El museo Chillida Leku reabrirá en abril tras ocho años de cierre

La pinacoteca cerró en 2011 a causa de las desaveniencias entre la familia del escultor y las administraciones

San Sebastián Actualizado: Guardar
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La larga travesía por el desierto de la familia Chillida llega a su fin. Tras años de negociación con galerías y administraciones, los herederos del escultor donostiarra confirmaron esta mañana la reapertura del museo Chillida-Leku, vértice de la cultura guipuzcoana, que se mantenía en estado de letargo desde 2011. La reinauguración, prevista para el próximo mes de abril, iniciará una nueva etapa para el caserío Zabalaga en Hernani, de cuya regencia se responsabilizará la exdirectora del Gaudí Exhibitoin Center Mireia Massagué.

La próxima apertura del museo, que alberga en su interior una parte sustancial de la obra del artista vasco, culminará las aspiraciones de la familia, obligada a buscar en el ámbito privado la vía de escape que no logró trazar con las instituciones. El principal apoyo ha procedido de la galería suiza Hauser & Wirth, que ha realizado una importante contribución económica a la causa. «La verdad es que todo ha sido muy sencillo porque había un interés común», explicó a ABC Luis Chillida, uno de los hijos del escultor, que aseguró que todas las partes trabajarán para que este espacio «vuelva a ser lo que era».

Conservar el legado

El que fuera también director del museo antes de su cierre explicó que los contactos con la galería suiza se iniciaron hace aproximadamente un año y medio. El objetivo, subrayó, no era otro que el de «conservar el legado» de Eduardo Chillida: «Ellos son unos especialistas en este tipo de trabajos -destaca-. Nosotros somos una familia de artistas y hacemos las cosas lo mejor que podemos, pero no tenemos esa preparación. Ha sido fácil llegar a un acuerdo».

Luis Chillida no quiso entrar en detalles sobre la cuantía de dinero que precisará la reapertura del museo, en la que también colaborarán las administraciones públicas del País Vasco. En cualquier caso, dicha contribución estará centrada en la prestación de espacios para la custodia y el almacenaje temporal de las obras que estaban expuestas en el museo de Gordailua, el Centro de Colecciones Patrimoniales de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Una entidad que en la actualidad conserva trece esculturas de Eduardo Chillida.

Las instalaciones de Chillida-Leku, radicado en el municipio guipuzcoano de Hernani, han sido objeto de una renovación ambiciosa pero «respetuosa» con su diseño tradicional. Según informó el propio museo en un comunicado, las labores de actualización están siendo desarrolladas bajo la supervisión del arquitecto argentino Luis Laplace, quien a su vez colabora estrechamente con el especialista Jon Essery Chillida, nieto del escultor. El proyecto cuenta también con las aportaciones del arquitecto holandés Piet Oudolf, pionero del movimiento New Perennial, que introducirá «sutiles elementos paisajísticos» y ecológicos como los que estampó en la High Line de Nueva York.

En buen estado

Los Chillida precisaron que las instalaciones se encontraban «en buen estado», de forma que no ha sido necesaria una renovación total. De hecho, el caserío, edificación central del museo, conservará exactamente el mismo aspecto y estructura que concibió el artista, aunque dispondrá de una mejor iluminación y mayor aislamiento en suelos y techos, así como una adecuada accesibilidad para personas con movilidad reducida. También se construirá un centro de bienvenida, una cafetería y una tienda y se adecuará el parking. A los mandos de la dirección se situará Mireia Massagué, exdirectora del Gaudí Exhibition Center de Barcelona, quien declaró sentir una «conexión emocional» con las esculturas del artista guipuzcoano. «En esta nueva etapa deseo que el museo sea un lugar de encuentro internacional, buscando la complicidad con el territorio y la sociedad local», destacó la nueva gerente del museo, que colaborará de cerca con la familia Chillida.

Creación de empleo

De hecho, tal y como informó ABC en diciembre de 2017, los descendientes del escultor donostiarra seguirán ostentando la propiedad del centro, que aspira a convertirse también en un «foco de creación de empleo y de dinamización de la economía local». «Las cosas funcionarán, y el volumen de visitantes irá en aumento», aseveró su hijo Luis, quien sentencia que Chillida-Leku será «un museo de primera categoría».

El proyecto de reapertura de Chillida-Leku ha permitido reparar también las relaciones entre la familia y la administración vasca, seriamente mermadas a raíz de la crisis que atravesó el museo en 2010. El Ejecutivo vasco llegó a acusar de «deslealtad» a los Chillida, que se mostraban reacios a dejar en manos de las instituciones públicas el museo, si no se ofrecían garantías de que se salvaguardaría el «espíritu» que le quiso impregnar el propio Eduardo Chillida, de cuyo nacimiento se cumplieron este jueves 95 años. Una etapa que, según Luis Chillida, ya ha quedado atrás: «Hay que pensar en el futuro, y ahora la sintonía es clara -subraya-. Todos trabajamos bajo un mismo objetivo, que es devolver el museo a su lugar».