DAVID ARRANZ  Un visitante contempla una de las obras de la exposición

Salamanca expone medio centenar de pinturas del Museo de Capodimonte

Caja Duero ha hecho posible esta exposición, en la que destacan obras de Van Dyck, Mantegna, Giorgione, Miguel Ángel, El Greco, Ribera o Bernini

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BEGOÑA MORILLA

SALAMANCA. El Museo de Capodimonte presenta por primera vez fuera de sus puertas, en colaboración con Caja Duero, una selección de 54 obras que comienza su recorrido en Salamanca hoy, donde permanecerá hasta el 28 de mayo, para trasladarse posteriormente al Palacio Real de Madrid y al Museo de Bellas Artes de Sevilla, presentando un amplio periodo cronológico que parte de una témpera sobre tela de Andrea Mantegna en la que plasma a «Santa Eufemia», hasta un «Retrato de Joaquín Murat, rey de Nápoles», realizado por Antonio Calliano en 1813.

Escenas representativas de la mitología clásica y de la historia sagrada se presentan junto con retratos, crónicas de la vida social y naturalezas muertas en una exposición que supone una «tarjeta de visita a la ciudad italiana», según aseguró el comisario de la muestra y superintendente del Museo Capodimonte, Nicola Spinosa.

Spinosa señaló que lo importante de las obras expuestas es que «consigan comunicar al espectador el sentido del pintor y del alma del hombre». Así, se acerca una selección testigo de las colecciones Farnese, Borbónica, Dávalos, Borgia y Saboya, entre las que se encuentran pinturas de maestros como Giorgione, Miguel Ángel, El Greco, Ribera o Bernini.

La Sala de exposiciones de Caja Duero acoge, entre otras, las obras «San Sebastián» y «San Jerónimo», de José de Ribera; «Alegoría fluvial», de Annibale Carraci; «Cristo Crucificado», de Antonio Van Dyck; «Virgen con el niño y los ángeles», de Alessandro Tiarini; «La huida a Egipto», de Battistello; «Muchacho con un tizón», de El Greco; «Santo Apóstol», de Francesco Francanzano; o «Banquete de Herodes», de Luca Giordano. El origen del Museo de Capodimonte, primer museo público de Nápoles, se remonta a la colección de arte de los Farnese, una de las familias más poderosas de la Italia del siglo XVI. Más adelante Carlos de Borbón la amplía al instalar los fondos en el actual edificio situado en la colina del Capodimonte. Tras la caída de los Borbones la colección pasó a la Corona de los Saboyas. El Museo abrió sus puertas al público en 1957.