«San Francisco de Borja y el moribundo impenitente», hasta ahora atribuido a Goya. Pasa a ser de anónimo español. Detalle
«San Francisco de Borja y el moribundo impenitente», hasta ahora atribuido a Goya. Pasa a ser de anónimo español. Detalle - MUSEO DEL PRADO

El Prado «pierde» un dibujo de Goya, pero «gana» una carta a su gran amigo Martín Zapater

El primer volumen del catálogo razonado de los dibujos del pintor aragonés retira seis atribuciones e incorpora dos nuevas obras a su corpus

SantanderActualizado:

Catalogar cerca de un millar de dibujos de Goya (520 del Prado y unos 400 de colecciones privadas y más de cuarenta museos de todo el mundo) no es tarea fácil. El Museo del Prado y la Fundación Botín andan desde hace cuatro años embarcados en este proyecto que se antoja titánico. Ayer se presentaba en el Centro Botín de Santander el primero de los cinco volúmenes de que constará el catálogo razonado de los dibujos del maestro aragonés. Entre sus principales novedades se halla la atribución de dos nuevas obras de Goya y la retirada de seis autorías. Una de las incorporaciones es «Vista de Madrid desde la pradera de San Isidro», de una colección particular. Se trata de un dibujo preparatorio para los cartones «La pradera de San Isidro».

La otra gran novedad es una carta de Goya a su «amigo amoroso» Martín Zapater con dibujos de un corazón ardiente y dos pequeñas figuras. Fechada el 10 de noviembre de 1790, ha sido adquirida conjuntamente con fondos de la Fundación Botín, la Fundación Amigos del Prado y el Museo del Prado por unos 80.000 euros. Se presentará en la pinacoteca el próximo martes. Fue subastada en Christie’s-Londres en 2007. Después pasó a manos de José María Cervelló y, tras la muerte de éste, a su viuda, María Teresa Ortiz. Sus herederos la han puesto a la venta.

Aunque es más que conocida la estrecha relación entre Goya y su amigo Martín Zapater, ayer comenzó a correr como la pólvora entre algunos medios que el pintor había salido del armario, que esta correspondencia ratificaba su homosexualidad... No es cierto. Manuela Mena, especialista de Goya del Prado, sólo confirma que había una «amitié amoureux» (amistad amorosa, entrañable) entre ambos, pero que es imposible saber si fue más allá: «Es cierto que Goya dice cosas muy fuertes en estas cartas, pero todo es ambiguo. Es un tema sujeto a debate y discusión, pero estas cartas no confirman nada. El sobrino nieto de Zapater expurgó algunas de las cartas, que han desaparecido, pero no sabemos el motivo. Puso ser por razones políticas y no sexuales».

Un artista «colosal»

La noticia de que el Prado cuenta con una nueva carta de Goya entre sus fondos queda ensombrecida por la pérdida de uno de sus dibujos, que ha resultado no serlo. Así lo han determinado la propia Manuela Mena y José Manuel Matilla, jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del museo. Ambos capitanean el equipo responsable del catálogo, en el que también escriben Virginia Albarrán, Juan Carrete Parrondo, Gudrun Maurer y Gloria Solache. Se ha retirado la atribución a Goya del dibujo «San Francisco de Borja y el moribundo impenitente», que llegó al Prado en 1931, procedente supuestamente de la colección Valentín Carderera. Ahora luce como anónimo español. Llueve sobre mojado. El Prado ya ha perdido la autoría de uno de sus cuadros: «El Coloso».

Preguntado Miguel Falomir, director del Prado, sobre cómo lleva lo de perder un dibujo de Goya –al que curiosamente (¿o no?) califica como «uno de los grandes colosos del arte occidental»–, comenta que, «si está bien fundamentado, como es el caso, no hay ningún problema. ¿Para qué me sirve tener en el museo un Goya falso?». En este sentido, advierte Matilla que lo importante es «poner en valor la colección del Prado», aunque ello suponga perder la autoría de algunas obras: «El Prado se lo tiene que autoexigir». Manuela Mena añade: «A mí no me gusta descatalogar, sino encontrar obras nuevas».

Fragmento de la carta de Goya a Martín Zapater adquirida conjuntamente con fondos de la Fundación Botín, la Fundación Amigos del Prado y el Museo del Prado
Fragmento de la carta de Goya a Martín Zapater adquirida conjuntamente con fondos de la Fundación Botín, la Fundación Amigos del Prado y el Museo del Prado - MUSEO DEL PRADO

Los otroscinco dibujos que pierden la atribución de Goya en este primer volumen del catálogo razonado son: «Carlos IV», de la colección de los herederos de Carderera, que se atribuye ahora a Manuel Salvador Carmona; dos Academias de desnudo viril de pie y de espaldas, ambas de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, de Zaragoza; un «Retrato de Goya», de un artista anónimo del XIX, del Museum of Fine Arts de Boston, y «Majo sentado», del Instituto de Valencia Don Juan, de Madrid, atribuido a Ramón Bayeu.

El volumen que ahora ve la luz cataloga unos 240 dibujos, distribuidos en cuatro grandes conjuntos: el «Cuaderno italiano» (1771-1788), los dibujos incluidos en las cartas de Goya a Martín Zapater y los dibujos para pinturas y grabados (entre ellos, los preparatorios para aguafuertes basados en pinturas de Velázquez). Además, se incluyen estudios técnico y del soporte de las obras, así como dibujos no conocidos pero que se sabe que hizo Goya.

Sentido del humor

En realidad, este volumen será el segundo del catálogo razonado, pues el primero, que se publicará al final del proyecto, reunirá, a modo de epílogo, los resultados y conclusiones de las investigaciones, analizará la técnica de Goya y el valor del dibujo en el proceso creativo de sus pinturas y estampas, sin olvidar la dispersión y el coleccionismo de sus trabajos. Los tres volúmenes restantes se ocuparán, entre otros, de sus libros de dibujos (A-H), y los dibujos preparatorios para sus series de estampas («Caprichos», «Desastres de la Guerra», «Tauromaquia» y «Disparates»). Aunque se preveía que los cinco volúmenes estuvieran listos en 2019, es una utopía. El próximo año sólo verá la luz el segundo volumen. El proyecto cuenta con un presupuesto en torno a 1,5 millones de euros, que pagará la Fundación Botín. El Prado, que aporta el personal y los medios técnicos, cerrará en 2019 su bicentenario con una ambiciosa exposición de los dibujos del artista.

Para Javier Botín, presidente de la Fundación Botín, este catálogo será referencia mundial del dibujo de Goya». «Un hito historiográfico y editorial», en palabras de Miguel Falomir, para quien Goya «es el más actual de todos los artistas». Sobre el carácter de Goya, Manuela Mena destaca su optimismo y su sentido del humor hasta el final de su vida. «La leyenda hispánica nos ha dejado a un Goya loco, depresivo, terrible, violento, revolucionario, amante de la duquesa de Alba.... No era así. Era muy amigo de sus amigos, tenía un gran sentido del humor y una enorme capacidad política. Sobrevivió a las zancadillas y trampas de la Corte». Alaba su capacidad técnica («muy pocos consiguen lo que él con una sola línea»), de síntesis y abstracción, su precisión y su habilidad para representar personajes por dentro y por fuera. «Buscó la perfección toda su vida», apostilla José Manuel Matilla.