«La Parisienne», de Robert Delaunay (a la izquierda) y «Das blasse Mädchen mit Grauen Zopfen», de Alexej von Jawlensky
«La Parisienne», de Robert Delaunay (a la izquierda) y «Das blasse Mädchen mit Grauen Zopfen», de Alexej von Jawlensky - CHRISTIE'S

Obras de Greta Garbo, a subasta el 15 de mayo en Nueva York

La sala Christie's ofrece lienzos de Chaïm Soutine, Robert Delaunay y Alexej von Jawlensky, que pertenecieron a la colección de «la Divina»

Nueva YorkActualizado:

El próximo 15 de mayo, la sala Christie's de Nueva York ofrecerá tres obras de Alexej Von Jawlensky, Chaim Soutine y Robert Delaunay, procedentes de la colección de Greta Garbo, en su subasta de arte impresionista y moderno. Se trata de «La femme à l'ombrelle», también llamada «La Parisienne», de Robert Delaunay, de 1913 (su estimación oscila entre 4 y 7 millones de dólares); «Femme à la poupée», de Chaïm Soutine (1923-1924), que tiene un precio estimado de entre 3,5 y 4, 5 millones de dólares; y «Das blasse Mädchen mit Grauen Zopfen», 1916, de Alexej von Jawlensky (1-1,5 millones de dólares). Tres lienzos que ejemplifican el gusto sofisticado de Garbo y su fascinación por el color deslumbrante.

«Femme à la poupée», de Soutine
«Femme à la poupée», de Soutine- CHRISTIE'S

Derek Reisfield, sobrino nieto de la actriz sueca, explica que la actriz «tenía verdadero amor y pasión por el arte. Estaba particularmente enamorada de estos tres lienzos, que ofrecen una representación moderna de las mujeres de su tiempo. Otro factor que le gustaba de ellos era el color. Estaba absolutamente fascinada por la vitalidad del lienzo de Delaunay. Era el foco central de la sala de estar de su casa en Manhattan, muy cerca de Central Park. Cuando hablamos de Greta Garbo la llamamos la primera "mujer moderna", y creo que estas tres obras hablan tanto de su fuerza como de su estética sorprendente».

Gran parte de la fascinación del público con «la Divina»(Estocolmo, 1905-Nueva York, 1990) se debió a que la actriz huyó siempre de la máquina publicitaria de Hollywood. Desde sus primeros años en el cine hasta su muerte en 1990, Garbo concedió pocas entrevistas, se negó a firmar autógrafos y evitó aparecer en eventos públicas como la ceremonia de los Oscar. Tras retirarse del cine a los 35 años, la actriz pasó su vida dedicada a las bellas artes, la erudición y sus muchos amigos. A partir de la década de 1940, Garbo comenzó a reunir una notable colección privada de pintura, escultura, obras sobre papel y artes decorativas. Entre sus amistades se hallaban el fundador de la Fundación Barnes, Albert Barnes, y Alfred Baarr, el primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

En 1990 los herederos de Greta Garbo sacó a subasta en la sala Sotheby's de Nueva York la colección de pinturas de la actriz. Se remató en 8.500 millones de pesetas de la época. «Leontine y Coco» y «Retrato de Edmond Renoir», ambas de Renoir, se vendieron por 500 y 700 millones, respectivamente. «Nenúfares», de Monet, se remató en 905 millones de pesetas, mientras que una bailarinas de Degas alcanzaron los 205 millones.