La Venus de Milo contempla las cajas que abarrotan su entorno. - AFP

Las obras del Louvre, con el agua al cuello por el incumplimiento de los planes

Francia pone a salvo con urgencia las obras de sus principales museos, incapaz de cumplir sus propios planes pensados hace más de una década

JUAN PEDRO QUIÑONERO
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Cuando los partes meteorológicos anunciaban una cota de alerta máxima, la noche del viernes al sábado, varios centenares de funcionarios del Museo del Louvre continuaban trasladando las 200.000 obras expuestas o almacenadas en zonas inundables tras las lluvias torrenciales y la histórica crecida del Sena. Los partes meteorológicos habían anunciado una crecida excepcional del cauce del Sena, a su paso por París, desde hace varios días. Pero los responsables del ministerio de Cultura, la Reunión de los museos nacionales y el Louvre, esperaron hasta media tarde del jueves (entre un día y día y medio antes de la cota de alerta máxima) para poner en marcha un plan de protección previsto desde hacía años, víctima de varios retrasos.

Diez años de retraso

Según el ministerio del Medio ambiente, el Sena debía alcanzar la cota alarmante de 6,30 o 6,50 metros de crecida a lo largo de la noche del viernes al sábado. La Prefectura de París ya advirtió el 2002, hace catorce años, que eran / son necesarias unas 72 horas (tres días largos), para poder evacuar o poner a salvo las 200.000 obras potencialmente amenazadas en el Louvre, por encontrarse en zonas inundables. Esa información ha circulado profusamente durante la última década. Sin embargo, la burocracia cultural del Estado esperó hasta la más última hora del jueves para lanzar el muy oficial Plan de prevención de los riesgos de inundaciones (PPRI).

Tras la alerta de la Prefectura de París, el 2002, sucesivos equipos ministeriales terminaron adoptando el PPRI, entre 2012 y 2013. Problemas de calendario presupuestario han retrasado un par de años las medidas de prevención y preservación de los históricos fondos del Louvre, el buque insignia de los museos nacionales, antigua residencia real.

Con el fin de preservar y evacuar los fondos de unos 8.600 metros cuadrados de salas de exposición y depósitos, potencialmente inundables, el PPRI puso en marcha, hace tres años, la construcción de un «centro de reservas externo», en las inmediaciones del museo Louvre - Lens, en la región Nord-Pas-de-Calais. Se trataba y se trata de construir de nuevo cuño un centro especial donde almacenar los fondos del Louvre potencialmente amenazados, en caso de inundaciones.

Unas cajas repleta de obras de arte
Unas cajas repleta de obras de arte - AFP

El Estado, a través del ministerio de Cultura, y la región Nord-Pas-de-Calais, a través de su gobierno local, negociaron en su día el protocolo administrativo para construir tal fondo de reservas del Louvre, que debía entrar en funcionamiento «a lo largo de 2016». Ese centro especial comenzó a financiarse con 60 millones de euros de créditos, utilizados para construir unos depósitos especiales de unos 20.000 metros cuadrados, en Liévin, no lejos donde se encuentra la filial Louvre - Lens del gran museo nacional.

Sin embargo, ese centro especial sigue sin terminar, víctima de retrasos «técnicos» y «presupuestarios», cuando la espectacular crecida del Sena ha forzado el desalojo y apresurado traslado de unas 200.000 piezas.

Imposible trasladar los fondos de las antigüedades islámicas, bizantinas, griegas y greco romanas al centro especial concebido hace años, la dirección del Louvre se vio forzada a trabajar «con la urgencia»: trasladar una parte de los fondos amenazados a los pisos superiores del museo, trasladando otra parte de esos fondos a unos almacenes «provisionales», no lejos de París.

Audrey Azoulay, ministra de Cultura, y las más altas personalidades de la burocracia cultural de Estado, insisten en que «el patrimonio del Louvre no está amenazado». Sin embargo, la puesta en marcha del PPRI quizá haya sido víctima de retrasos de procedimiento, obligando al personal del Louvre y otros museos a trabajar a marchas forzadas.

El Museo de Orsay

Frente al Louvre, en la otra orilla del Sena, el Museo de Orsay sufre amenazas semejantes. Varios millares de obras de arte se encontraban potencialmente amenazadas. La dirección del museo ordenó un cierre expeditivo, hasta el martes, «si todo va bien», con el fin de proceder a evacuaciones de urgencia: trasladar a pisos superiores los fondos y depósitos de una antigua estación de ferrocarril, transformada en museo a finales del siglo XX.

Azorín, enviado especial de ABC, ya residió en el difunto hotel que se encontraba en el actual museo, admirando, poco antes de la Primera guerra mundial, la formidable perspectiva víctima de las legendarias inundaciones de 1910. Un siglo más tarde, la burocracia cultural francesa sigue sin tener la respuesta «definitiva» ante ese tipo de «amenazas naturales» que también afectan hoy a otros museos e instituciones culturales, no solo en París y la región parisina.

No lejos del Louvre y el Orsay, el monumental Grand Palais se encuentra en zona potencialmente amenazada. Los jardines de las Tullerías, donde existe un museo al aire libre, con obras monumentales de Maillol, sufrían la tarde del viernes de inmensos e imprevisibles «charcos». Hacia el este de París, los fondos de la monumental Biblioteca Nacional debían recibir una «protección especial».

Más allá de París y la región parisina, otros monumentos nacionales sufren de amenazas muy semejantes. El Museo Girodet de Montargis (Loiret), a poco más de cien kilómetros de la capital, se ha visto forzado a cerrar. Parte de sus colecciones han sido evacuadas con urgencia.

En el departamento de Loir-et-Cher, las inundaciones han puesto «cerco» al castillo / palacio de Chambord, en el corazón de los Países del Loira, una legendaria residencia real de Louis XIV. En la historia mítica, política e institucional de Francia, Chambord ocupa un lugar más o menos semejante al de El Escorial en España. Chambord, sin electricidad, inundado por la crecida excepcional del Loira, es una suerte de melancólico símbolo de todas las crisis que vive Francia, no solo meteorológicas.