Museos con el agua al cuello

N. P.MADRID. ¿Son nuestros museos impermeables? Visto lo visto, hay más que dudas razonables para al menos cuestionarlo. Si las goteras son históricas en el Prado, hay otro museo que sabe bien lo que

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N. P.

MADRID. ¿Son nuestros museos impermeables? Visto lo visto, hay más que dudas razonables para al menos cuestionarlo. Si las goteras son históricas en el Prado, hay otro museo que sabe bien lo que es estar con el agua al cuello. Hablamos del Reina Sofía. En verano de 2005 una manguera con agua a presión olvidada en la terraza del nuevo edificio de Jean Nouvel, sobre una de las nuevas salas de exposiciones temporales, estuvo a punto de provocar una catástrofe: hubo filtraciones de agua en un espacio donde colgaban importantes obras de Juan Gris, cedidas por los más importantes museos de todo el mundo. Y unas de esas goteras cayó sobre «Frutero y periódico», propiedad de la Academia de Bellas Artes. Aunque desde el museo siempre se dijo que tan sólo había caído agua sobre el marco y no sobre el lienzo, lo cierto es que la zona inferior del paspartú de la obra estaba manchada. Parece más que imposible que esto ocurriera si no hubiera resbalado el agua por la superficie del cuadro.

En abril de 2006, unas fuertes lluvias provocaron filtraciones en los nuevos almacenes del Reina Sofía (suerte que estaban vacíos; algo bueno debía tener el retraso en ocuparlos) y humedades en una sala de depósitos de libros de la flamante biblioteca de Nouvel. El resultado, más de treinta libros estuvieron aireándose con ventiladores (hecho del que ABC se hizo eco gráficamente), por temor a las esporas y los hongos, y, según el museo, tres portadas humedecidas.

Aguas sin evacuar

La entonces directora del CARS, Ana Martínez de Aguilar, se vio obligada a desvelar ante la Comisión de Cultura del Congreso, la existencia de deficiencias constructivas en el diseño y ejecución de la cubierta y en el sistema de evacuación de aguas. Hubo entonces que revisar todas las cubiertas recién estrenadas y hacer una inspección integral de todas las instalaciones.

Pero no acaba ahí la aventura acuática del Reina Sofía. En octubre de 2006 se inundó el Palacio de Cristal del Retiro (una de las dos sedes del Reina Sofía fuera del museo) -hubo que anular la inauguración de una muestra de Wolfgang Laib- y una bajante provocó filtraciones en los espacios que hay sobre la sala dedicada a Dalí.

Mientras los agricultores de toda España rezan a San Isidro para que llueva, los directores de los museos deben haber puesto una vela al santo para que se deje de milagros. Y a todo esto, Bigas Luna acaba de inaugurar en el IVAM una exposición en la que funde agua, sangre y leche. También son ganas de provocar...