El realismo poético de Gotthard Schuh, en la Fundación Mapfre
«Cancán en el Tabarin, París, 1936», de Gotthard Schuh - © Fotostiftung Schweiz, Winterthur

El realismo poético de Gotthard Schuh, en la Fundación Mapfre

La muestra reúne, por vez primera en España, 93 instantáneas del fotógrafo suizo, uno de los grandes del siglo XX

MADRID Actualizado:

Recién remozada, la sala Azca de la Fundación Mapfre (General Perón, 40) vuelve a abrir sus puertas y acoge, a partir de mañana y hasta el 19 de febrero de 2012, la primera exposición en España del fotógrafo suizo, de origen alemán, Gotthard Schuh (1897-1969). Protagonista de la renovación de la fotografía en Europa y uno de los grandes nombres del siglo XX, en palabras de Pablo Jiménez, director general del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, el suyo fue un camino insólito en la fotografía europea, en parte debido a que permaneció ajeno a la II Guerra Mundial. Su actividad como fotorreportero (fue colaborador fijo de la revista «Zürcher Illustrierte») ha ensombrecido en parte su reconocimiento, pero, como explica Peter Pfrunder, director del Fotostiftung Scweiz de Winterthur y comisario de la muestra, «es mucho más que un fotorreportero». La exposición, dice, subraya la modernidad temprana y el realismo poético de su trabajo. Poco a poco, el lirismo se va haciendo un hueco en sus bellas y misteriosas imágenes.

Las 113 fotografías que cuelgan en la exposición (93 de Schuh), fechadas entre 1929 y 1956, se estructuran en diferentes ámbitos. En primer lugar, sus años tempranos, marcados por una mirada pictórica. Schuh iba para pintor, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera vocación era la fotografía. Participa en la revolución fotográfica de los años veinte. Sus estancias en París le llevan a lo que se ha descrito como realismo poético. La emoción y la sensibilidad, así como un marcado erotismo, se instalan en sus instantáneas, muchas de ellas escenas nocturnas. En marzo de 1938 hace un viaje de casi un año por Asia que le marcó profundamente: visita Singapur, Java, Sumatra y Bali. Allí retrata las «islas de los dioses» (dio título a un libro) con su exuberante naturaleza, la gente y sus culturas locales, las fiestas y rituales religiosos... A menudo se ven estas imágenes como símbolos de la búsqueda de la belleza, a semejanza de la pintura de Gauguin.

Schuh se convierte en todo un maestro para los jóvenes fotógrafos, entre ellos Robert Frank, que le reconoce como mentor. Fueron grandes amigos. La obra de Frank y la de otros fotógrafos (Werner Bischof, Paul Senn, Jakob Tuggener o Walter Läubli) con los que Schuh funda la asociación Kollegium Schweizerischer Photographen (imágenes todas ellas marcadas por la sensualidad, la melancolía, atmósferas emocionales y el lenguaje de la interioridad) cierran la muestra.