«Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II», de Sofonisba Anguissola
«Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II», de Sofonisba Anguissola - MUSEO DEL PRADO

A Sofonisba Anguissola lo que es suyo

El Museo del Prado retirará el «atribuido a» de la cartela del «Retrato de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II»

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El Museo del Prado ha confirmado hoy a través de las redes sociales que en los próximos días actualizará la cartela que acompaña al « Retrato de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II» para borrar el «atribuido a » que precedía al nombre de su autora, Sofonisba Anguissola.

«Ya hay tanta información, tantos datos técnicos, tanto acuerdo generalizado entre los que nos dedicamos al retrato de corte que ya no viene al caso poner el atribuido sino afirmar con contundencia que es una obra de Sofonisba Anguissola», afirma Leticia Ruiz, conservadora del Museo del Prado, en un directo en Instagram.

No es la primera vez que la pinacoteca repara una injusticia con esta pintora, la primera mujer con obra expuesta en el Prado. Del retrato de Felipe II que ahora luce con su nombre se pensó durante siglos que era obra de Juan Pantoja de la Cruz. Así aparecía inventariado en el Alcázar de Madrid en 1686 y así permaneció atribuido hasta que en 1990 los estudios llevados a cabo con motivo de la exposición de 1990 sobre «Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II» señalaron con solidez a esta artista de Cremona (Italia) que vivió 96 años, algo insólito en su época, a finales del siglo XVI y principios del XVII.

Primogénita de una familia de la baja aristocracia, Sofonisba fue educada en la pintura como sus otras cinco hermanas, aunque ella fue la que más destacó. Su padre se encargó de publicitar su trabajo, enviando a distintas personalidades sus pequeños autorretratos de extraordinaria factura, firmados por ella, hasta que llegó su fama a través del Duque de Alba hasta Felipe II. Por sus dotes para el arte se convirtió en 1559 en dama de compañía (y maestra de pintura) de Isabel de Valois, la tercera esposa de Felipe II, hasta la muerte de ésta en 1568. Aún permaneció unos años más en la corte española, participando en la educación de las infantas, hasta que en 1573 se casó con Fabrizio Moncada, hermano del virrey de Sicilia, y regresó a Italia. Tras la muerte de su primer esposo, contrajo matrimonio con el noble genovés Orazio Lomellino y vivió en Génova y en Palermo. Su segundo marido haría escribir este epitafio en su sepulcro: «Por su belleza y extraordinarias dotes pertenece a las mujeres famosas del mundo. En la representación de la imagen humana fue tan insigne que nadie de su tiempo fue estimado de igual manera».

Quizá exagerara Orazio Lomellino, pero su talento fue elogiado por Vasari y Anton van Dyck quiso visitarla en Palermo en 1624. El ilustre pintor flamenco la retrató en su cuaderno de viaje, «anotando una edad de 96 años que no la impedía conservar un genio sutil y ser capaz de discutir todavía sobre la pintura», según señala el Museo del Prado en su biografía.

La pinacoteca madrileña, que prepara para 2019 la exposición « Sofonisba Anguissola-Lavinia Fontana. Dos modelos de mujeres artistas», es el museo que tiene más obra de esta artista, cuyo nombre comenzó a ser rescatado del olvido en el siglo XX.

Detalle con el retrato de Felipe II
Detalle con el retrato de Felipe II- MUSEO DEL PRADO

Con la actualización de la cartela del «Retrato de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II» se da un paso más en la reparación histórica de esta pintora «mítica», que se convirtió en modelo de «dama aristocrática» y «virtuosa», según Ruiz.

Aunque la obra fue anteriormente atribuida a Antonio Moro o a Sánchez Coello, la conservadora del Prado señala que había detalles que llevaban a pensar en Anguisola, como «la suavidad con la que se trata las manos, cómo hace unas sombras muy difuminadas en el rostro y por el absoluto parecido con un busto que se conserva en Viena de Isabel de Valois y que es seguramente el primer retrato que le hace Sofonisba cuando ambas están en la corte española».

Jorge Sebastián Lozano, investigador en la representación de las mujeres de la casa real en la España del siglo XVI y profesor de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, ya se mostraba convencido en 2012 de que era obra de Anguissola: «Me lleva a pensar que sea de ella ese detalle de la mano derecha con un retrato en miniatura, un retratico o, como se llamaba en la época, un naipe, de Felipe II».

Sebastián Lozano explicó en su conferencia sobre « Maestros en la sombra. La otra cara del Museo del Prado» que aunque no se conoce con exactitud la fecha del retrato, de los distintos pintores que habían trabajado en la corte en esos años, la única que había utilizado una composición así era Anguissola. Además, antes de llegar a España como dama de compañía de Isabel de Valois, la artista había tenido contacto en Italia con Giulio Clovio, la celebridad en miniaturas de la época. Se especula con que el retrato podría tener connotaciones políticas porque podría haber coincidido con las llamadas Vistas de Bayona, un encuentro que tuvo lugar en 1565 entre la reina de Francia Catalina de Médicis y su hija Isabel de Valois, que acudió enviada por Felipe II y defendió los intereses de la monarquía española.