Obras expoliadas por los franceses regresan a casa

ABC | MADRID
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Bajo el sugerente título de «Expolio» se reúne en uno de los apartados de la exposición un grupo de obras maestras del patrimonio español que salieron del país por orden de José I con destino a París. El propio Rey se llevó 200 cuadros del Palacio Real de Madrid, «botín de guerra» que fue capturado por las tropas británicas tras la batalla de Vitoria en 1813. Aunque el duque de Wellington quiso devolverlos a la Corona española, Fernando VII se los regaló en 1816 y hoy se exhiben en Apsley House, residencia londinense de Wellington. Regresan, pues, a casa obras de Mengs, Van Dyck o Murillo (Soult sacó importantes murillos de Sevilla para el Museo de París y para su colección particular), colgadas como lo estuvieron en la época. Destaca la soberbia «Santa Isabel» de Murillo, propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, que estuvo en el Louvre y que Luis XVIII devolvió a Fernando VII. Por suerte, esta vez sí lo aceptó.