Una polémica obra de Maurizio Cattelan en la Bienal de Sevilla divide al Gobierno de Chaves

Juana de Aizpuru tildó de hipócrita a la sociedad que «pide retirar un muñeco cuando vemos a diario que hay imágenes de niños con sus madres que se mueren»

ANDRÉS GONZÁLEZ-BARBA/
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SEVILLA. Marejada en la Junta de Andalucía. A Manuel Chaves se le han «revolucionado» dos Consejerías por un quítame allá esta escultura: una polémica obra de Maurizio Cattelan, que incluye a un niño «ahorcado» en las mismas puertas de la I Bienal. El desencuentro arrancó cuando hace unos días la Consejería para la Igualdad y Bienestar, de la que es titular Micaela Navarro, pidió a la Bienal la retirada de, a su juicio, tan poco poética pieza.

En un comunicado remitido a Efe, la Consejería responsable de las competencias de la protección de los derechos de los menores anunciaba que había puesto en conocimiento de la organización de la Bienal su «malestar por la exhibición de la figura de un niño colgado» en la muestra. «Dentro del más absoluto respeto a la libertad de expresión artística de los participantes, esta Consejería, a través de su Dirección General de Infancia y Familias, va a solicitar formalmente a la organización de la Bienal que se valore y reflexione sobre la retirada de esta escultura de la muestra, dado su perfil extremadamente violento», recalca.

La Bienal no se da por aludida

Este Departamento de la Junta andaluza también recuerda que la primera edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla «va a ser visitada por miles de personas, entre ellas muchos menores de edad». La escultura de Cattelan está constituida por tres mástiles de bandera, de uno de los cuales cuelga ahorcada la figura de un niño, y está instalada en el gran patio que antecede a la iglesia del antiguo monasterio de La Cartuja de Sevilla.

Sin embargo, la organización aún no ha recibido esta solicitud de retirada de la obra, según diversas fuentes consultadas por ABC: «La Bienal no ha recibido ningún comunicado de la Junta y nos hemos enterado de la polémica por la Prensa». Estas mismas fuentes señalaron que ya el comisario de la Bienal, Harald Szeemann, advirtió «que iba a haber obras polémicas. Hace algunos años se hizo una escultura de un Papa tirado en el suelo con meteoritos que fue fuente de polémica, pero salía con los ojos abiertos y sujetaba una cruz». Asimismo, los responsables de la Bienal explicaron que el niño de Cattelan «está con los ojos abiertos y sonríe. En verdad, esta escultura es un autorretrato del artista cuando era niño». El propio Szeemann ha comentado que «hay que mirar el lado positivo y que, de momento, no vamos a hacer nada al respecto».

«La sociedad mira, pero no ve»

La antorcha del artista italiano la empuñó ayer la galerista Juana de Aizpuru, directora gerente de la Bienal, quien habló en representación de Maurizio Cattelan, que había abandonado Sevilla pocas horas antes no ajeno seguro a la hoguera de opiniones que había desatado su obra. «Esperaba la polémica, pero también me han sorprendido las reacciones. Cattelan es un provocador, pero hay que entender que el papel de los artistas actualmente no es hacer cosas bellas que satisfagan, sino preguntar sobre temas candentes». Hablaba pausadamente, confiada en que la defensa del artista es posible. Por eso se lamenta: «¿Cómo la sociedad puede ser tan hipócrita de que haya un muñeco colgado cuando a diario vemos que hay imágenes de niños con sus madres que se mueren?». Y es que, para la directora gerente de la Bienal, «la sociedad mira, pero no ve».

Juana de Aizpuru señaló que esta obra lo que pretende es denunciar que hay niños que mueren de sed, porque no tienen agua que beber, y aseguró que «contamos con el apoyo de la Consejería de Cultura y no nos van a obligar a quitar la obra de Cattelan».