Román Fernández-Baca (centro), en Sevilla en marzo de este año
Román Fernández-Baca (centro), en Sevilla en marzo de este año - RAÚL DOBLADO

El sector del arte reclama cambios en los jurados de los premios públicos

Piden un modelo similar al llevado a cabo en el premio Velázquez, donde las asociaciones de profesionales son quienes proponen a las personas que deben formar parte de los mismos

MadridActualizado:

Las principales asociaciones del sector del mundo del arte en España recibieron ayer con asombro e incredulidad los movimientos en el jurado del premio Nacional de Artes Plásticas, del que salieron tres personas ya elegidas (Virginia Torrente, Miguel Cereceda y José Miguel G. Cortés) y se sustituyeron por otras tantas (Estrella de Diego, Javier Montes y Ferran Barenblit). Según las explicaciones del Ministerio de Cultura, dadas ayer vía comunicado, el nuevo director general de Bellas Artes, Román Fernández-Baca, eligió el jurado del galardón sin que nadie le hubiera informado de que ya se había designado otro previamente por su antecesor. Dado por hecho que estas cosas pudieran ocurrir, por surrealistas que parezcan, resulta cuanto menos extraño que haya personas en la primera lista que aparezcan también en la segunda y otras que, por arte de magia, desaparezcan.

En el comunicado de Cultura se dice, además, que las cartas enviadas por el Departamento que dirigía Luis Lafuente a los miembros del jurado designados –con membrete oficial del Ministerio de Cultura y la Dirección General de Bellas Artes y en las que se les invita a acudir al acto del fallo del jurado el 19 de septiembre a las 10.30 horas en la sede del Ministerio–, son meras «comunicaciones, en ningún caso notificaciones administrativas».

«Se ha hecho mal»

Los responsables de las asociaciones del sector sondeados ayer por ABC coinciden en que hay que extender el Código de Buenas Prácticas a la elección de los jurados de todos los premios públicos (nacionales, autonómicos, provinciales) y no solo a los nombramientos de los directores de museos. Y que las bases reguladoras del Nacional de Artes Plásticas deberían ser similares a las que rige el premio Velázquez, donde los miembros del jurado son designados a propuesta de la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNION AC), anteriormente denominada Unión de Asociaciones de Artistas Visuales; la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo (ADACE) y el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC).

Isabel Durán, presidenta de IAC, no cree que haya habido manipulación: «El director general de Bellas Artes debería haber comprobado, lógicamente, si estaba ya formado el jurado del premio. Lo de quitar a miembros ya nombrados de un jurado para poner a otros me parece incomprensible. Hemos pedido que nos expliquen qué ha pasado. Probablemente, ya se nombró a dedo el primer jurado. Pero se ha hecho mal. Lo que nos importa es que, a partir de ahora, se haga bien, por parte de las asociaciones del sector. La única manera de formar un jurado heterogéneo, de calidad y plural es hacerlo así. Es lo que llevamos reivindicando desde hace muchos años y como se está haciendo en el premio Velázquez. En el IAC hacemos una votación entre los socios para designar a los miembros del jurado. El del premio Nacional de Artes Plásticas, durante mucho tiempo, se hizo más o menos así. No sé por qué, recientemente, el Gobierno anterior decidió cambiar el sistema en algún momento». En febrero de 2019, dice Isabel Durán, se celebrará un gran encuentro nacional sobre el estado de los museos y centros de arte en nuestro país, donde se revisará el Código de Buenas Prácticas: «Veremos qué medidas se han quedado anticuadas y qué tenemos que mejorar. Uno de los puntos centrales de los que vamos a hablar es de los jurados. Hay que dejar estructurado y regulado este asunto. Es determinante, porque se ha hecho mucha trampa poniendo a jurados».

José Luis Serzo, presidente de Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM), advierte que lo ocurrido «es muy poco profesional. Nosotros siempre hemos defendido una cultura independiente. No se puede hacer con tanto descaro este tipo de cambios a dedo por gusto o por amiguismo. Parece un poco arbitrario el cambio repentino de ciertos miembros del jurado, sin ningún tipo de justificación. No apoyamos ese tipo de políticas. Los puestos públicos no deberían ser cambiados por el simple hecho de que un Gobierno cambie. Nosotros comenzamos a sentar las bases del Código de Buenas Prácticas. Luego se extendió a todo el sector de las artes visuales para tener unas políticas culturales transparentes, profesionales y sólidas. Y que no ocurran cosas como esta. En centros de arte de toda España la cultura se está instrumentalizando por el poder de turno».

Independencia del poder político

Juan Antonio Álvarez Reyes, presidente de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE), dice sobre este asunto: «Desde ADACE pensamos que la mejor manera de elegir los jurados de los premios Nacionales es seguir un sistema similar al que se realiza en el premio Velázquez: que las principales asociaciones del sector propongan dos jurados entre profesionales de prestigio, un hombre y una mujer, puesto que es necesaria también la paridad. Estas asociaciones (ADACE, que pregona directores; IAC, que proponga a críticos y comisiarios, Unión de Artistas Visuales, que proponga a artistas…) conocen bien el sector y así habría rotación entre los jurados e independencia del poder político».

Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, advierte:«No sabemos los criterios que utilizaron para llamar al anterior jurado, ni los usados para llamar a éste, ni el porqué del cambio. La mejor manera de hacer estas cosas, y creo que ésa debería ser la norma a seguir, es contar con las asociaciones, con los actores del mundo cultural, para conseguir tener jurados que sean representativos del sector, como ocurre en el premio Velázquez. Tengo la impresión de que aquí se ha seguido el mismo criterio dos veces, nos sabemos muy bien por qué ni en base a qué. Está siendo una batalla larga. Estaría bien que el Código de Buenas Prácticas se asumiese de una manera más extensiva a los jurados y los concursos públicos. Lo lógico es que todo el sector participe. Es la manera más limpia y más justa de hacerlo».