«Autorretrato» del pintor Antonio María Esquivel
«Autorretrato» del pintor Antonio María Esquivel - MUSEO NACIONAL DEL PRADO

El Prado presenta tres obras del pintor Antonio María Esquivel

Los cuadros del artista sevillano, propiedad de la colección del Museo, se exponen por primera vez juntos en una sala dedicada a las grandes obras del siglo XIX

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El Museo del Prado presentó el lunes una pequeña exposición comisariada por Javier Barón en la Sala 60: «Antonio María Esquivel. Pinturas religiosas». La sala ha sido diseñada para rotar conjuntos de obras del siglo XIX, elegidas por su calidad y relevancia. Y por primera vez, se presentan juntas «La caída de Luzbel», «El Salvador» y «La Virgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con ángeles en el fondo». Tres obras religiosas poco conocidas hasta la fecha que representan la gran trayectoria del pintor sevillano Antonio María Esquivel.

El cuadro central de la exposición es «La caída de Luzbel». La obra representa, en palabras de Andrés Úbeda —el director adjunto de Conservación e Investigación del museo—: «El triunfo de bien sobre el mal, la luz derrota a las tinieblas sin necesidad de utilizar armas».

«La caída de Luzbel»
«La caída de Luzbel» - MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Este cuadro es de especial relevancia en la vida de Esquivel. En el año 1839 el artista padeció una enfermedad que le dejó prácticamente ciego. A causa de esta ceguera se vio empujado a una severa depresión e intentó quitarse la vida arrojándose al río Guadalquivir. Sus amigos, grandes intelectuales de aquella época como el poeta José de Espronceda, al enterarse de lo ocurrido, reunieron el dinero suficiente para que le realizaran una operación de córnea. Un año después después, en 1840, recuperó la vista, y como muestra de gratitud hacia ellos donó el cuadro al Liceo de Madrid.

Las tres obras forman parte de la colección del Museo. Pintadas sobre un lienzo tupido que da homogeneidad a la superficie pictórica, demuestran «el cuidado del autor en elegir los soportes más caros y de mayor calidad», según comenta la técnico encargada de la restauración Eva Perales.

«El Salvador», una obra casi desconocida que fue recuperada del depósito en 2001. Ha necesitado una «laboriosa y larga restauración». Eva Perales ha señalado que el acorchamiento sufrido en algunas zonas de más volúmen, producto de varias capas de pintura con las que el artista repasó las sombras y la túnica roja y que no se secaron bien antes de cubrir el óleo con el barniz, han derivado en «piel de serpiente» que de intentar revertirla se podría llegar a dañar el cuadro.

«El Salvador» antes y después de ser restaurado
«El Salvador» antes y después de ser restaurado - MUSEO NACIONAL DEL PRADO

El último cuadro de la sala es «La Vírgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con los ángeles en el fondo». Un lienzo que, como bien apunta Perales, «destaca por el uso del amarillo» y que fue restaurado en el año 2000 para poder formar parte de la exposición internacional «Portait of Spain: Masterpieces from the Prado».

«La Virgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con ángeles en el fondo»
«La Virgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con ángeles en el fondo» - MUSEO NACIONAL DEL PRADO

También se ha reseñado el énfasis del artista en la representación de la anatomía. Tal era su afán que concibió un manual de apoyo doncente titulado «Tratado de Anatomía Pictórica», diseñado para el estudio de los pintores y los escultores. El tratado, que llegó a ser toda una referencia para los artistas de la época, incluye 18 láminas litográficas realizadas por el pintor y su hijo, Carlos María.

La exposición, que cuenta con la colaboración de la Fundación Iberdrola España como Protector del Programa de Restauración del Museo del Prado, podrá visitarse desde este mes de julio al 20 de enero del 2019.