigada la proveniencia de una obra, le ponemos una etiqueta. Roja quiere decir que debe ser restituida y que el museo no va a asumir su propiedad. Amarilla significa que podemos decidir si se queda en el museo o no y tenemos ahora mismo 327 obras con etiqueta amarilla. Las verdes son las que pasan al inventario», explica Nina Zimmer, directora del Zentrum Paul Klee y del Museo de Bellas Artes de Berna, que a día de hoy no sabe explicar por qué Gurlitt, en su última versión del testamento, quiso que su herencia quedase en Suiza.

«En una de las exposiciones tematizamos esa pregunta y exhibimos algunas de las mejores tesis. Quizá sencillamente porque era el país en que pasó vacaciones de niño comiendo chocolate, pero me temo que nunca sabremos a ciencia cierta la respuesta a esa pregunta», añade.

Una sala de la muestra
Una sala de la muestra - REUTERS

Cuando el tesoro Gurlitt fue descubierto, su valor fue calculado a bulto en unos mil millones de euros, una cifra que ha sido corregida al alza, aunque el intendente del Bundeskunsthalle Rein Wolfs se niega a ha concretar la valoración.

Solamente el pequeño conjunto que comienza a ser expuesto hoy en el Martin Grupius de Berlín «resulta incalculable». Contiene obras de Monet, Cézanne, Renoir, Dix, Nolde o Beckmann, además de un Rembrandt, varios Picasso, varios Munch, varios Marc… Esta exposición, bajo el título «Inventari Gurlitt», sucede a las dos primeras exposiciones individuales en Berna y Bonn, «en las que el éxito de público no solo ha sido medido en cantidad, sino también en calidad. La media de tiempo de los visitantes en la puerta era de tres horas. La gente tiene hambre por ver estos cuadros, en parte por la expectación mediática a su alrededor, pero también porque un hallazgo de este tipo es muy posible que no vuelva a suceder nunca», reflexiona Wolfs.

«Nos hemos centrado aún más en el destino humano de estas obras»,ha explicado el también comisario de la exposición, con la que el equipo de investigadores espera dar publicidad a las obras con la esperanza de que vayan surgiendo herederos de sus legítimos propietarios.

La secretaria de Estado de Cultura del Gobierno alemán, Monika Grütters, ha explicado que «es un punto de partida desde el cual más investigadores que hasta ahora pueden llegar al fondo de la verdad con mejor equipo que antes». «La exposición sensibiliza cómo de laborioso, largo e inmenso es el trabajo de esclarecer el origen de los bienes culturales», subrayó.

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