La estatua dañada está cubierta con un paño rosáceo - P. Ojer / Vídeo: Polémica restauración de un San Jorge en la localidad navarra de Estella

Los restauradores exigen sanciones por los daños a la talla de San Jorge de Estella

El Gobierno de Navarra paraliza la intervención que encargó la parroquia de San Miguel a una profesora de manualidades

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La Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE) ha dicho «basta, se acabó». Un nuevo caso de destrucción del patrimonio por una mala restauración ha sido la gota que ha colmado el vaso. «En el momento en el que celebramos el Año Europeo del Patrimonio, no debería pasar esto». Quien habla es el presidente de la asociación profesional de ámbito estatal, Fernando Carrera Ramírez, que agradece a ABC la denuncia del desastre que ha sucedido en Estella con el San Jorge, una talla de la iglesia de San Miguel que data del siglo XVI y que ya no tendrá arreglo.

Al menos «sabemos que el Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha paralizado la “restauración” del San Jorge», comenta Carrera. Y es lo mínimo, porque subraya que «esto se ha hecho sin la capacitación necesaria, por supuesto, pero también sin pedir permisos de quienes tienen la competencia».

Los medios lo comparan con el «Ecce Homo» de Borja. Ni una broma, según Fernando Carrera: «Después de lo de Borja, deberíamos haber aprendido que estas cosas ocurren porque falta una regulación. Hay 17 legislaciones de Patrimonio, una por Comunidad Autónoma, pero no se han reglamentado en ninguna de ellas las condiciones de una intervención sobre patrimonio. Este problema afecta a la sociedad entera».

A la vista de los daños, «de lo que se ha visto en los vídeos y fotos de la intervención» realizada por una profesora de manualidades de Estella, al parecer por encargo de uno de los párrocos, Fernando Carrera cree que «ya es una pieza irrecuperable». Y lo dice recordando que los dos principios básicos de su profesión son «reversibilidad, que todo lo que se haga se pueda eliminar, y la mínima intervención, es decir que la actuación tiene como fin la conservación del original, ejecutando lo estrictamente necesario para su recuperación, para que resista el paso del tiempo».

«Que haya consecuencias»

La asociación que representa Fernando Carrera está convencida de que no puede ser este un caso más de los que ocurren. «Creo que la profesión, y lo estamos debatiendo, ha llegado a un “se acabó”. Tiene que haber consecuencias, tienen que caer multas, tiene que activarse el elemento coactivo que está en la ley para que la ley se cumpla. Estamos cansados y enfadados. En el ámbito del patrimonio hay que forzar que se cumpla la norma secundaria y hay que dar pedagogía al ciudadano y los estamentos involucrados».

¿Quién es el responsable? La iniciativa de la desastrosa «restauración» del San Jorge ha sido de la iglesia parroquial de San Miguel de Estella. Fernando Carrera recuerda que «la Iglesia custodia un patrimonio de muchísimo valor que debería estar sujeto a los mismos protocolos, porque es un patrimonio de todos. Al menos las autoridades deberían señalar a los culpables e imponerlse sanciones».

Desde la asociación ACRE han llegado a la conclusión de que «no podemos limitarnos a denunciar los desastres que ocurren, hemos de dar un paso más. Nos falta reconocimiento social». Y, mientras, los restauradores de ACRE tienen consciencia de que sus problemas profesionales son también problemas del patrimonio en España. «No es solo cuestión de dinero, falta estrategia, un plan para evitar que vuelva a suceder, debemos regular quiénes y cómo pueden realizar las intervenciones, porque estos casos están pasando todos los días, en el patrimonio mueble, en el inmueble y en arqueología», denuncia Fernando Carrera, en el año del Patrimonio Europeo, ante una talla destrozada como la de Estella.